Especialistas señalan que el Ejecutivo deberá estar pendiente de tasas de interés, nivel del gasto público, déficit en la cuenta corriente, anuncios populistas del Gobierno y entorno internacional.
En lo que toca a las tasas de interés, en abril del 2006 se encontraban en el 6 por ciento y paulatinamente el Banco de la República empezó aumentarlas hasta llevarlas en julio pasado a 9,25 por ciento, en donde se han sostenido hasta ahora.
Esto, lógicamente, encarece los créditos y, por consiguiente, afecta el consumo.
"Efectivamente, la tasa de crecimiento se empieza a reducir y puede que esto no se sienta, pero lo importante son esas fuerzas que hay detrás de eso. Una, es el efecto del aumento de las tasas de interés que se puede sentir hasta 12 ó 18 meses después. El consumo venía creciendo de una forma abrumadora y desde hace unos meses empezó a frenarse", expresó el analista Mauricio Reina.
Sin embargo, y según lo manifestó el ex director de Planeación Juan Carlos Echeverry, todo depende de que el consumo de las familias mantenga el ánimo.
Reina aclara que la desaceleración no es mala, pues eso significa que se puso freno a síntomas de recalentamiento que se venían presentando en la economía.
La otra fuerza que se señala es el entorno mundial, especialmente lo que pase con las economías de Venezuela y Estados Unidos, que son los socios comerciales más importantes para Colombia.
Por el lado de Venezuela, muchos analistas prevén una desaceleración de esa economía. Fedesarrollo ha señalado que aun en un escenario de precios altos del petróleo, el alto gasto público, las reformas a la Constitución y la disminución de la inversión extranjera, entre otros aspectos, llevarán a una desaceleración en el ritmo de crecimiento de ese país. A ello se suma la devaluación que se registre en el corto o mediano plazo.
En el caso de Estados Unidos, hasta el propio presidente Uribe ha manifestado su preocupación. "Me inquieta que en un corto o mediano plazo la situación económica de Estados Unidos, empiece a afectar las exportaciones colombianas", dijo la semana pasada.
Así mismo, hay temores por los efectos que pueda traer la crisis hipotecaria que se registra en ese país.
Sin embargo, para el Gobierno, esos son factores que se tienen previstos y sobre los cuales ha fijado su política y sus proyecciones. El ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, manifestó que precisamente la meta de crecimiento para el año entrante será del 5 por ciento.
"Es una meta moderada y que está de acuerdo con la de saceleración que muestra la economía mundial, es una meta prudente y da mucha más solidez a las cifras que en materia fiscal ha proyectado el Gobierno", puntualizó.
Agregó que en el tema de Venezuela, y citando autoridades de ese país, no se va a sacrificar crecimiento por un aumento del gasto, y por esa vía controlar la inflación, lo que garantiza que se seguirá sosteniendo la capacidad de demanda.
Entre los factores que señalan los analistas para tener cuidado está el gasto público. Aunque no hablan sobre el nivel que debería reducirse, sí se establece que debe bajar para que así incida también en la reducción del déficit de la cuenta corriente.
Echeverry también llama la atención sobre un factor que se debe tener presente: que no se encuentre petróleo.
Y el ex ministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, manifiesta que si bien no es malo que haya moderación en el crecimiento, el Gobierno sí debe ser coherente y no hacer anuncios populistas, como el ingreso al Banco del Sur.
"El Ministro de Hacienda había dicho que Colombia no entraría y el Presidente ya dijo que sí. Hicimos un oso financiero", señaló Restrepo.
IVONNE VENEGAS M.REDACCIÓN DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS
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