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Miles de colombianos marcharon por las víctimas de la violencia en varias ciudades del país

Por momentos la marcha pareció más una protesta política, pero por otros fue un gran encuentro cultural cuyo tema era la violencia. Las mujeres fueron protagonistas.

Sobre la carrera Séptima de Bogotá, paso obligado de muchos para entrar a la Plaza de Bolívar, donde tuvo lugar la mayor concentración de manifestantes, una larga tira de fotos y recortes de periódicos que recogían la larga historia de masacres de los paramilitares, simbolizó el mensaje de la movilización.

Al igual que en la marcha del pasado 4 de febrero contra las Farc, se vieron miles de camisetas blancas. Pero, como lo había anunciado el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado, que organizó la jornada, se sumaron otros colores asociados a la historia de la violencia en Colombia.

Se vieron el amarillo de la Unión Patriótica, el negro de las fotos con los rostros de los desaparecidos y secuestrados, el violeta del luto de algunas viudas y desplazadas y el rojo de algunos sindicatos y grupos de universitarios. Estos últimos, más empeñados en atacar con sus consignas al Gobierno que en rendir homenaje a las víctimas.

Una de las mujeres que desfiló llevó un armazón en madera sobre el cual reposaban unos huesos que, dijo, representaban la forma en que se encontraban los desaparecidos en las fosas cavadas por los paramilitares.

Ellas, por miles

La cantidad de mujeres que marcharon ayer, no solo en Bogotá sino en varias ciudades del país, dejó al descubierto una de las más crudas realidades del conflicto armado. Ellas son, como lo ha constatado la Comisión de Reparación y Reconciliación (CNRR), las que han cargado con el peso de la violencia. "En nombre de la paz hacen la guerra. Farc, Auc, ¡qué vergüenza!", decía una pancarta que llevaban las integrantes de la Red Nacional de Mujeres Desplazadas.

Los organizadores de la marcha no fueron los primeros en llegar a la Plaza de Bolívar. Cuando avanzaban sobre la carrera Séptima se les 'colaron' por la avenida 19 y la avenida 13 otras marchas de profesores, funcionarios de entidades como el Sena, estudiantes universitarios y desplazados. A Iván Cepeda, el vocero del Movimiento de Víctimas, esto lo emocionó tanto que dijo que se trataba de "un verdadero golpe de opinión para el Gobierno". Ahí la marcha volvió a parece más política.

Pero entre la multitud, dos mujeres de rostro triste cargaban una cartulina con la foto de Jorge Enrique Vargas, un conductor de 33 años que el 29 de abril del 2003 fue retenido por las autodefensas en San Martín (Meta).

Muchos de los que llegaron a la Plaza de Bolívar pisaron sin darse cuenta centenares de siluetas de hombres y mujeres hechas con cinta blanca. Cada una representaba a un desaparecido o a una víctima de la violencia. Como la que recordaba a Ángela María Murillo, desaparecida en la toma del Palacio de Justicia, en noviembre de 1985.

Partidos se hicieron sentir

Cerca del mediodía, el alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, marchó desde el céntrico parque Santander acompañado de varios de sus secretarios de despacho. "Este es un nuevo llamado a la tolerancia, a la paz, a la convivencia y un mensaje para solidarizarnos con las familias de los desaparecidos, los asesinados, los que están secuestrados, con quienes hoy infortunadamente no están con sus familias", dijo.

Al lado, el senador del Polo Gustavo Petro marchaba con una pancarta en la que se veía al caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, al que calificó como "una de las grandes víctimas de la violencia de Estado". Muy cerca iba el ex gobernador del Valle Angelino Garzón, quien calificó la movilización como una muestra de que la sociedad rechaza la violencia independientemente de su origen.

En medio del asedio de los medios, el senador liberal Juan Fernando Cristo aseguró que la participación de la gente servía para poner a las víctimas en "el lugar de privilegio que les corresponde".

Ni la lluvia, ni el grupo de jóvenes que pasadas las 3 de la tarde intentaron alterar la tranquilidad sobre la calle 17 con carrera Séptima agrediendo a miembros de la Fuerza Pública, lograron empañar la marcha pacífica por las víctimas.

Si bien no fue tan multitudinaria como la que se hizo contra las Farc, fue conmovedora en todas las ciudades donde se solidarizaron con quienes han sufrido el conflicto.

Cuatro testimonios de la marcha

Flor Gallego, campesina de Antioquia:

"La Esperanza -en el Carmen de Viboral, Antioquia- era una vereda tranquila, pero el 21 de junio de 1996 llegó Ramón Isaza apoyado por militares y comenzó a llevarse a la gente. Se llevaron a mi esposo, a dos hermanos, a una prima.... a 15 familiares. Le hemos reclamado a todo el mundo y logramos que Isaza nos recibiera, pero dijo que ellos no enterraban a la gente, sino que la tiraban al río".

María Elena Barrera, madre de militante de la UP 

"A mi único hijo, José Domingo Carrero Barrera, lo secuestraron, lo torturaron y lo asesinaron el 7 de abril de 1992, cuando tenía 26 años. Estudiaba ingeniería de sistemas y era de la UP, ese fue su delito. A los cuatro días de su desaparición encontramos su cuerpo: estaba con la cara tapada, las manos atadas a la espalda y los pies amarrados. Tenía dos tiros en la cabeza". (Bucaramanga)

Deisy quiere volver a ver a su hija

"Un grupo de hombres con armas llegaron a la casa de mi hija en un carro, preguntando por ella y su marido. Él escapó, pero a ella la embarcaron en el carro. Eso pasó el 4 de abril del año 2002 en Puente Bomba ( Riohacha), donde vivía mi hija Zenith del Carmen. Desde entonces, no sé nada de ella y eso me ha mantenido angustiada todos estos años. Pido a quienes la tienen que le respeten su vida".

Nancy Jiménez perdió a su hija en Buenaventura:

"Mi hija Katherine Soto sigue viva, así haya tenido que sepultarla en agosto. Yo no necesito dinero, solo justicia. Ella, de 21 años, estudiante de Licenciatura en Ciencias Sociales, salió en la mañana del primero de agosto para la reserva de San Cipriano, en Buenaventura. Después recibí una llamada del Ejército. Me dijeron que murió en un enfrentamiento", Nancy Jiménez.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Política
Fecha de publicación
6 de marzo de 2008
Autor

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