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Al río Cauca lo están matando las 500 toneladas de contaminantes que le caen cada día

El cauce, de 1.350 kilómetros que recibe esa cantidad de desperdicios de 10 millones de personas en 9 departamentos, también es cementerio de cadáveres y un botín en disputa.

Del Cauca al Valle al menos 3.000 predios, entre fábricas, ranchos y fincas de 2 ó más kilómetros de frente, se adueñaron de orillas. A las autoridades les llueven críticas por años de silencio o concesiones.

Los indígenas yanaconas del Macizo Colombiano dicen que cuando el río nace cantando en la laguna del Buey, pica, no hacia el río Magdalena o el mar, sino hacia la muerte.

Allí sus orillas son guerreadas por colonos que cortan árboles o siembran amapola o coca. Al bajar a Popayán, a través de ríos recibe la carga de 400.000 personas, porque falta planta de tratamiento de aguas residuales.

En la represa de La Salvajina (Cauca) toma un respiro, pero en Suárez lo esperan siete minas de oro, algunas de las cuales usan mercurio, afirma el director de la Corporación Regional del Cauca (Crc), Jesús Guevara. Sigue activa la mina del derrumbe que dejó 22 muertos hace un mes.

Cauca abajo y hasta límites con Valle, hay 8 areneras (3 industriales), aparte de explotaciones de bauxita y carbón. En Timba 50 hombres y mujeres negros defienden su 'balastrera', por la que han alegado con autoridades de Jamundí. "Nos quieren sacar", dice Arnulfo Golú, papeles en mano.

En Puerto Tejada un zanjón vierte al río manchas que parecen de aceite quemado. La autoridad ambiental dice que al salir del Cauca, gracias a su "capacidad de autodepuración", el agua sirve "para consumo humano, si hay adecuado tratamiento". Pero Empresas Municipales de Cali (Emcali) cree que viene un río herido y ya se han necesitado 20 toneladas de demanda biológica de oxígeno para disipar sus contaminantes.

"Me ha tocado ir a lavar ropa en otra parte porque eso ya no es agua, sino veneno", dice Julia Gutiérrez.

A Cali le sale caro el maltrato

Cali, cuya agua depende en un 76 por ciento del río, le inyecta 3.000 litros por segundo de residuales, con dosis de mercurio, fenoles y cianuros.

La planta de tratamiento, en la que se fueron unos 160 millones de dólares, depura un 60 por ciento de 170 mil toneladas de lodo. Pero es insuficiente para la cascada sucia del río Cali.

Por la turbiedad, a la ciudad se le multiplicaron los cortes de agua desde el 2000. Este año van 40. "Si entra lodo a las dos plantas la parálisis no sería de horas, sino de días", dice el gerente de
Acueducto y Alcantarillado, Jorge Enrique Ángel.

En octubre del 2006 parte de Cali tomó 'agüita amarilla', en medio de cortes. Era limpia pero el color desató la alarma del ministro del Ambiente, Juan Lozano, y del gobernador Angelino Garzón, que han buscado remedios para que el Cauca no se ahogue.

"Ojalá no sea tarde", decían el mes pasado los veedores ambientales cuando las corporaciones del Cauca y Valle firmaron un convenio para recuperar orillas, proteger las 30 madreviejas (antes había 135) y controlar la explotación del material de arrastre.

A Emcali, intervenida por la Superservicios, le saldrá caro porque necesita 320.000 millones a 10 años. Su jefe de planeación, Humberto Arbeláez, dice que por ahora hay un plan de contingencia por 20.000 millones, que incluye reservorio de 80.000 metros cúbicos para aliviar los cortes.

Otra amenaza del Cauca es el canal Sur (de aguas residuales), no solo porque arrastra cargas de 200.000 viviendas de Cali, sino por cruzar frente al basurero de Navarro, del que se cuelan al río 240 metros cúbicos anuales de lixiviados (por acumulación de basuras). El director de la Corporación del Valle, José William Garzón, está parado en la raya para que en diciembre se cierre y se cumpla una orden que lleva una década. Pero no hay relleno sanitario listo.

En verano, al viejo Puerto Mallarino, oriente de Cali, bajan montones de peces muertos entre espumas. Allí hay más de un pescador retirado. Al cruzar Yumbo, el oxígeno del río queda en cero.

Carlos Castro, con su casa hace 13 años en una orilla, vive de la arena pero cuenta que huele a químicos. "El único pez que se veía por aquí era el corroncho, pero hace rato no veo uno, y si apareciera no me arriesgaría a llevarlo a la boca", dice.

  • 330 toneladas de carga orgánica van desde Medellín, Manizales y Pereira, por otros ríos, hacia el Cauca.
  • 240 mil metros cúbicos anuales de lixiviados del basurero de Navarro, de la capital del Valle, entran al canal y la madrevieja.
  • 0 oxígeno tiene el río al llegar a Yumbo. Las industrias del Valle y del Cauca todavía están en deuda con el Cauca.

Empresas contaminan, pero no compensan

En el registro de la Corporación Autónoma Regional del Valle (Cvc), para el pago de la tasa retributiva por contaminación apenas aparecen 200 empresas. De ellas solo paga el 30 por ciento. La Corporación del Cauca reactivó el cobro en el 2006. La tasa se aplica por el uso directo del agua como receptor de vertimientos. Se estima que el subregistro de empresas que no la pagan es muy elevado.

El gerente de la Andi en el Valle, Rodrigo Velasco, destaca la tarea de un comité ambiental que busca la concientización para evitar que sólidos y líquidos contaminantes se arrojen indiscriminadamente al sistema fluvial de la región. "Las empresas industriales y agroindustriales están cumpliendo, en general, con este cometido", dice.

El dirigente gremial señala, en cambio, que es necesario que las medianas y pequeñas empresas que no poseen la tecnología ni los recursos, así como los ciudadanos, ayuden al control de la contaminación. Y pide que se hagan las obras complementarias en el río Cali para que no se pierda la millonaria inversión en la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales.

En el Valle del Cauca, el río necesita unas 53 toneladas de demanda biológica de oxígeno para disolver los contaminantes de cafetales (14 por ciento), papeleras (5,9), cultivos azucareros (3,7) y otras industrias (16,6). En el Cauca la demanda es de 6,5 toneladas, entre industrias y mataderos. Al Cauca caen, en suma, 179 toneladas de sólidos suspendidos totales.

De pescador a reciclador

"El Cauca ya no da ni sombra", dice entristecido Gilberto Caicedo cuando recuerda que el rostro se le reflejaba en el agua clara. Durante 38 años fue pescador de río, pero la contaminación le cambió de oficio y ahora es reciclador.

Colgó los anzuelos y vendió la canoa y en las mañanas espera el descargue de volquetadas de escombros, tierra y basuras sobre el caudal. Caicedo se rebusca con cartones o plásticos, pero extraña cuando bajaban peces y el aroma del río no era de insecticida.

Más allá, Luis, un niño descalzo, cree que el Cauca come hasta escombros porque eso dicen los conductores que pagan 4.000 pesos a finqueros por descargar desechos que, como puñaladas, caen en el agua turbia y con remolinos.

ADRIANA ESPINEL Y JOSÉ LUIS VALENCIA
ENVIADOS ESPECIALES DE EL TIEMPO
CUENCA DEL RÍO CAUCA

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
17 de noviembre de 2007
Autor

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