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Nuevos síntomas dan aliento sobre recuperación de niño caucano contagiado por rabia

Los padres del estudiante Sebastián González ayer le escucharon algunas cortas palabras. Los médicos, que lo sometieron a un coma inducido, dicen que es un aliciente pero se debe esperar.

Por: Redaccin ELTIEMPO

Este martes el niño movió los ojos y apretó sus manos cuando sus padres se lo pidieron.

"El niño se ha levantado de la cama con la ayuda de nosotros, todavía está muy débil, habla muy poco pero se le entiende bastante y nos dijeron que el lunes de la próxima semana lo cambiarán de sala", dijo el padre de Sebastián, Octavio González.

El niño, de 11 años, fue sometido a un coma inducido desde la semana pasada para evitar que una meningitis ataque su sistema neurológico. Es una salida para trater de escapar de la rabia que resulta mortal cuando no es frenado en sus primeros días.

Los médicos del Hospital Universitario del Valle (HUV) les advirtieron a Ana Milena Gil y Octavio González que el despertar sería muy lento y que solo una persona en el mundo había respondido en forma positiva al tratamiento. Pare ello firmaron un documento.

La directora del HUV, María Lucero Urrgiago, dijo que esos movimientos del niño son los primeros reflejos de una persona a la que se le induce un coma. "Es algo favorable pero insistimos en que se debe esperar".

Desde el sábado pasado se inició el proceso para despertarlo. El martes llegó la primera noticia cuando un equipo especializado verificó que la respuesta renal y de corazón era favorable para salir del trance. Pero debía seguir la espera.

Ayer, a las 3:00 de la tarde, el niño abrió los ojos y cuando le hablaron al oído respondió con apretones de manos. "Movió los ojos y la cabeza. Son cosas que nos devuelven el alma al cuerpo. Oramos para que siga respondiendo así y despierte totalmente mañana miércoles", dijo el padre.

El contagio de rabia se produjo el 15 de febrero cuando varios niños molestaron a un gato que había aparecido en el Instituto Técnico de Santander de Quilichao (Cauca). Wálter Steven Franco, de 12 años, y Andrés Felipe Correa, de 10, salieron mordidos cuando ellos intentaban defenderlo y el animal reaccionó, de acuerdo con los testimonios.

Los dos escolares fueron llevados al hospital local, donde les lavaron sus heridas y les formularon tetanol, pero no se les siguió el tratamiento.

El Miércoles Santo, 19 de marzo, los dos sufrieron síntomas como fiebres y vómitos. Solo se cayó en cuenta que era rabia el Sábado Santo y ambos murieron en el transcurso de la semana siguiente.

Sebastián, quien estaba aparentemente sano cuando sobrevino una de las muertes, tenía el contagio porque tomó el gato en su afán de defenderlo y se untó de la baba del animal. Luego llevó sus manos a su cara y consumó unos comestibles.

En el área de pediatría del HUV siguen en observación Ángela Patricia Chepe Piñacue, de 12 años, y Luis Eduardo Banguero, 10 años. Dos niños y la hermana de Andrés Felipe, Paola, de 18 años, fueron dados de alta.

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