La obra de Alis Bonilla 'Póngale la firma' denuncia los manejos irregulares electorales en La Guajira.
Como obra de arte es bastante insólita. Como denuncia lo es aún más: se trata de decenas de fotocopias de estos documentos de personas de la comunidad wayú pegadas en la Casa de la Cultura de Riohacha.
El asunto no tendrÃa mucho de raro si no fuera porque, según esos documentos, todos los cedulados nacieron un 31 de diciembre.
Pero eso no es todo. "Muchas cédulas tienen nombres como Goodyear, Chichone o Payaso. Y todas dicen 'manifiesta no saber firmar', aunque ellos sà saben. Es un atropello", cuenta Alis Bonilla, artista de 21 años, que presenta este trabajo bajo el nombre Póngale la firma, en el Salón Regional de Artistas del Caribe, que organiza el Ministerio de Cultura.
Eduardo Hernández, de la curadurÃa Mal de Ojo, que avala la obra, explicó asà el sentido de este trabajo: "Que pongan a alguien Palo Verde o Goodyear es una vergüenza y una agresión contra la identidad, y más que los lleven a ser mayores de edad para usufructuar su potencial electoral. La obra está en el Salón porque creo que el arte contemporáneo se mete con la comunidad. No se trata de que un grupo lo entienda sino que el arte es para todos".
Semejante historia macondiana empezó a darse a conocer porque Estercilia Simanca, una abogada wayú, de 35 años, escribió el relato en su blog (www.manifiestanosaberfirmar.blogspot.com).
Allà narra cómo los polÃticos de la zona, por décadas, han llegado en época de elecciones en sus camionetas "con aire acondicionado", con la promesa de un puente o una escuela, para llevarse a cedular a los wayú.
Alis, el artista, cuenta cómo se fue introduciendo en el problema: "Me fui para la comunidad y me dijeron que muchos polÃticos los llevaban a la RegistradurÃa sin importar su edad. Allá ni preguntaban la fecha de nacimiento, porque tenÃan que tener 18 años, y les ponÃan 31 de diciembre como dÃa de nacimiento".
'Sà saben firmar' Como no pronunciaban bien el español, les cambiaban los nombres. "Me contaron también que solo les miraban el aspecto sin preguntar si sabÃan escribir o no y el funcionario escribÃa: 'manifiesta no saber firmar', en la parte donde va la firma".
En la RegistradurÃa de Uribia (Guajira) le dijeron que ellos manifestaban no saber firmar y le argumentaron que ponen el 31 de diciembre como fecha de nacimiento porque un decreto dice que cuando una persona desconoce la fecha de nacimiento, se escribe esa.
"Nunca me dijeron cuál decreto era", sostiene la artista.
Sin embargo, Sorina Ayala, funcionaria de la entidad, asegura AsÃ, la joven propuso a los wayú una acción artÃstica con la que participa en la curadurÃa Mal de Ojo, del Salón.
"Nos reunimos en la RegistradurÃa de Uribia, y Estercilia leyó: 'Manifiesto no saber firmar'.
Cerca de 30 personas habÃan sacado fotocopias ampliadas de la cédula y salimos a pegarlas en la fachada de la registradurÃa", recuerda y agrega que muchos le dijeron que sà sabÃan escribir y firmar.
El registro de esa acción es lo que se ve en la casa de la Cultura de Riohacha.
"Ellos me decÃan -dice Alis- que no les entregaban la cédula enseguida sino en elecciones.
Entonces, los polÃticos del momento los llevaban para dárselas y, luego de votar, a algunos les retenÃan la cédula. Para mà es una crÃtica que denuncia, porque ellos están siendo atropellados.
Estercilia, que ahora vive en Maicao, cuenta que en la década de los 80 era algo que pasaba a menudo y que, aunque ya no es tan común, en las recientes elecciones de octubre sucedió y por eso ella lo cuenta en su texto.
DIEGO GUERREROENVIADO ESPECIALRIOHACHAESTA NOTA FUE REALIZADA GRACIAS A UNA INVITACIÓN DEL MINISTERIO DE CULTURA
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