Patrocinado por:
Bogotazo a las Farc: millones se tomaron la 72, la Jiménez, la Séptima y la Plaza de BolÃvar
En una jornada que no distinguió credos ni condición social, la capital del paÃs se manifestó en contra del secuestro y de las Farc. RÃos humanos fueron la constante en las calles y avenidas.
El grito ¡libertad, libertad! se tomó las calles, plazas, parques y edificios de la ciudad.
De todos los rincones salieron jóvenes, niños, adultos, mujeres, estudiantes, trabajadores y amas de casa en una multitudinaria marcha que inundó por completo la capital del paÃs.
"Nunca habÃamos visto un comportamiento tan bueno de la ciudadanÃa que respondió de forma masiva el llamado a protestar", contó el comandante de la PolicÃa Metropolitana, general Rodolfo Palomino, al resumir la jornada que reunió a millones de personas y sin incidentes de orden público.
Durante dos horas, el panorama de vÃas como las carreras 7a., 9a., 11 y 15; calles como la 127, la 72 y la 26, y avenidas como Las Américas y la Ciudad de Cali, cambiaron: el millón de carros que a diario se toma la ciudad fue reemplazado por igual número de habitantes de la ciudad que iban a pie avanzando hacia la Plaza de BolÃvar.
Lo mismo ocurrió en otros extremos como la plaza central de Suba y Bulevar Niza, en el noroccidente, o la zona de la biblioteca pública El Tintal, un populoso sector del suroccidente. AllÃ, familias enteras salieron con camisetas y globos blancos y consignas en contra del secuestro.
En la madruganda, los primeros en protestar fueron los taxistas.
Más tarde, el alcalde de la ciudad, Samuel Moreno, habló de la 'marcha de la esperanza'. En el parque Santander, uno de los sitios de concentración en el centro de la ciudad, clamó por la libertad de todos los secuestrados.
En un dÃa que pareció festivo, Bogotá marchó en paz. Entre la multitud hubo mensajes tan disÃmiles como pintorescos de las camisetas blancas: desde "Farcparidos y Farcsantes" que portaban ruidosos grupos de corpulentos sardinos, hasta la del gringo solitario con aire misionero que rezaba: "Hate is not a family value" (el odio no es un valor familiar).
Otro ciudadano remató: "si hay que participar, hay que hacerlo de corazón". Y asà fue.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- PolÃtica
- Fecha de publicación
- 4 de febrero de 2008
- Autor
Patrocinado por: