El dinero de la institución Centro Oriente desapareció en poco más de una hora. La plata estaba destinada a comprar equipos y construir su nueva sede en el sector del Guavio (cerca a Monserrate).
Ese centro médico es reconocido por atender a la población más pobre del centro de Bogotá. Tanto, que entre sus pacientes suele haber un buen número de trabajadoras sexuales y habitantes de la calle.El atraco virtual ocurrió el pasado viernes 16 de noviembre, después de las 7:00 de la noche, cuando los empleados ya no estaban en sus oficinas.Según la denuncia realizada por el hospital ante Davivienda y la Fiscalía, entre las 7:04 y las 8:13 p.m. se hicieron un total de 46 transacciones electrónicas (vía Internet) a varias cuentas bancarias de terceros desde tres de las seis cuentas que Centro Oriente tiene en Davivienda.El 20 de noviembre, cuatro días después del robo, una persona que se identificó como empleado de Davivienda se comunicó con Ana Patricia González, tesorera del hospital, para informarle que se habían detectado varios movimientos extraños en las cuentas del centro asistencial. Fue así como las directivas del hospital se enteraron del millonario desfalco.Sacaron parte del dinero robadoDe la primera cuenta transfirieron 115 millones de pesos, de la segunda 80 millones y de la tercera 697 millones.En la denuncia radicada en la Fiscalía, y conocida por EL TIEMPO, se menciona que los dineros fueron a parar a cuentas bancarias de Nidia Isabel Alba, Ana Lucía Rico, Faber Hernando Aponza y Alexánder Rodríguez. Y las primeras pesquisas revelaron que de una de esas cuentas ya se retiraron 40 millones de pesos.El gerente del hospital, Ricardo Beira, aún no se explica por qué Davivienda permitió estas millonarias transacciones en tan corto tiempo y en horas no laborales. "Fue un movimiento ilícito y fraudulento. Creemos que fueron 'hackers' con complicidad de alguien, pues no sabemos cómo hicieron las transferencias si las cuentas de destino no estaban inscritas ni autorizadas", aseguró Beira.Los 892 millones robados estaban destinados a la construcción de una sede y a la compra de equipos médicos.ESTEFANÍA COLMENARES H.REDACTORA DE EL TIEMPOestcol@eltiempo.com.co
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