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'¿Estudias o trabajas?', insólita exposición en el Museo de Bogotá, llegó a su fin
Desde hace seis semanas la gente ha acudido al recinto cultural a cortarse el pelo, a dormir y a que le arreglen la ropa. Solo hasta el 2 de Marzo usted también lo puede hacer.
"Traiga una prenda que quiera arreglar, entre al Museo y nosotros se la arreglamos gratis", dice la programación del Museo de Bogotá para la semana del 19 al 24 de Febrero.
Y no es una broma. Desde el pasado 29 de Noviembre, el Museo de Bogotá abrió sus puertas para que los visitantes realicen algunas actividades que se ven insólitas dentro de una exposición cultural.
Todo esto se ha desarrollado en el marco de la exposición '¿Estudias o trabajas?', elaborada por G-15, un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional que respondieron a la convocatoria 'La ciudad, patrimonio de todos' de la SecretarÃa Distrital de Cultura, Recreación y Deporte (SDCRD) y el Museo de Bogotá.
"Quisimos reunirnos y trabajar juntos para pensar la ciudad desde imágenes y textos", dice Carolina Cortés, representante del G-15, quien también señaló que la recolección de información giró en torno a los oficios y el trabajo que las personas realizan en Bogotá.
Para ello, hicieron tres convocatorias en las que la gente respondió cuál era su trabajo y en qué consistÃa, 'qué querÃan ser cuando grandes' y cuál era el oficio que se hacÃa mejor en su barrio.
"En la convocatoria 'Oficios de Barrio', les preguntamos a las personas a través de volantes cuáles eran los oficios que en su barrio trabajaban bien, y asà nos recomendaron a los mejores en cada labor", dice Carolina Cortés.
"Con esa información recolectada, fuimos a contarles a las personas que nos las habÃan recomendado y a invitarlas al museo", añade.
Los oficios invitados
Desde que la exposición empezó cada semana el montaje de una de las 8 salas cambia de acuerdo al oficio invitado.
"Cada semana hacemos una puesta en escena distinta dependiendo del oficio invitado, y lo que queremos mostrar y reconocer es el mismo oficio", afirma Cortés.
Por esta sala ya pasaron peluqueros, remontadotes, fotógrafos y hasta modistas, quienes tuvieron la oportunidad de interactuar con los visitantes del museo.
Por ejemplo, "en la semana del los fotógrafos, el ejercicio era que los visitantes trajeran una foto en la que quisieran aparecer, desaparecer o cambiar la apariencia de algo, y sà hubo mucha gente que querÃa aparecer en otros lugares, o con alguien más", añade.
A la semana de los fotógrafos acudieron unas sesenta personas que quisieron participar en el ejercicio y que tuvieron como resultado una foto intervenida digital o manualmente.
"En mi foto estoy con mi familia, y quise que le hicieran alrededor una casita que tuviera alas. Siempre tengo esa foto en mi billetera y aproveché la visita al museo", afirma Ariel Salas, un estudiante que visitó la exposición.
Un balance sin cifras
El G-15 no lleva ningún control del número de personas que se han acercado a la exposición durante las seis semanas que ha estado en el Museo de Bogotá, porque, según Cortés, su interés no radica en cuántas personas asistan, sino en la manera en las que estas interactúan e intervienen en su espacio.
Carolina añadió que "todo el tiempo han venido muchas personas; algunas que no conocÃan un museo, han entrado por primera vez".
La gente respondió. Algunos hicieron pereza en el museo, otros durmieron allá, y hasta se cortaron el pelo, lo que deja un buen balance y una gran cantidad de información acerca de la ciudad y su gente.
Seguramente si las paredes del Museo de Bogotá hablaran, contarÃan todas las experiencias que tuvieron lugar dentro del recinto. Una experiencia que usted no se puede perder.
DIANA BECERRA
Pontificia Universidad Javeriana
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Cultura y entretenimiento
- Fecha de publicación
- 29 de febrero de 2008
- Autor
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