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Aumento sin control en crédito de consumo podría generar una crisis, advierte Carlos Gustavo Cano

Para el codirector del Banco de la República "en épocas de auge la gente tiende a sobreenedudarse y los intermediarios financieros se vuelven muy laxos en la concesión de créditos".

Pero el peligro está en que "en el momento en que ese auge se suspende y los activos que están respaldado esos créditos dejan de subir, viene el pánico, los intermediarios empiezan a cobrar, los deudores tienen que desprenderse de sus bienes para poder honrar su crédito.

En concepto de Cano Sanz "La publicidad induce a la gente a gastar más. Por todos los medios promocionan el uso de sobregiros y dan tarjeta de crédito con la firma" y por eso opina que "debería haber una regulación de las políticas de promoción y de publicidad que inducen al público a endeudarse más allá de lo que es prudente".

"El emisor debería supervisar los bancos", propone Esto "porque la clave de la política monetaria es anticiparse y no reaccionar, pues eso no sirve de nada. Y para poder anticiparse se requiere tener toda la información posible de manera directa y no de manera discrecional. Que me la envíen porque les pedí el favor, sino que sea parte de nuestras herramientas".

"Lo que nos interesa es que la salud del sector financiero no nos tome por sorpresa. Nosotros damos apoyos de liquidez, pero en el momento de salvar a un banco no estamos en capacidad plena de anticiparlo porque no contamos con la información a diario y para eso requerimos ser los supervisores. Si se mira al paciente día a día se pueden anticipar crisis", añade.

¿Eso significa que la actual supervisión no ha funcionado bien? El esquema actual no ha funcionado mal. De hecho la crisis de 1999 y 1998 se surtió muy bien, pero la falla estuvo en no poderla anticipar. Pero la globalización del sector financiero y la innovación en productos van mucho más rápido que la regulación de los organismos de control.

Si a esto se suman las transacciones electrónicas y la multiplicación de intermediarios no financieros, la provisión de información se complica y esto lleva a que la banca central no pueda cumplir eficientemente su tarea de garantizar estabilidad de precios y del sector financiero.

¿Entonces no han sido eficientes las políticas del Banco? No me cabe duda de que las medidas están siendo efectivas, pero lo que pasa es que este es un proceso, cuya efectividad aún no culmina. Como la inflación que vive el país se origina en un exceso de demanda, la terapia correcta es actuar sobre la misma, mediante los instrumentos que están diseñados para ello, pero nosotros solo manejamos la tasa de interés y los encajes.

Hay otros instrumentos que no están bajo nuestra égida y si los hubiéramos podido usar no habríamos caído en la tentación de sobreutilizar el alza de tasas.

¿Pero qué medidas de supervisión pueden ayudar en el control de la inflación? Una opción es el régimen de provisiones y específicamente, una propuesta que le hicimos al Gobierno en el 2006 para crear provisiones anticíclicas, un sistema cuyomayor ejemplo es España y que consiste en que cuando hay demasiado auge en la demanda de crédito se suben las provisiones y viceversa. Eso ayuda a enfriar el exceso de demanda por crédito.

El Banco de la República también debería tener bajo su control la tasa de usura y las medidas de diversificación del riesgo en los fondos de pensiones.

Como el efecto de las medidas del Emisor se siente 18 meses después, ¿no es hora ya de bajar las tasas? Yo lo he planteado, pero es la junta del Banco la que toma las decisiones. En mi opinión llegamos a una fase restrictiva de la política monetaria después de la decisión de noviembre.

Estas medidas están haciendo su tarea, pero me parece que tenemos que mirar con cuidado en qué momento es oportuno comenzar a reducir las tasas.

Además hay un tropiezo grande y es que de aquí para adelante el desvío de la inflación total no se genera por exceso de demanda (que es tratable con los remedios que hemos usado), sino por los alimentos, que es una presión que viene de afuera y que no se resuelve con incrementos adicionales de tasas de interés, pero sí podría echar al traste el buen momento de crecimiento y ampliar aún más la diferencia entre las tasas internas y externas, agravando aún más el proceso de revaluación.

La revaluación del peso ¿Qué herramienta tiene el Emisor para frenar la revaluación? En el 2005 lo logramos con la intervención masiva en el mercado cambiario y sin poner en riesgo la meta de inflación. La clave estuvo en una acción muy coordinada con el Gobierno en la esterilización del incremento de circulante que implicó esa intervención a través del prepago de deuda externa, pero en ese momento la situación de deuda lo permitía. Hoy hay mucho menos espacio para hacerlo, pues nuestra munición actual que sería la venta de TES, está disminuida.

¿El bajo precio del dólar también afecta el consumo? A pesar de que ya tenemos informaciones de que la expectativa de endeudamiento de los hogares está disminuyendo, así como la tasa de crecimiento de las ventas al detal, hay que reconocer que la revaluación contribuye al excesivo crecimiento del endeudamiento para adquirir bienes de consumo durable importados y eso ha contribuido al deterioro de la balanza comercial.

MAURICIO GALINDO LAURA CHARRYREDACCIÓN DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Publicación
eltiempo.com
Sección
Economía
Fecha de publicación
13 de abril de 2008
Autor

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