Álvaro Sierra Jones, el 'resucitador' de los edificios moribundos en Antioquia

Álvaro Sierra Jones, el 'resucitador' de los edificios moribundos en Antioquia

Las casas viven y mueren. Luego de un pasado de lujo, belleza y brillo comienzan a morir día a día al ser despojadas de sus escalones, pisos, ventanas y puertas.

22 de diciembre de 2007, 05:00 am

Van quedando desoladas, sórdidas y mugrientas. La humedad como una lepra va devorando las paredes y los techos.

Hasta hace un año ese era el aspecto de la casa Barrientos, en el centro de la ciudad. Esta es la única casona construida a finales del siglo XIX a orilla de la quebrada Santa Elena, hoy cubierta por el asfalto de la avenida La Playa, que sobrevivió al afán demoledor de los urbanistas.

Además de su valor documental y de la combinación de sus elementos arquitectónicos del periodo Colonial con los de Europa, sus muros conservan la leyenda de los hermanos Barrientos que permanecieron en ella solteros hasta la muerte y lograron amasar una fabulosa riqueza hasta ser una de las 10 familias más ricas en la historia de Medellín.

Hoy luce elegante, pulcra y con el aire aristocrático del pasado recuperado.

Su asombrosa transformación es obra de Sierra Jones, director ejecutivo de la Fundación Ferrocarril de Antioquia.

Sierra estudió arquitectura en la Universidad Pontificia Bolivariana.
Entre el diseñar espacios y hacer levantamiento de planos se enamoró de la historia del arte y se fue a Florencia (Italia), un referente del arte occidental, a profundizar sus conocimientos sobre el tema.

Pero descubrió que en Europa difícilmente a las edificaciones se les considera viejas. A estas las conservan y las cuidan. Son lugares de atracción y de ellas se cuentan con orgullo sus historias. Entonces, entró a estudiar al Centro de Restauración de Monumentos.

Dos años después regresó a Medellín. Eran los inicios de los años ochenta, cuando lo tildaron de 'arquitecto loco' porque empezó a hablar de salvar de las ruinas al viejo edificio de la Estación Medellín.

Lo logró. Esta estación central del desaparecido ferrocarril de Antioquia recuperó su esplendor gracias a la intervención de Sierra y a un equipo de profesionales. Así nació la Fundación Ferrocarril de Antioquia con el objetivo de velar por la valoración, restauración, conservación y administración de los bienes muebles e inmuebles que integran el patrimonio cultural, histórico y arquitectónico del Departamento.

"Restaurar no es momificar los edificios, embalsamarlos o meterlos en una urna de cristal. Es entenderlos y adecuarlos para que le sigan sirviendo a la gente", dice Sierra.

El cirujano de edificios

Veinte años han transcurrido desde aquel día en que le empezó a mostrar a la ciudad que en vez de arrasar con el patrimonio se podía salvar y cuidar, no demoler.

Desde entonces, 30 obras, entre casas, templos, monumentos, edificios y puentes han sido restauradas. Otras están en estudios.

Este profesional, solterón a sus 52 años, que no bebe, no fuma y va al gimnasio solo por salud mental, equipara su trabajo con el de los médicos.

Cuando está ante una edificación derruida, como le ocurrió con la casa Barrientos, hace igual que un médico con su paciente, la examina, escudriña sus rincones, le hace una historia clínica, la somete a exámenes y radiografías y saca un diagnóstico.

También hace una investigación histórica sobre su construcción: quién la hizo, en qué época, con qué intención y cuáles han sido sus transformaciones. Cuando tiene toda esta información, presenta el proyecto de restauración.

"Yo busco llegar a la esencia de la edificación, es como tocarle el alma al edificio. Él mismo nos va hablando y yo me voy metiendo en él, lo voy comprendiendo porque si yo no lo comprendo, me quedo solo con el diagnóstico", cuenta Sierra.

Con la restauración de la casa Barrientos quiere que cuando se entre a ella, los visitantes puedan conocer cómo eran las casas del pasado. Vean que eran majestuosas, con antejardín, portón, corredores amplios, zaguán, contraportón, alcobas en galerías, dos patios, solar y baño de inmersión.

Pero, además, prestando un servicio a la comunidad. Administrada por Comfenalco, tendrá sala de lectura, de exposiciones, de videos y aula múltiple.

Sierra es un convencido de su pasión. Tanto que dice que si pudiera reencarnar volvería a ser arquitecto dedicado a salvar los edificios viejos.

JORGE IVÁN GARCÍA J.
CORRESPONSAL EL TIEMPO
MEDELLÍN