La funcionaria confirmó su viaje a Medellín, ciudad en la que se reunirá con el presidente Álvaro Uribe. Encabeza una delegación de siete congresistas demócratas.
Este partido, que controla el Congreso de E.U., se niega a considerar el Tratado de Libre Comercio, pues, sostienen, persiste un clima de hostilidad contra el sindicalismo en el país.
El acuerdo comercial fue firmado con Colombia en noviembre del 2006 pero que aún no se inicia su trámite legislativo.
El viaje de Rice redondea una estrategia que se inició desde finales del año pasado y que busca llevar a Colombia la mayor cantidad de legisladores que sea posible para mostrar que la situación ha cambiado y que el TLC, por el contrario, contribuirá a reducir los índices de violencia.
La secretaria se reunirá con el presidente Álvaro Uribe hacia el viernes, cuando este regresa de su gira por Europa. La Secretaria de Estado viene acompañada por el subsecretario de Estado para asuntos del hemisferio, Thomas A. Shannon; el de Economía, Energía y Comercio, Daniel Sullivan, y el de temas legislativos, Jeffrey Bergner. Rice también acompañará a los congresistas a entrevistas con el Fiscal Mario Iguarán, sindicalistas -pro y contra TLC- al igual que visitas a programas que atienden personas desplazados y desmovilizadas.
Posteriormente, entre el 16 y 18 de febrero, visitará al país el secretario del Tesoro, Henry Paulson, con otro grupo de legisladores y luego seguirán viajes de la Representante Comercial Susan Shwab, el secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez, y el de Agricultura, Charles Conner.
De aquí a marzo, paralelamente, habrá una ofensiva similar de funcionarios y empresarios colombianos rumbo a E.U.
El vicepresidente Francisco Santos a Miami este 28 y 29 de enero, los ministros de Defensa, Juan Manuel Santos y Comercio, Luis Guillermo Plata, a Washington en el mes de febrero y representantes de grupos empresariales como Corona, Carvajal, Promigás y Suramericana de Seguros.
Todo indica que una vez concluya este "último envión", hacia mediados de marzo, la administración Bush presentará el TLC al Congreso aún sin contar con el beneplácito de la mayoría demócrata.
Esto, a lo que ya se llama la "opción nuclear", es una estrategia riesgosa pues forzaría a los demócratas a tomar partido en plena campaña electoral y concientes de la oposición que existe entre las bases más liberales del partido.
De hecho, el AFL-CIO -uno de los sindicatos más grandes del país- acaba de publicar un informe en el que pide no respaldar el tratado.
Aunque reconoce una disminución de los asesinatos de sindicalistas en el 2007, sostiene que Colombia todavía es el país más peligroso del mundo para las asociaciones de empleados, se han disparado las amenazas contra sus miembros y la impunidad frente a los crímenes sigue por el orden del 97 por ciento.
Pero la administración sostiene que el TLC con Colombia, además de ofrecer ventajas comerciales para ambos, tiene un importante componente de geopolítica; el de consolidar el apoyo estadounidense a un aliado clave en una región que se torna hostil a sus intereses estratégicos.
La funcionaria se reunirá además con dirigentes sindicales, políticos y gremiales colombianos, según confirmó el Departamento de Estado.
Rice viaja a Colombia, el mayor aliado de Estados Unidos en la región, en momentos de tensión entre el gobierno de Alvaro Uribe y el de su par venezolano Hugo Chávez. Este último es a su vez rival de Washington en la región.
El Congreso estadounidense, controlado por la mayoría demócrata, condicionó la ratificación del TLC con Colombia a que Uribe resuelva primero el problema de los asesinatos de sindicalistas y aclare el 'escándalo de la parapolítica', generado por la denuncia de nexos entre políticos oficialistas y grupos paramilitares de extrema derecha.
SERGIO GÓMEZ MASERICorresponsal de EL TIEMPOWashington
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