La SecretarÃa de Salud sacó una circular que les exige el cumplimiento de unos mÃnimos requisitos para comercializar estos productos en Bogotá
La medida fue tomada a raÃz de los hallazgos de los colchones mal fabricados y tras peticiones presentadas por Fenalco.
Ahora a los fabricantes les quedó prohibido usar como materia prima materiales reciclados: espumas de poliuretano y colchones desechados, toallas higiénicas, resortes de colchón utilizados y residuos industriales contaminados. Además, las fábricas, almacenes y quienes provean la mota o el retal textil sacado de las cardadoras tendrán que contar con el concepto sanitario favorable, expedido por la SecretarÃa. Este documento no puede tener un tiempo de emisión mayor a los seis meses. De igual forma, la SDS pidió ponerles etiquetas a los colchones y en las cuales informe al comprador qué tipo de producto está adquiriendo.La etiqueta debe contener datos como el nombre del fabricante, la fecha de su elaboración y los materiales con qué fue hecho el colchón.Según las normas, el incumplimiento de estos requisitos podrÃa acarrearles a los comercializadores de colchones multas millonarias y hasta el cierre del establecimiento.
Consecuencias en la salud Un colchón mal fabricado no solo causa dolores de espalda y no deja dormir, sino que causa rinitis, alergias y hongos. Salud ha cerrado este año cinco fábricas por no cumplir normas sanitarias. Estos productos deben tener garantÃa.
La SecretarÃa Distrital de Salud (SDS) descubrió en Bogotá que hay fábricas que rellenan los colchones no precisamente con espuma o mota limpia sacada de cardadoras, sino con ropa vieja, usada y hasta con toallas higiénicas y pañales desechables.La entidad informó que en el 2006 tuvo que sellar precisamente ocho colchonerÃas por usar sábanas, ropa sucia y mohosa como relleno en colchones, y por fabricarlos en habitaciones antisanitarias, húmedas o en medio de charcos. Y en el primer semestre de este año, ordenó el cierre de otros cinco establecimientos por causas similares. Lo grave de este asunto es que -según el epidemiólogo de la SecretarÃa Luis Jorge Hernández-, dormir en un colchón mal fabricado, relleno con ropa usada, residuos reciclados u otros materiales antihigiénicos no solo quita el sueño. También puede, con el tiempo, causar dolores de espalda, hongos y enfermedades como rinitis, dermatitis, alergias e infecciones. Las colchonerÃas suspendidas -informó Yesid Niño, coordinador en el área se saneamiento básico de la SecretarÃa de Saludo- funcionaban especialmente en las localidades de San Cristóbal y Ciudad BolÃvar, en el suroriente. Pero no son los únicos sectores de la ciudad donde se estarÃan haciendo colchones antihigiénicos.La SecretarÃa ha visitado este año 329 colchonerÃas, pero calcula que hay por lo menos otras 300 que operan ilegalmente en la ciudad. ColchonerÃas ilegales Más aún, el gerente general de colchones Sprint, Óscar Gutiérrez -uno de los representantes de este sector en Fenalco-, dijo que en Bogotá se comercializan al año cerca de un millón de colchones, pero cerca de 650 mil provienen de fábricas informales, varias de las cuales no cumplen normas sanitarias. En el paÃs, la venta de colchones llega a los 2 millones.Un colchón puede valer desde 80.000 pesos (los corrientes) hasta más de un millón. Estos últimos son los fabricados con resortes, espumas, dobles colchonetas y otros materiales. ¿Cada cuanto cambiamos el colchón? En Bogotá, por ejemplo, según un estudio contratado por Fenalco en mayo de este año, se estableció que el 35 por ciento de la población suele comprar colchón nuevo cada cinco años, mientras que otro 21 por ciento lo hace entre 5 y 7 años; también hay un 17 por ciento que prefiere botar el viejo colchón después de usarlo por 10 años. ¿Y qué hacen con el colchón viejo? Según esa investigación de Fenalco, un 40 por ciento de las personas lo bota a la calle; hay un 37 por ciento que prefiere regalárselo a un familiar o a un amigo .Qué debe ver a la hora de comprar Para adquirir un colchón de buena calidad, que no sea relleno con basuras o materiales usados o que al poco tiempo se le salgan los resortes o se le formen turupes, debe acudir a un establecimientoque sea reconocido y le brinde confianza. Usted puede exigirle al dueño la etiqueta del producto, en la cual debe estar identificado el nombre del fabricante, la fecha de su elaboración, de qué materiales está hecho, instrucciones para su uso y la garantÃa del producto. Y si no tiene esta etiqueta, el cliente puede pedir al almacén que le entregue un manual donde estén contenidas estas indicaciones, dijo la SecretarÃa de Salud.Si quiere, el comprador puede exigir el concepto sanitario favorable de la fábrica o el almacén que vende el colchón, expedido por la SecretarÃa Distrital de Salud. Si no lo tiene, ese lugar es ilegal y, por tanto, lo debe denunciar a la SecretarÃa (3649090).
lucgom@eltiempo.com.co
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