Jens Mesa Dishington explicó que solo hay pequeñas aproximaciones que no dan la seguridad para invitar a inversionistas a que desarrollen proyectos.
"Pero las ganas de muchos pueden más que el cuidado que se debe tener", agrega.
EL TIEMPO: En algunos sectores quedó la impresión de que su gremio estaba haciendo 'lobby' para quedarse con Carimagua...
Jens Mesa Dishington: No es cierto. Ese es un predio que el Ministerio de Agricultura sacó a convocatoria pública con el fin de convidar inversionistas interesados en tomarlo en comodato para proyectos productivos. Dentro de ese grupo está la palma, pero también el caucho y los forestales.
¿Pero les interesa o no? Distintas instancias del Gobierno han hablado de la importancia de la Orinoquia como una nueva frontera agrícola, a raíz de la demanda mundial de alimentos y el desarrollo de los biocombustibles. En el ministerio de Carlos Gustavo Cano se organizó un programa que incluso se presentó en Japón, y desde ese momento empezamos a señalar las dificultades que veíamos.
¿Qué dificultades? Esa zona requiere investigación tecnológica muy clara, cuyos resultados sirvan a los inversionistas para tomar decisiones y para el montaje de proyectos con niveles de riesgos más adecuados. Hoy, ir a sembrar casi que cualquier cosa a la Orinoquia es una aventura que puede terminar en éxito o un gran fracaso. Yo pregunto: ¿Dónde están los resultados de los programas de investigación que respalden este propósito? El país no ha hecho la tarea o no la ha hecho suficientemente.
Pero Carimagua era un centro de investigación...
Sí. Tenía el acompañamiento del Ciat (Centro Internacional de Agricultura Tropical) y los resultados fueron muy interesantes en fríjol, yuca y pasturas. Pero el Ciat, con sede en el Valle, se retiró, entre otras cosas por falta de apoyo. Y hay riesgo de que se vaya del país o que su agenda sea sobre África. Se cometió un error y es que el acompañamiento del Gobierno y su participación en la junta directiva han sido pobres y Corpoica es débil en investigación. Lo más sensato es continuar con investigación en Carimagua.
¿Cuáles con los otros obstáculos? Infraestructura. El sector palmero ya copó la demanda nacional. Lo adicional se orienta a exportaciones; incluso, organizando para que la costa se concentre en exportar. Pero ya hemos tenido que mover grandes volúmenes de los Llanos a Santa Marta y Barranquilla y ese flete es más costoso que el que se paga para traer de Malasia a Colombia. ¿Cuál es la logística? ¿Cuál es el costo? Y eso lo paga el productor, porque ahí no tenemos subsidios de nadie.
¿Y el río Meta? Exploramos esa ruta, pero en Venezuela decidieron pararnos las barcazas. Si no hay un acuerdo con ellos, esa ruta no es confiable.
¿Eso quiere decir que la conquista de la Orinoquia está lejos? No están dadas las condiciones para arrancar ya, y es bueno que eso se le diga al país claramente porque ya empezó la especulación sobre tierras.
¿Ese es el tercer obstáculo? Sí. Hay dinero del narcotráfico y de la corrupción que necesita ser lavado, las tierras han servido como instrumento y la Orinoquia no se escapa. Esa especulación aborta cualquier emprendimiento. Allá hay mucha tierra e incluso ya está en manos de privados. Y el Estado tiene baldíos por adjudicar. Incluso, algunas adjudicaciones ya han sido cuestionadas.
Pero su sector no se ha escapado de la filtración de 'paras' y narcos...
Que se muestre lo que se tenga que mostrar. Pero pretender satanizar el sector con el tema es descabellado. Hay más de 300 mil hectáreas sembradas y por la aventura de unos señores, donde hay 3 mil hectáreas, no se puede decir que la palma es eso.
¿Por qué no buscar para Carimagua una solución mixta con desplazados y empresarios? Es bastante mejor que la fórmula de cada uno por su lado. Pero le diría que es el mismo riesgo que corre un empresario y es alto. Uno pensaría que la zona de la Orinoquia no es la más adecuada.
Control político al Gobierno Este martes, el Partido Liberal pedirá, oficialmente, fecha para el debate de control político al Gobierno por la polémica (y hoy congelada) decisión de cederles a privados el predio Carimagua, 17 mil hectáreas en plena Orinoquia (Meta) destinadas inicialmente a desplazados.
MARTHA ELVIRA SOTO F.EDITORA DE LA UNIDAD INVESTIGATIVA
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