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Por sus excentricidades Elías Mejía es uno de los personajes más conocidos del norte de Bogotá

Este bogotano de 40 años recorre las calles de Usaquén disfrazado de un personaje distinto cada día. Asegura ser un ser celestial en la tierra y es experto en la lectura de cartas sobre ángeles.

Los rayos del sol se veían reflejados en el agua mientras Elías Mejía navegaba en medio de la marea tranquila, todo transcurría bajo su curso normal, sin embargo, en medio del silencio una voz le transmitió un mensaje del cielo que le decía: "O sirves a tu patria o a Dios".


En ese instante, con alteración, este marinero buscó fuego y prendió la bandera como símbolo de seguir el camino divino.
El 10 de enero de 1968 uno de los fundadores de la marina colombiana sostenía en sus brazos al pequeño Elías que reflejaba en sus ojos la intensidad del mar enajenado en medio de la tempestad.

Con una mirada de amor, su padre visualizaba el futuro de un hombre que un día sería un guerrero que le serviría a su patria y disfrutaría de las grandes hazañas que esconde la vida.


Con el paso de los años Elías creció alrededor de la burguesía en medio de historias de beligerancia. Por esa razón era amante de las historias de barcos, aunque disfrutaba de la lectura en general, disciplina que adquirió en el Liceo Boston en donde con honores culminó su formación.


Su compañero de infancia, Alberto Arenas, recuerda que jugaban de forma cruel con unas matas que tenían espinas. Los niños crearon un juego que consistía en coger las ramas y golpearlas en las piernas. Normalmente Elías era el que más resistía, su rostro se tornaba rojo y gritaba con orgullo: "No me duele". Esta practica fue bautizada por ellos mismos bajo el nombre de 'esculapio' en honor al Dios de la medicina en la mitología griega.


Con el paso del tiempo Elías se convirtió en un adolescente. José Miguel Rubio, compañero de adolescencia, recuerda que era una persona con un alma noble y un corazón bueno, inquieto por las cosas espirituales. "Todos los viernes después del colegio nos reuníamos en la casa de un compañero a escuchar a una tía que nos compartía mensajes del amor de Dios". comenta Rubio.


Elías siguió sus sueños convirtiéndose en un infante de la marina colombiana. Solo estuvo en esta institución cuatro años. Después de salir de La Naval decidió estudiar diseño gráfico, y posteriormente conoció a una mujer de la que se enamoró, de ese amor nació María Luisa, quien lo ha amado sin condición y transformó su alma dándole energía para vivir.


El mundo de Elías

 La historia tomó un rumbo distinto porque las alucinaciones empezaron a invadir su vida, ya no sabía si estaba en un sueño o en la realidad. Su esposa no pudo convivir con él, de manera que Elías empezó a vivir con sus papás en Usaquén.


Desde hace 12 años, Elías se disfraza de un personaje distinto: 'Súper Elías', 'Thundercats', 'Indio Elías' y 'Chapuelías'.
En cada dedo tiene un anillo que representa al indio, a los amantes, el poder y la Virgen. En el brazo derecho luce un reloj con el que mide el tiempo y en el izquierdo sostiene otro para medir el espacio.

En sus manos siempre carga una flor y un palo, bajo el lema: "Flor para la mujer, palo pa'l hombre malo".


Fuma Piel Roja para recordar la naturaleza del indio, antes de encender el cigarrillo eleva el fuego al cielo, como lo hacía el profeta bíblico, Elías, quien pidió en diferentes ocasiones que del cielo descendiera fuego. Todos los días baila la danza de la ballena en la plaza central de Hacienda Santa Bárbara. "Yo no le bailo al público sino a Dios", afirma.


Es un hombre que se queda en la mente, asegura Juan Pablo Vega músico del bar Balsámico. "Una de las cosas que más me impactó de él fue una vez que realizó un coctel de tierra con agua y lo bebió como si nada".


Elías es un guerrero de un mundo de fantasías, en las que solo es castigado el hombre que no sabe valorar a la mujer. Y aunque ya no está en el campo de batalla, todavía es un combatiente que busca brindar un mensaje de paz a todos los que se encuentran apresados en un mundo de apariencia. Su sueño es brindarles a los seres humanos alas para que puedan volar en libertad.
 

PAMELA LEAL GARCÍA

Especial para EL TIEMPO ZONA

pamlea@eltiempo.com.co

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
26 de marzo de 2008
Autor

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