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"Es como si no valiésemos, como si no existiésemos", dice coronel Mendieta en carta a su familia
Los familiares de ocho secuestrados en poder de las Farc, recibieron emotivas cartas enviadas desde su cautiverio a través de Consuelo González de Perdomo, que llegó anoche al país.
En una de ellas, el coronel Luis Mendieta, en poder de las Farc desde 1998, relata los serios quebrantos de salud que ha sufrido durante su cautiverio.
"Al inicio de la enfermedad caminaba con un palo que hacía las veces de bastón (...) después me tocaba caminar con la ayuda de dos horquetas que hacían las veces de muletas. Qué viajes tan penosos (...) Me tocaba arrastrarme para el baño por el barro para mis necesidades únicamente con la ayuda de mis brazos porque no podía levantarme", dice en alguno de los apartes de la carta.
En su misiva, Mendieta relata que varios secuestrados, entre ellos Ingrid Betancourt, tuvieron que ser trasladados en hamaca durante largas caminatas por las selva.
"A medida que pasaban los días y el viaje era inclemente a pie, algunos fuimos enfermando. Así ocurrió con Ingrid, Malagón, Guevara y yo", dice.
Y agrega: "No es el dolor físico el que me detiene, ni las cadenas en mi cuello lo que me atormenta, sino la agonía mental, la maldad del malo y la indiferencia del bueno", señaló Mendieta en la carta leída por su hija en Caracol Radio.
González entregó cartas y fotografías del ex gobernador del departamento de Meta Alan Jara, los ex diputados Jorge Eduardo Gechem, Gloria Polanco y Orlando Beltrán, y de cuatro oficiales y suboficiales del Ejército y la Policía, entre ellos Mendieta.
Algunos de los apartes de la carta del coronel Mendieta
"Vimos que Clara estaba embarazada y a los pocos meses tuvo en condiciones infrahumanas en la selva su hijo a quien llamó Emmanuel. Días después, en dos o tres oportunidades, algunos pudimos alzar al niño porque lo llevaron a nuestro sitio, porque hombres especiales de la fuerza pública que elaboraban cosas, cositas que le hicieron, ropita, zapaticos, algunos jugueticos, morralitos y muchas otras cositas.
"Entonces, a medida que crecía, lo llevaban para que le tomaran las medidas y pudieran elaborarle la ropa, zapatos y elementos diferentes. En esta labor, se destacaron de su ingenio y creatividad: Buitrago, Durán, Duarte, Moreno, Bermeo, Salcedo, Donato y Beltrán, quienes poseen habilidades especiales para estas labores.
"Lo confeccionado fue mucho con materiales reciclados que cada uno tenía; es decir, ropa de segunda mano y otros elementos que fueron suministrados.
"Alan se destacó por su colaboración, integración, desde el primer momento con nosotros y con sus charlas, debido a las experiencias obtenidas en Rusia, por sus viajes con muchas dificultades y limitaciones a decenas de países, por su trabajo político en el Meta.
"Tenía innumerables historias qué contar y compartir. Por eso, siempre lo escuchábamos cuando narraba tantas experiencias, dificultades, problemas, incidentes que le ocurrieron mientras estuvo y durante los viajes, las formas de trabajo que le tocó hacer para poder viajar y conocer el mundo, sin dinero pero con deseos de salir adelante. Una de las anécdotas, quién lo creyera: Alan aguantó hambre en Rusia. Los relatos extensos sobre estas situaciones eran tema día y noche.
"Como Alan había estado recientemente en Estados Unidos durante tres meses estudiando inglés y con la ayuda de dos libritos de inglés que llegaron en las pruebas que trajo Marlen y con el folleto que me envió Johannita iniciamos a asistir a una especie de clase, una hora diaria cuando se podía y las condiciones eran favorables.
"Éramos pocos, pero a los días se inició una larga travesía por la selva, debido a los problemas de orden público, fuimos de nuevo encadenados, separados en grupos pequeños. En oportunidades, en los descansos, nos veíamos con algunos en el camino. En esos senderos y por problemas de salud comunes pude saludar a Ingrid, Clara, el doctor Pérez y los tres norteamericanos. A medida que pasaban los días y el viaje era inclemente a pie, algunos fuimos enfermando. Así ocurrió con Ingrid, Malagón, Guevara y yo.
"Nos transportamos en hamacas, las cuales estaban atadas a un palo que hacía las veces de camilla. Pero les cuento lo mío.
"Al inicio de la enfermedad caminaba con un palo que hacía las veces de bastón (...) después me tocaba caminar con la ayuda de dos horquetas que hacían las veces de muletas. Qué viajes tan penosos.
"En la enfermedad pude saludar y hablar fugazmente con Íngrid.
"Hasta que un día nos separaron a todos.
"Como es lógico por mi enfermedad, me quitaron la cadena con candado del cuello, pero resulta que mis cosas personales ellos tenían que transportarlas y un día para otro desaparecieron. Es decir, quedé sin nada, únicamente con lo que llevaba puesto.
"Afortunadamente, al comienzo del viacrucis, Delgado se ofreció a colaborar con cargas de paqueticos donde guardaba las fotos, a ellos gracias esto se salvó. Delgado me colaboró dándome dos calzoncillos, una sábana y una toalla. Murillo me dio una pantaloneta (...) Donato me prestó un pantalón, Consuelo una camiseta y la señora Gloria un par de medias. Con todo esto se inició otra etapa en este peregrinar. (...). Alan me regaló papel higiénico, Murillo me dio unos días crema dental, pero duré tres semanas después cepillándome los dientes con solo agua, porque no había crema dental.
"Me tocaba arrastrarme para el baño por el barro para mis necesidades únicamente con la ayuda de mis brazos porque no podía levantarme. Cuando se inició el tratamiento también me hicieron masajes en las piernas con Yodora, desodorante en crema y como un niño comencé de nuevo el principio, a tratar de hacer 'solos'. Después de unos pasos con palos, mejor horquetas que parecían muletas, así pude ir al baño personal. Después con un palo estilo bastón, después sin este hasta que pude volver a caminar lentamente.
"Estando en esta limitación se presentó un incidente de malos entendidos en el grupo. Entonces, por gestión de alguien, me volvieron a colocar cadenas al cuello atado a un palo, cuando hasta ahora empezaba la convalecencia.
"Diría que mi salud en este cautiverio duró seis años. De ahí en adelante los quebrantos en mi estado de salud han seguido.
"Hace más de un año y medio me ha dado un dolor en el pecho, al lado, no sé, en el corazón. Es una picada que dura días, otros días menos.
"En los últimos cuatro años no hemos tenido libros para leer (...). Lo más importante, el tiempo que hemos pasado Alan, Donato, murillo y yo estudiando una hora. A veces en el día inglés, otros días según ánimo y otros factores como lluvia. Alan, Donato y yo estudiando otra hora ruso. Alan es un buen profesor y así pasamos unas horas. Sin embargo, por la edad, las neuronas perdidas por las enfermedades de cautiverio, la falta de elementos de estudio (libros, cuadernos, lapiceros, etc.), dificultan esta labor y aprender es difícil, pero sin embargo ahí continuamos. Haciéndolo sirve de terapia.
"El otro tiempo en juego de cartas, parqués y dominó (...). En oportunidades jugamos con Consuelito.
"Me despido nuevamente deseándoles a todos feliz navidad y venturoso 2008. que Dios los acompañe.
Con AFP
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Política
- Fecha de publicación
- 15 de enero de 2008
- Autor
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