La actividad está sustentada en la comercialización de sus pieles. EL TIEMPO habló con quienes luchan contra esta práctica.
Se trata de organizaciones ambientales, que mientras se logra una solución definitiva, han concentrado en regular que la muerte de la foca no sea tan cruel y para que no les quiten la piel mientras estén vivas. Esto ocurre porque la caza es una competencia de un mes en el que los cazadores están más preocupados por apalear y dispararle al mayor número de animales posibles y no verifican si una foca murió antes de seguir con otra. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Sociedad Protectora de Animales de Estados Unidos lograron que Canadá expida una norma para regular su sufrimiento: "Los cazadores tienen que disparar o golpear la foca, comprobar que está inconsciente y desangrarla de forma inmediata".
La caza Decenas de cazadores a bordo de barcos rompehielos han llegado a su hogar (el Golfo de San Lorenzo y el Cabo Breton, en el norte de Canadá) para matarlas con un garrote de madera o un arpón, y quitarles la piel, que luego venden en Europa y Asia.La matanza, que se concentra en los ejemplares más jóvenes, y que no superan los tres meses, empezó el 28 de marzo y durará un mes. Esa masacre fue autorizada por el gobierno canadiense, que escuda su decisión en que es un paÃs soberano que puede disponer de sus recursos naturales. Este número ya prendió una alarma entre organizaciones ambientales de todo el mundo porque, según el Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW), reducirá en más de un 70 por ciento el número de ejemplares.Además, porque las cuotas de caza establecidas por el gobierno a través de un rango denominado Total de Captura Permitida (TCP) es continuamente violado. El año pasado, el TCP se fijó en 335.000 focas (muy por encima del nivel sustentable de 250.000) pero se reportaron más de 354.000 muertes."Es muy probable que en dos o tres años la especie esté en peligro de extinción, ya que entre el 2003 y el 2006 se habÃan cazado un millón más", le explicó a EL TIEMPO Beatriz Bugeda, directora de IFAW para América Latina, con sede en México.Debaten argumentosEl Gobierno canadiense utiliza como argumento para autorizar esta masacre que la población de bacalao, un pez de aguas frÃas y cuya comercialización representa ingresos millonarios a empresas privadas del paÃs, ha disminuido porque es el alimento preferido de las focas."Eso es debatible porque el bacalao solo representa el 3 por ciento de su nutrición. Los bacalaos han bajado por su sobreexplotación; esto es como culpar de la deforestación a los pájaros carpinteros", agregó Bugeda.También, Canadá argumenta que la cacerÃa representa un ingreso económico significativo para compañÃas pesqueras y comunidades nativas. Pero ellas reciben 13 millones de dólares al año, una cifra que no alcanza a ser el 2 por ciento del total de la pesca que se hace en la región."Los habitantes del golfo de San Lorenzo no se comen 275.000 focas. Esto es un negocio, una actividad comercial sustentada en los 50 dólares que se paga por cada una", agregó Bugeda. Para Alejandro Olivera, de la campaña de mares y océanos de Greenpeace, la única solución que se tendrÃa a la mano para frenar la cacerÃa serÃa convencer a la Comunidad Económica Europea para que restrinja la importación de pieles y grasas de foca. "Si lográramos esto, la muerte de los animales dejarÃa de ser rentable y no habrÃa justificación para continuar", le dijo Olivera a EL TIEMPO.Este continente invierte en pieles cerca de 19 millones de euros al año, según cifras del Departamento de Pesca y Océanos de Canadá. Sin embargo, el IFAW informó que Holanda y Bélgica ya comenzaron a prohibir su compra, un camino que podrÃa imitar en pocos meses Austria, Alemania e Italia."Pero también habrÃa que hacer un trabajo diplomático similar en Asia, que importa el pene de los machos como alimento afrodisiaco", agregó Bugeda.Mientras tanto, miles de focas seguirán muriendo a palos. "Muchas huyen pero quedan mal heridas, se arrastran por el hielo mientras lloran y gritan, pero horas después mueren debajo del agua", explicó Olivera.
Los crÃmenes nuestros Las iguanas y todo tipo de tortugas son los animales que más maltrato reciben de los humanos porque su consumo es culturalmente aceptado, principalmente, en la Costa.
Las tortugas marinas. Las más maltratadas son la tortuga Verde, la Blanca, una más llamada de Cuero y la Carey, que está en extinción. Todas viven en La Guajira. La autoridades decomisan a la semana 45 de estos anfibios.
Iguanas. En BolÃvar, Atlántico y Magdalena es común el consumo de carne de iguana pero también el uso de sus huevos. Les abren el vientre y los rellenan con tierra o piedras y por eso mueren en pocas horas. No se sabe cuántas son cazadas.
Tortuga icotea. La cazan en la Costa Caribe, sobre todo en Semana Santa, cuando los habitantes reemplazan lacarne de cerdo y de vaca por la de tortuga. En esa época se pierden cerca de 50 mil ejemplares.
La caza de mil ballenas en la Antártida Barcos japoneses acaban de finalizar una expedición por la Antártida, impulsada por el gobierno nipón, con el fin de cazar mil ballenas de las especies mink y fin.La muerte de estos mamÃferos se produjo en medio de la oposición de organizaciones ambientales y ante la mirada de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), que avaló la caza con el argumento de que se trataba de una cacerÃa con fines cientÃficos. Sin embargo, la propia CBI, integrada por 77 paÃses, ha reconocido que esta es solo una excusa que esconde un interés comercial. Desde 1986 han sido cazadas más de 24.000 ballenas, de ellas 7.000 murieron, supuestamente, en nombre de la ciencia. En el 2008, también estuvieron en riesgo 50 jorobadas que habÃan nacido en el PacÃfico colombiano en los últimos años y que Japón se abstuvo de capturar por la presión que recibió de Francia y Alemania. Las organizaciones ambientales requieren que paÃses como Venezuela y Colombia adhieran a la CBI. El paÃs anunció su inclusión el año pasado, pero el proceso se empapeló en el Congreso. Se espera que en las sesiones ordinarias que van hasta junio de este año se pueda oficializar.
Son 77 los paÃses que hacen parte de la Comisión Ballenera Internacional. Colombia aún no ha adherido a ella.
JAVIER SILVA HERRERAREDACCIÓN VIDA DE HOY
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