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Modelo de 'Bogotá sin hambre' se implementará en municipios de la Costa Caribe, Meta y Cundinamarca

Autoridades bogotanas le contaron los aciertos y fallas a los gobernantes interesados. Cada una de las regiones lo adaptará de acuerdo a sus necesidades y realidades sociales.

En Barranquilla, el alcalde Alejandro Char está dispuesto a invertir por lo menos 20 mil millones de pesos para beneficiar con apoyos alimentarios a 70 mil niños durante los próximos cuatro años.El gobernador del Meta Darío Vásquez recurrirá al 'Plan Casabe' y a los fogones comunitarios, como materia prima, para atender con paquetes nutricionales a la niñez y a la tercera edad.Lo propio hará Andrés González en Cundinamarca con los comedores que ya existen. "El objetivo es ponerlos a funcionar de mejor manera para beneficiar a unas 300 mil personas", asegura.'Bogotá sin hambre' se convirtió en una política de seguridad alimentaria para la ciudad, y de ello también dependerá que las iniciativas regionales sean exitosas. "Los comedores son un punto de partida, pero no necesariamente la solución", dice el coordinador general de Bogotá sin hambre, Eduardo Díaz Uribe.Estrategia articuladaEn Meta y Cundinamarca, principales proveedores de alimentos de Bogotá, Vásquez y González saben que la estrategia les resultará más efectiva si la articulan con la segunda fase de 'Bogotá sin hambre', rebautizada como 'Bogotá Bien Alimentada'."Bogotá compra más de 600 mil millones de pesos en alimentos cada año. Debemos fortalecer con calidad y tecnología a los centros de abastecimiento y procesamiento de alimentos en los municipios de Cundinamarca, para que los empresarios del campo eviten a los intermediarios y aseguren la demanda permanente de los productos", argumenta González.En esta línea del plan 'Cundinamarca sin hambre', municipios como Cáqueza, Fusagasugá o Fómeque serán claves. Solo en este último la producción de huevos es de 2 millones de unidades cada día."Se trata de garantizar mercados con contratos de compra, entre cooperativas campesinas de Cundinamarca y las localidades de Bogotá", explica González.Una idea similar hace carrera en Meta. El alcalde Samuel Moreno y el gobernador Vásquez ya firmaron un acuerdo de cooperación regional. Los objetivos son crear un sistema de transacción virtual entre productores y compradores y apoyar con tecnología la conformación de redes productoras agropecuarias.Miguel Augusto Cubillos, director de estudios de planeación de la Gobernación del Meta, prevé que la interacción con Bogotá le dará valor agregado a la producción, la transformación y la comercialización de alimentos en el departamento. Por ejemplo, dice, para llevar pescado en croqueta o filete a Bogotá."Las metas son contribuir a la seguridad alimentaria de los bogotanos y los metenses, apoyar los restaurantes escolares y las nutrirredes, fortalecer la nutrición infantil y mejorar la calidad de la educación con una buena alimentación de los escolares en el Meta", afirma.Aciertos y erroresEduardo Díaz ya les expuso a los mandatarios interesados los aciertos, errores y correcciones de la experiencia bogotana. "Brindar comida en grandes volúmenes requiere un estándar muy alto. Un error puede resultar grave. Para poder operar es mejor esperar a cumplir todas las normas técnicas antes de salir a correr riesgos", dice Díaz.El secretario de gestión Social de la Alcaldía de Barranquilla, Alfredo Carbonell, reconoce que las políticas sociales en torno a la erradicación del hambre y la mejoría de la alimentación y la nutrición aún son incipientes en la capital del Atlántico."Por eso, queremos aplicar una experiencia como la de Bogotá, pero adecuada a nuestra idiosincrasia. Nos llama la atención la implementación de un plan de abastecimiento para reducir los costos de los alimentos y que en los comedores el plato se sirva lleno y con productos de buena calidad", agrega Carbonell.A juicio de Díaz, en muchos de los municipios del Caribe tendrán que apuntarle a la agricultura urbana. Y Carbonell agrega que las familias deberán aprovechar de nuevo las huertas caseras; retomar la costumbre de cosechar lo que van a consumir.El gobernador Andrés González concluye que la sostenibilidad de los programas como Bogotá sin hambre dependerá de proyectos integrales y complementarios, entre las ciudades y los centros de abastecimiento.

Ya arrancó la segunda fase "La primera fase del programa Bogotá sin hambre consiguió entregar 767 mil apoyos nutricionales diarios a niños y ancianos y capacitar a más de un millón de personas en hábitos nutricionales, lactancia materna y agricultura urbana", afirma Eduardo Díaz.Se organizaron 296 comedores comunitarios y se crearon 134 núcleos de agricultura urbana y el Plan de Abastecimiento de Alimentos para Bogotá.Según el Informe de Desarrollo Humano, entre los beneficiarios de Bogotá sin hambre la desnutrición se redujo en 33,5 por ciento.La nueva fase, Bogotá Bien Alimentada, se centrará en desarrollar procesos de cooperación con otros municipios y fortalecer las relaciones con los departamentos de la región (Cundinamarca, Tolima, Meta y Boyacá).

DAVID ACOSTA M.REDACTOR DE EL TIEMPO

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
16 de febrero de 2008
Autor

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