Una mirada al teatro experimental colombiano

Una mirada al teatro experimental colombiano

Como anticipo al XI Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá.

30 de enero 2008 , 12:00 a.m.

CON LA IDEA DE ROMPER con lo establecido y en medio de la crisis crónica que vive el teatro en Colombia por falta de apoyo estatal y la poca asistencia a las salas, el teatro experimental, basado en tres ejes principales -texto, espacio y manejo del público-  se convierte en otra forma de aproximación al fenómeno dramático con montajes innovadores que no requieren grandes escenografías y que hacen énfasis en la gestualidad y no en la palabra, para crear experiencias más reales en el público.

La idea del teatro experimental nació de un movimiento liderado por Bertol Brecht, Antonin Artaud, Dario Fo y Samuel Beckett, cuyo objetivo era buscar una nueva manera de hacer teatro. La fórmula consistía en partir de la puesta en escena tradicional, pero cambiando el procedimiento escénico  y  la dramaturgia, manipulando la luz y el sonido, el maquillaje, los trajes y el decorado. Querían dejar de lado el teatro anecdótico para crear conciencia en el público, en forma más directa, sobre su papel en la sociedad.

Desde entonces, esa manera de concebir la creación  teatral -da origen al teatro cruel y del absurdo- ha tenido gran impacto en las visiones actuales de hacer teatro y muchos directores la aplican actualizando los formatos pero conservando la idea de vivir una experiencia irrepetible. Por ejemplo, para Fernando Montes, director del grupo Varasanta, el texto dramático, uno de los elementos que más ha evolucionado, se ha convertido más en pretexto de la creación que en el centro de la obra.

Además del texto, uno de los cambios más radicales se presenta en la concepción del espacio teatral. Las salas de teatro dejan de ser el lugar por excelencia de la presentación y, según las necesidades de cada montaje, se buscan escenarios que permitan darle al espectador una experiencia  más real. Por eso no es extraño que las obras se presenten en iglesias, cementerios, carnicerías, casas viejas...En Alemania, por ejemplo, el llamado "teatro libre" -hay 50 en todo el país- busca espacios con valor histórico o arrienda casas para presentar las obras.

Según Alexandra Pfeil-Schneider, una colombo-alemana que lleva ocho años haciendo teatro en Berlín con el grupo Oper Dynamo West, una de las obras que más impactó en el público fue la que se presentó en la estación de tren Zoologischer Garten, donde un grupo de espectadores, guiado por una asiática, era llevado a tres vagones distintos: en el primero estaba un cantante de ópera, en el segundo una bailarina y en el tercero una pareja de actores. La obra se desarrolló en medio de la actividad diaria de la estación y muchos, sin darse cuenta, terminaron interactuando y, de alguna manera, haciendo parte de la obra. 

Otras de las características del teatro experimental es la incorporación de otras artes como la danza, la ópera, la fotografía y el video, que abren nuevas posibilidades de diálogo con el público y enriquecen sensorialmente su experiencia. En Colombia, Mapa Teatro es uno de los grupos que más se ha arriesgado en la incorporación del video y de la música en vivo para lograr atmósferas distintas en cada montaje.

Hoy se piensa en los públicos desde la experiencia y no desde una dramaturgia racionalmente comprendida. Se trata de un rasgo generalizado del arte contemporáneo: lograr experiencias en los espectadores.  "La narración se la ganó el cine y la televisión, la posibilidad de crear experiencias la tiene el teatro".

La calidad

Aunque lo experimental busca una ruptura con los principios del teatro comercial y las fórmulas clásicas de hacer teatro, en la escena colombiana predominan las obras comerciales porque se corren menos riesgos económicos. "Hacer una obra experimental es un riesgo muy alto -asegura Fanny Mickey, directora del Teatro Nacional-. Por eso el espacio para nuevas propuestas se da en la Casa del Teatro Nacional, donde los costos son más bajos y el público está más abierto a estas experiencias".

Por su parte, el director del Teatro Libre de Bogotá, Ricardo Camacho, cuestiona la calidad del teatro experimental que se hace y dice que "por pretender ser experimentales se hacen espectáculos de una tremenda pobreza visual. Y agrega: "El  problema radica en la creencia de que montar los clásicos es repetir viejas fórmulas. ¿Qué puede ser más experimental y arriesgado que montar a Shakespeare en Colombia?".

Y es que no es fácil hacer un montaje experimental que conserve una lógica artística y tenga lenguajes atrayentes. En ocasiones, el deseo de innovar es tal, que se cae en montajes con bajo nivel actoral. "El actor tiene la tarea de encontrar un punto intermedio para experimentar lenguajes y ser accesible a la gente ¿ dice el actor Carlos Ramírez¿. Y los públicos tienen que entender que ir a teatro es una necesidad de liberar emociones de las que no se es consciente"

Bajo esta premisa, Ramírez creó el monólogo Él Solo, una obra en la que el público presencia el proceso creativo sin llegar a un final específico. Con sólo una silla, casi sin palabras y con las luces y el sonido como otros personajes de la obra, el montaje mezcla comedia, tragedia y melodrama. "La gente dice que siente cosas pero no entiende, pero eso no importa porque lo que busco es generar estados de ánimo que no quieren enfrentar, como la angustia y la impaciencia", explica Ramírez, quien sostiene que su obra ha tenido más repercusión y aceptación en países como Rumania y Croacia, que en Colombia.

José Domingo Garzón, decano de la Facultad de Artes de la Universidad Pedagógica y director de La procesión va por dentro, la escasez de público se debe a la baja calidad de las obras. "En Colombia, el teatro experimental es una grosera reiteración de lugares comunes, hay un evidente agotamiento en los planteamientos -asegura Garzón-. El teatro no arriesga, no tiene en cuenta al público y por eso, aunque trata de decir algo distinto, siguen saliendo las mismas palabras".

La falta de apoyo estatal se ha convertido en una excusa para la realización de obras experimentales sin un objetivo claro de creación, cuando, como dice Garzón, "debería ser un argumento para la actividad creadora". Por la falta de buenos proyectos a los cuales apostar, se pierde mucho dinero de la empresa privada. Y es que más que la falta de plata o de políticas de apoyo estatales, lo que hay es una grave crisis creativa que mantiene al público alejado de las salas.

Si el arte responde a las necesidades de cada época, como se supone, éste parece ser un tiempo en el que se hace absolutamente necesario reorientar la mirada artística y buscar nuevos lenguajes que entiendan lo experimental como una manera más de acercarse al quehacer teatral. Un estilo de teatro que exige un gran nivel actoral, un uso creativo y recursivo de los espacios y, por supuesto, llegarle al público para crearle nuevas experiencias.

Por MARÍA ALEXANDRA CABRERA, periodista

LO QUE TRAE EL FESTIVAL

COLOMBIA:
'Pinocho y Frankestein le tienen
miedo a Harrison Ford'
Dramaturgia y Dirección:
Fabio Rubiano

COLOMBIA:
'Vidas ejemplares'
(video-performance)
Dramaturgia y dirección:
José Alejandro Restrepo

BRASIL
'Gaviota': tema para un cuento corto(drama en versión
contemporánea)
Dirección: Enrique Diaz

BÉLGICA
'El cuarto de Isabela'
(Teatro-danza))
Dramaturgia y dirección:
Jan Lauwers

 REINO UNIDO:
'Historia de un conejo'
(comedia, teatro físico y visual)
Dirección: Shôn Dale-Jones

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