La erupción de gases y cenizas, que provocó la alerta roja, dejó al descubierto las precarias condiciones para atender a los damnificados.
A la medianoche de ayer, Belalcázar era un pueblo fantasma. Una hora antes, a las 11:08 de la noche del lunes pasó lo que todos presentían. Sonaron las alarmas. El volcán Nevado del Huila había entrado nuevamente en erupción y el pueblo estaba otra vez en riesgo porque podría bajar una avalancha por el río Páez, como ocurrió en 1994, cuando murieron unas mil personas, y el 19 de abril del año pasado. Tres mil de sus 4.500 habitantes desocuparon sus casas en menos de 20 minutos. Mientras unos prefirieron quedarse en el pueblo a esperar lo que iba a pasar, la mayoría corrió. Con niños en sus brazos, cobijas, impermeables y maletas a sus espaldas, huían de lo que creían a esa hora era una inminente avalancha.Lo hicieron a oscuras pues no había energía eléctrica en algunos sectores y llovía a cántaros. La multitud corría con linternas en las manos guiando a niños y ancianos loma arriba, por ocho rutas de evacuación, pésimamente adecuadas, enlodadas y peligrosas, hacia las llamadas zonas 'seguras'.La llegada a estos sitios fue rápida, pero la estadía en ellos fue un calvario.Colgaron cauchos del los árboles para refugiar a los niños y los adultos (más de 2.000) se quedaron parados por más de cuatro horas bajo la lluvia esperando la llegada de la anunciada avalancha."Nos tocó dormir como los caballos, parados, viendo correr el agua por entre las piernas", dijo un poblador.En ese lugar, donde solo había cinco pequeñas carpas de la Cruz Roja, la Defensa Civil y el hospital, pasaron la noche sin dormir. "Los niños se mojaron casi toda la madrugada hasta que los logramos meter en una carpa de la Cruz Roja, pero a nosotros si nos tocó quedarnos en la lluvia y sin dormir porque no había donde. Allá fue terrible por el frío pero lo peor fue la bajada por esos voladeros de la loma", dijo Lady Tocoche, dueña de una tienda en el parque del pueblo y madre de cuatro niñas. Armando cambuchesEn la loma se enteraron que no iba a bajar una avalancha. El Ingeominas informó que la erupción, por fortuna, solo fue de cenizas y gases, y que como no había lava se descartaba que los cascos de hielo se derritieran y se formara una avalancha por el Páez. Pero el miedo no los dejó retonar enseguida y se quedaron esperando a que la mañana avanzara. Luego, en pequeños grupos comenzaron a regresar lentamente al pueblo. Era un viaje peligroso pues los caminos estaban embarrados Magda Lorena Largo Mera, de 30 años y con tres meses de embarazo, presentó una amenaza de aborto luego de que sufrió una caída en medio del fango cuando intentaba huir de la avalancha. La Cruz Roja Colombiana, después de una hora, logró llevarla al hospital en la mañana de ayer, luego de un verdadero vía crucis en camilla para sacarla de la zona.En la tarde ya todos habían regresado al casco urbano, quejándose de las pésimas condiciones en que se encontraban en las llamadas 'zonas seguras', pese a que la erupción estaba anunciada desde hace semanas. La urgencia máxima, según los pobladores de ese casco urbano, son carpas, frazadas y colchonetas para tener en una nueva emergencia unos albergues menos precarios."No vamos a volver a pasar otra noche a la intemperie exponiendo a los niños y a los más viejos", dijo Albanelly Ocoró, una mujer de 43 años que salió corriendo con ocho de sus 12 hijos. Ella y unas 70 personas más subieron en la tarde de ayer a la zona 'segura' para improvisar con cauchos y palos unos cambuches como refugios en caso de que vuelva a sonar la alarma.El trabajo fue arduo y duró hasta altas horas de la tarde, cuando ya había unos 10 cambuches construidos. Alberto Guevara, presidente de la Junta de Acción Comunal del Barrio Bello Horizonte, repartió ayer 123 colchonetas que el Sistema Nacional de Prevención había entregado el año pasado, cuando se presentó la última avalancha del Páez."Nos toca organizarnos a nosotros mismos, porque nadie nos va a venir a arreglarnos la dormida", dijo el hombre corpulento, que trabajó con sus vecinos en la adecuación de los cambuches, para que no se repitiera la noche de ayer.
Actividad del volcán bajó y ahora hay alerta naranja Cesar David López, director de Servicios Geológicos de Ingeominas, explicó que desde las 12:15 de la tarde de ayer el volcán bajó el nivel de actividad sísmica.
Y a las 5 de la tarde la entidad decidió cambiar la alerta de roja a naranja.
Sin embargo, el experto recomendó a las autoridades y pobladores seguir pendientes, pues es difícil predecir una avalancha o erupción con deshielo ya que la actividad del volcán es irregular y cambiante.
Ingeominas informó que entre el 9 y el 15 de abril se registraron 888 eventos sísmicos.
'Se va a comprar la madera que falte' La directora de la Oficina de Prevención y Atención de Desastres, Luz Amanda Pulido, habló con EL TIEMPO desde Belalcázar.En Belalcázar necesitan un presupuesto para la emergencia de 280 millones, según el Alcalde, y solo le queda 1 millón 800 mil pesos. El alcalde presentó un presupuesto de 280 millones de pesos que fue revaluado el día de ayer, porque, por ejemplo, la Corporación Regional va a entregar una madera para los sitios de repliegue. Acá ya hay unas tejas de zinc entregadas el año pasado, que estaban en stand by por los cambios en la administración. Se le está dando vía libre a eso y los costos no van a llegar a 280 millones. La Dirección cuenta con los recursos que sean necesarios. Se va a comprar la madera que falte.La Cruz Roja en Belalcázar se queja de que no tienen equipos de rescate, camillas, vehículos suficientes... El año pasado se les entregó a los bomberos una dotación uniformes. Con la Defensa Civil y la Cruz Roja celebramos unos convenios por 500 millones de pesos con el Fondo Nacional de Calamidades con el objeto de que fortalecieran algunas de sus unidades seccionales y habría que mirar cómo pueden destinar algo de esos recursos a Belalcázar.¿En la oficina de Atención de desastres están trabajando con las uñas? No. Lo que pasa es que si hablamos de fortalecer entidades operativas, con todo lo necesario, cuesta mucho. Y es un compromiso también de los alcaldes y las gobernaciones. La Dirección ha venido disponiendo los recursos necesarios desde el año pasado. Para este año iniciamos en el presupuesto con 20 mil millones de pesos y duplicamos el presupuesto del año pasado.Pero deben estar escasos de recursos si a esta hora están buscando plata para construir albergues...En este momento tenemos recursos. Pero no porque tenga la plata no quiere decir que tenga las cosas al frente para comprarla, me toca contratar. ¿Por qué hasta hoy que hay una alerta roja se están afanando en conseguir esos recursos? Porque antes no teníamos el consenso que tuvieron el día de ayer en mi oficina los resguardos indígenas, el gobernador del Cauca, el alcalde de Belalcázar y la Dirección. Siempre iban todos por lados distintos.
JORGE ELIÉCER QUINTEROENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPOBELALCÁZAR (CAUCA)
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