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Ecuador modera su lenguaje en cumbre de cancilleres de la OEA: pasó de "condena" a "repudio"

El secretario general del organismo, José Miguel Insulza, disolvió el pleno de cancilleres y dejó a los representantes de ocho países para tratar de llegar a un acuerdo y expedir una reolución final.

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El grupo lo integran Ecuador Colombia México Canadá Paraguay República Dominicana, Perú y Bolivia.

Aún hay 6 puntos que distancian a las partes, según dijo el secretario general.

Se daba por descontado, sin embargo, una condena para Colombia por la incursión en territorio ecuatoriano en el marco de las acciones en las que murió el guerrillero de las Farc, Raúl Reyes.

También que se adoptarán, con algunos cambios, las seis recomendaciones que hizo una Misión de la OEA que viajó al lugar de los hechos y que plantea el envió de una nueva misión con carácter más permanente para que verifique el cumplimiento de los acuerdos fronterizos, entre otras. Y la reiteración, como se hizo en la sesión extraordinaria del Consejo Permanente del 4 de marzo y en la Cumbre del Grupo de Río, que Colombia violó la soberanía de su vecino.

El día, sin embargo, arrancó bien temprano con un Ecuador que se paraba de la mesa tan pronto ingresaba la delegación colombiana e insistiendo en que nada diferente a una condena la servía.

Colombia, en respuesta, amenazando con un proyecto de resolución en el que se llamaba a los países a respetar sus compromisos en la lucha contra el terrorismo -como la contempla la Carta de la ONU- y en el derecho a la legítima defensa.

Una posición mucho más agresiva que la defendida en la reunión del Consejo Permanente del 4 de marzo o la del Grupo de Río, en República Dominicana. Es decir, Colombia pasaba de la defensiva al contraataque.

Aunque Estados Unidos empujaba mucho por la inclusión del terrorismo, en buen parte fue una estrategia de la Cancillería para lograr que Ecuador bajara las pretensiones, lo que le valió críticas de otras delegaciones diplomáticas.

Incluso, el secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, se molestó con el Embajador Camilo Ospina pues no entendía la tozudez de Colombia, que amenazaba con hacer fracasar el Consejo de Ministros.

Al tenso ambiente se sumó una polémica que se desató por la publicación de una foto en EL TIEMPO en la que se identificaba al ministro de seguridad ecuatoriano, Gustavo Larrea, en una reunión con Raúl Reyes.

La foto, que fue suministrada a este diario por la Policía Colombiana, se regó como pólvora entre los miembros de las delegaciones y los más de 60 periodistas que cubrían el evento.

Los ecuatorianos, muy pronto, negaron que fuera Larrea y reclamaron, en fuertes términos, una rectificación de EL TIEMPO. El incidente se resolvió en la tarde cuando el Patricio Echegaray, presidente del Partido Comunista Argentino, dijo desde Buenos Aires que la foto era de él.

El incidente de la foto, no obstante, desvió la atención de los Cancilleres y fue usado por Ecuador y Venezuela para sembrar dudas sobre la veracidad de los computadores que se decomisaron en el campamento de las Farc y de donde se extrajo la imagen. Con el paso de las horas, Ecuador comenzó a moderar su lenguaje; de condena a "repudio". En gran medida, porque comenzó a quedarse solo. Hasta Venezuela, su gran aliado en la crisis, le pedía en secreto que bajara el tono.

Para Ecuador el tema no era fácil. Una reunión de Cancilleres, convocada con carácter extraordinario, no podía culminar en derrota. Y el presidente Rafael Correa, desde Quito, daba instrucciones de no ceder.

Buena parte de la jornada, al menos 8 horas, fue de reuniones a puerta cerrada. Y de mucho malestar pues los Cancilleres no esperaban semejante bloqueo cuando se suponía que, tras la cumbre de Río, el encuentro sería para la "foto".

Pero la impasse no se limitaba a sin condenar o no. Colombia, desde el comienzo, insistió en que si bien se debía adoptar el informe de la Comisión que encabezó Insulza para esclarecer los hechos, este debía tener dientes. En otras palabras, que los países aceptaran la creación de una Comisión multilateral de observadores que se verificarían el cumplimiento de los acuerdos de cooperación fronteriza.

Punto clave para Colombia, que le reclama a Ecuador mayor compromiso en la lucha contra el narcotráfico y contra las Farc. Pero no para Venezuela, que objetó la medida. Su temor, dijeron fuentes, es que creado el precedente de un tercero verificando la cooperación, podría crearse otra comisión en el futuro para monitorear la frontera colombo-venezolana.

A lo largo del día se presentaron varias resoluciones, incluida una de Canadá que buscó zanjar diferencias. Insulza, hacia el final de la tarde, aportó la solución salomónica: una resolución de su autoría que serviría como documento base para buscar el acercamiento de las partes.

José Miguel Insulza espera que, para entonces, lleguen a un acuerdo para proceder oficialmente al consejo de ministros.

En este momento, hay una comisión general de la OEA compuesta por los embajadores que entró a discutir un proyecto borrador de resolución presentado el secretario.

SERGIO GÓMEZ MASERICorresponsal de EL TIEMPOWashington

Publicación
eltiempo.com
Sección
Política
Fecha de publicación
17 de marzo de 2008
Autor

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