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No se ha hecho nada por salvar al muelle de Puerto Colombia, el otrora 'Gigante del Caribe'

Al lugar, considerado en su momento como el tercero más largo del mundo y por donde entró durante muchos años el mayor volumen de comercio al país, solo lo salva que alguien le meta la mano.

Buena parte de sus 1.500 metros de longitud están descascarándose, las placas del piso son endebles, otras están rotas, no tiene barandas, y los pilotes perdieron el recubrimiento en concreto y quedaron solo en varillas.

Un comité prorrestauración conformado el 12 de octubre del 2006 e integrado por la Gobernación del Atlántico, la Alcaldía de Puerto Colombia y los gremios, acordó confiar a la Universidad Autónoma del Caribe un estudio sobre el deterioro y un plan para recuperarlo.

Pero Paul García, decano de la Facultad de Arquitectura, afirma que la Alcaldía de Puerto Colombia nunca desembolsó los 150 millones que requerían para comenzar los trabajos.

El actual secretario de Gobierno de Puerto, Lucas Paz, dice que se necesitan 13 mil millones para reestructurarlo y convertirlo en un atractivo turístico.

Sobre el dinero, el funcionario hace estas cuentas: 6 mil millones asegurados por la división de Patrimonio y Monumentos Nacionales de Mincultura, otros 6 mil millones por la venta del terreno del Distrito 20 de carreteras que le cedió la Nación, y los mil millones restantes saldrían de la Gobernación del Atlántico y el Municipio de Puerto Colombia.

Sin embargo, Paul García sostiene que no puede hablarse de esta ni de ninguna otra cifra, porque hasta ahora no se ha hecho el estudio. "Hay que determinar primero cuál es la intervención que se le va a hacer al muelle para sostenerlo estructuralmente, y luego cuál es el proyecto urbano arquitectónico para convertirlo en atracción turística", precisó.

El tema volvió a agitarse por estos días tras el fallo sobre una acción popular en el Juzgado 8 Administrativo de Barranquilla, que ordenó al Ministerio de Cultura iniciar las obras necesarias para la reestructuración de la obra, considerada por esa cartera "Bien de interés cultural de carácter nacional".

La Alcaldía de Puerto Colombia no pretende que vuelva a ser atracadero de barcos de gran calado.

¿Para embarcaciones chicas?.

Otra propuesta alrededor del muelle de Puerto Colombia es la del industrial Kennet Loewy, líder cívico de la población, y que propone convertirlo en un gran espolón atrincherando sus bases con rocas gigantes.

"Con esta obra se obtendría una playa nueva de 25 hectáreas. Las olas pegarían en la playa y no en el muelle. Estos estudios fueron realizados por el grupo Argos", dice.

La idea de Loewy contempla construir una placa superior nueva y convertirlo en un atracadero de embarcaciones menores, veleros pesqueros y yates turísticos.

Por ahora, y mientras se decide qué pasa, la Alcaldía ordenó el cierre de los últimos 400 metros del muelle por riesgos para los turistas. Ya han ocurrido dos accidentes: el de un profesor que en el 2004 pisó una losa y se fue al mar, y el de un estudiante universitario que, en la caseta, también cayó al mar.

Apogeo y declive del coloso.

El muelle entró en servicio El 15 de junio de 1893 y fue considerado una obra de ingeniería avanzada de la época. La construcción estuvo a cargo de la compañía estadounidense The Barranquea Railway G Pier Company, bajo la dirección del cubano Francisco Javier Cisneros.

En su tiempo de esplendor podían atracar cinco barcos de 14 mil toneladas y se convirtió en el eje del comercio nacional e internacional. Le dio la bienvenida a miles de inmigrantes europeos y asiáticos que llegaban a estas tierras buscando oportunidades o huyendo de la guerra.

La muerte del muelle comenzó en 1940, cuando terminaron las obras de los tajamares de Bocas de Ceniza, en la desembocadura del río Magdalena. Estos trabajos se hicieron para buscar la estabilización de la desembocadura del río, golpeada por la sedimentación.

El muelle no pudo garantizar la creciente demanda portuaria fue necesario construir el nuevo terminal portuario y marítimo en Barranquilla. Al entrar en desuso perdió la atención de los gobiernos y comenzó el deterioro que lo ha llevado al estado de postración en que está.

Un vals le dio la bienvenida al muelle.

La inauguración se convirtió en toda una fiesta. El delegado presidencial para el acto que tuvo lugar en Puerto Colombia en junio de 1893, un general de apellido Arboleda, ordenó ese día a la banda de músicos tocar el vals 'Sobre las Olas' poco antes de que se firmaran las actas de entrega de la entonces megaobra.

Las primeras naves que atracaron en el muelle de Puerto Colombia fueron el Galitzia, de bandera alemana; el Atrato y Alvo, de bandera inglesa, y el Saint Laurent, de bandera francesa. Las llegadas de estos vapores se constituyeron en todo un acontecimiento para la comunidad porteña, con una sociedad casi de aldea.

El alcalde de Barranquilla, Rafael Cajar decretó dos días de fiesta tras la inauguración del muelle, el 17 y 18 de junio de 1893. El hecho fue recibido con disparos de cañón. De esta manera la capital del Atlántico hacía suya también la entrada en servicio de la obra que años después trasladaría hacia su jurisdicción.

ROBERTO LLANOS RODADOCORRESPONSAL DE EL TIEMPOBARRANQUILLA

Publicación
eltiempo.com
Sección
Nación
Fecha de publicación
28 de enero de 2008
Autor

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