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Actor ciego que representaba a 'Jesucristo' en Semana Santa se quedó sin iglesia
Óscar Álvarez sufrió nueve disparos, uno de ellos en el rostro, que le hicieron perder la vista.
Al otro día, tras despertarse y corroborar que había quedado ciego, se levantó, tomó unas canastas de frutas que sus familiares le habían llevado y con la asistencia de su hermano salió, como un verdadero santo, por todo el hospital a dárselas a los enfermos.
Así, sin dejarse amilanar por las circunstancias, Álvarez, a sus 21 años, encaró su ceguera, producto de un confuso atentado que no era para él. Años después conoció a un hombre que lo invitó, tal vez por su cabello largo y crespo, a representar a Jesucristo, durante la Semana Santa, en la iglesia en la que él participaba.
Para Álvarez, que fue seminarista y que siempre había estado interesado por el teatro, se abría un nuevo mundo y comenzó a hacer de Jesús montando en burro y cargando la cruz por las calles de Medellín.
"En una ocasión, prácticamente nadie, fuera de los actores, se dio cuenta de que yo era ciego. Durante el camino hacia la cruz los soldados romanos me empujaban de lado a lado para salvarme de los huecos y me arrastraban simulando agresividad cuando había un escalón", relata.
Por eso cuando llegaron al montículo donde Jesús debía ser crucificado y los soldados intentaron cargarlo hasta ese lugar, el público empezó a vociferar en contra de ese 'Cristo perezoso' que debía ser remolcado hasta su propia cruz.
"En ese momento mi ex novia, que estaba entre el público, gritó que si no se daban cuenta de que yo era ciego. La gente se quedó callada", cuenta entre risas.
En otra ocasión, 'Pilatos' debía fingir que lo golpeaba, mientras otra persona aplaudía en otro lugar para simular la cachetada.
"Sin embargo, el actor se emocionó demasiado y me dio una cachetada de la que todavía me acuerdo", relata Álvarez, que susurró un madrazo y todo el auditorio lo escuchó porque había unos micrófonos abiertos.
Álvarez, que tiene 36 años y cuatro hijos, hizo el papel de Jesús en cuatro semanas santas. Su último calvario fue en el 2006 en la iglesia Santo Domingo II.
Los tiempos cambiaron y los sacerdotes se rehúsan a permitir en sus parroquias la representación en vivo de la última semana de Jesús por el riesgo de generar falsos ídolos. "La posibilidad de hacer de Jesús se ha complicado por que durante la obra mucha gente se mete de verdad en la cabeza que uno es Jesucristo y piden sanaciones, ruegan que uno los toque y eso distorsiona el mensaje", cuenta Álvarez. Por eso tiene claro que aunque le apasiona representar a Jesús, por el mensaje y por su gusto por el teatro, su fe no depende de ello.
"La vida me ha demostrado que sin importar las limitaciones o los problemas si caminamos con Cristo el siempre nos va a acompañar", dice Álvarez, que vive de dar clases de inglés.
Esta Semana Santa, aunque le gustaría, no podrá representar a Cristo, sin embargo, ni esto ni la ceguera le han podido quitar la felicidad.
JUAN DIEGO URREA U.
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Otros
- Fecha de publicación
- 18 de marzo de 2008
- Autor
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