Cinco de las seis localidades declaradas en emergencia social mejoraron su situación: Kennedy, C. Bolívar, Bosa, San Cristóbal y Usme.
El documento presentado ayer por el PNUD también analizó el Índice de Condiciones de Vida (ICV) en las 20 localidades de Bogotá, que fue calificado de "muy positivo" por los expertos de ese organismo.
Para evaluarlas, se compararon los resultados de las encuestas de Calidad de Vida realizadas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) en los años 2003 y 2007.
Allí se midió el nivel de vida de las familias desde una perspectiva más amplia que el simple ingreso y se incorporaron variables como la calidad y el acceso a servicios públicos, la educación desde la óptica del capital humano, el tamaño y composición del hogar y la calidad de la vivienda.
Jorge Iván González, director del Informe de Desarrollo Humano para Bogotá, explicó que "durante este lapso el valor total aumentó, y ello significa que las condiciones de vida mejoraron".
Esta mejoría también se reflejó en cinco de las seis localidades declaradas en emergencia social al comienzo de esta administración (Kennedy, Ciudad Bolívar, Bosa, San Cristóbal, Usme), cuyas calificaciones subieron. Únicamente Suba desmejoró, al pasar de 91,57 a 91,37.
Según el documento, en estas localidades viven 3 millones 600 mil personas que representan el 52 por ciento de la población de la ciudad y que albergan al 62 por ciento de los pobres y al 64 por ciento de las personas bajo la línea de indigencia.
"Para dar una idea de la magnitud del problema, basta pensar que sólo Kennedy, con sus 900 mil habitantes, equivale a muchas de las ciudades más importantes del país y que Ciudad Bolívar es comparable en población con Bucaramanga", agregó González.
El ICV disminuyó en algunas localidades como Usaquén, Chapinero y Teusaquillo, que concentran la riqueza de la capital. A juicio de los expertos del PNUD esto se debe a que la Encuesta del 2003 se hizo en 10 mil hogares, y la del 2007 en 35 mil. No obstante, destacaron que en la mayoría de las localidades las puntuaciones superan los 90 puntos, lo que las ubica por encima del resto de ciudades del país.
"Aunque podría pensarse que los cambios son muy pequeños, debe tenerse presente que Bogotá está en la franja de los niveles máximos del índice y ello hace que los avances sean cada vez más lentos, pues cuando se está muy cerca de la meta los costos de lograr una mejoría son mayores", concluyó González.
Las tareas pendientes de la ciudad Aunque Bogotá ha avanzado hacia el desarrollo humano, los expertos de Naciones Unidas afirmaron que para que los logros sociales se fortalezcan, la ciudad tiene cinco tareas fundamentales: Consolidar los logros en educación: La cobertura en primaria es muy buena, pero queda mucho por hacer en preescolar, secundaria, técnica y universitaria. La calidad debe mejorar, sobre todo en los colegios en convenio.
Avanzar en la gestión del suelo con dos propósitos: el primero, favorecer la mezcla en el espacio urbano de ricos y pobres. El segundo, obtener recursos por la vía de plusvalías, valorizaciones y prediales con criterios de equidad para favorecer la inclusión.
Complementar las políticas sociales con procesos que lleven a la consolidación del mercado interno y al estímulo de la producción y de la competitividad: Esto es, ser más agresiva en las políticas macroeconómicas e invertir más.
Mejorar las condiciones de movilidad: Con la articulación del Sistema Integrado de Transporte Público. Bogotá no ha tomado la clara decisión de privilegiar de manera radical el transporte público.
Mejorar la calidad del aire: La calidad del agua mejoró, pero la del aire empeoró y por eso el tema es una prioridad.
Bogotá y los objetivos del milenio Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) son las condiciones mínimas que deben cumplir las sociedades (hasta el año 2015) para que las personas tengan las condiciones esenciales para elegir el tipo de vida que quisieran llevar. Son 8 metas en total, y en el caso de Bogotá, los expertos del PNUD destacaron que algunas ya superaron a las de Colombia.
Y aunque reconocen que aún falta mucho por hacer, sostienen que a través de las políticas públicas de las últimas administraciones se han logrado condiciones mínimas para una vida digna.
Para Colombia, por ejemplo, la meta a 2015 es reducir de 53,8 por ciento a 28,5 por ciento el porcentaje de personas en pobreza. Y en Bogotá, entre el 2002 y el 2006, la incidencia de la pobreza (medida por línea de pobreza), bajó de 38,3 por ciento a 23,8 por ciento.
Bogotá también se ha adelantado a los ODM en relación a la pobreza extrema, que puede ser asimilada a la línea de indigencia.
El porcentaje de personas en condiciones de pobreza extrema se redujo de 9,8 por ciento a 3,4 por ciento. Este porcentaje es inferior a la meta nacional, que es del 8,8 por ciento para el 2015.
En la erradicación del hambre -especialmente entre el 2004 y el 2007-, la capital combatió el hambre con la creación de 124.815 apoyos alimentarios. En ese mismo lapso, la desnutrición crónica pasó de 15,4 por ciento a 12,8 por ciento, y la aguda de 6,3 por ciento a 5,3 por ciento.
En materia de educación, entre el 2003 y el 2006, la tasa de cobertura neta ajustada pasó de 92,1 por ciento a 93,1 por ciento. Y la deserción disminuyó del 9,7 por ciento al 7,3 por ciento.
El documento subraya que además, Bogotá propició el ejercicio de los derechos humanos.
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