La mayorÃa de los seres humanos desarrollamos comportamientos enfermizos para evadir los problemas, sin darnos cuenta que muchas son alternativas adictivas a las que también se les debe dar solución.
¿Tiene usted problemas de adicción en su vida? A menos que sea alcohólico, drogadicto, apostador o fumador empedernido, lo más seguro es que su respuesta sea negativa. Pero si ampliamos la pregunta a otras categorÃas como adicto al trabajo, al ejercicio fÃsico, a las compras excesivas, a evadir las situaciones que le resultan difÃciles, a asumir el sufrimiento de los demás como propio o a resolver los problemas de quienes lo rodean, ¿su respuesta serÃa la misma? De acuerdo con la psicóloga y terapeuta colombiana MarÃa Antonieta Solórzano, autora del libro 'Vidas Adictivas', posiblemente no. "Ejemplo de ello es creer que es normal que el esposo maltrate a la pareja 'porque asà es la vida'; que en cada reunión de su familia haya alguien que se pasa de tragos y actúe mal 'porque tiene una laguna'; o que su jefe tenga un comportamiento abusivo, 'porque para eso es el jefe'", dice Solórzano. Explica la especialista que todos esos son comportamientos aprendidos, repetidos y avalados a lo largo de la vida de las personas y de la misma sociedad que crean patrones de comportamiento autoritarios y abusivos, bajo la idea de que asà deben ser. Y, asÃ, las personas siguen sometidas a estas situaciones creando mecanismos de evasión o de defensa -léase adicciones- que les permiten pasar de la niñez a la adolescencia y de allà a la adultez; de la escuela a la universidad y a la vida profesional; y del amor al fracaso, repitiendo una y otra vez los mismos comportamientos. "Entonces, se convierten en adictos, de la misma manera que aquel que tiene problemas con la bebida o con las drogas", asegura. ¿Y qué es una adicción? Dice Solórzano que en el curso de la vida inevitablemente la gente se topa con obstáculos o situaciones en las que experimenta dolor emocional. "Por ejemplo, sentimos abandonos, pérdidas, ataques a nuestra autoestima, culpa, estrés profesional, tensiones en las relaciones, prohibición de expresar emociones o necesidad de apoyo".Frente a estos escenarios - señala- lo sano serÃa asumir el dolor, sentirlo y dedicarle la atención y la reflexión suficientes para superarlo. "Pero en la mayorÃa de oportunidades sucede todo lo contrario: el terror nos invade cuando confrontamos nuestras limitaciones y entonces el dolor se antoja insoportable, nos parece que podemos enloquecer o morir".Agrega que "el miedo se apodera de nosotros y nos indica que si no queremos abrirle la puerta al sufrimiento, lo único posible es la evasión psÃquica para huir de la ansiedad", dice. Y nos volvemos adictos a ese tipo de comportamientos.Explica la psicóloga que el término adicción se puede definir como el uso de actividades o sustancias como distractor o transformador de las emociones. Además, para que exista una condición adictiva la situación tiene que ser tóxica y, de alguna manera, hacerle daño a quien la vive. Las consecuencias para quienes asumen un estilo de vida adictivo no se hacen esperar. "Son personas que sufren mucho, que tienen relaciones de amor y odio permanente, que se enferman mucho fÃsicamente, que viven mal y les parece normal vivir mal", explica Solórzano. Concluye que son personas que al llegar a la vida adulta forman hijos bajo su mismo esquema y colaboran a que los paÃses y la sociedad en general repita los mismos patrones. Aléjese de las adicciones.
Póngase metas realizables de acuerdo con los recursos de los que dispone. Cuando encuentre sus lÃmites y vulnerabilidades, reconózcalos y acéptelos.
Sea fiel a sus principios y valores, aun si los otros no los aprueban, y aunque eso le genere dolor. Recuerde que si es capaz de asumirlo y superarlo, su integridad y dignidad se conservarán.
Crea que el amor existe, y vea en su presencia el propósito de su existencia. Y como su vida tiene significado, la pasión se hace presente para generar acción y gozo.
Pida lo que necesita. Sea capaz de aceptar un no como respuesta y de lograr sus metas a partir de sus propios recursos. Acepte el dolor o el esfuerzo necesarios para lograr crecer y supérelo desde el amor.
Sea tolerante ante la frustración. Vea el fracaso como una experiencia necesaria para aprender. Siga sus metas y el mundo se volverá un sitio de oportunidades.
¿Cómo es la personalidad adictiva?.
Perfeccionista y autoexigente: cree que el amor es cómplice de la mediocridad y convierte su mundo interno en una lucha contra sà mismo.
Necesita aprobación: se siente obsesionado con su imagen y le importa mucho lo que los otros piensan de él.
Renuncia al amor: no cree en él, lo que deja sin propósito su existencia. Es apático frente a la vida.
No tolera la frustración: teme al fracaso y al rechazo y no sabe manejar la angustia. No tiene habilidad para solucionar conflictos.
Teme a la intimidad: el encuentro con la propia vulnerabilidad le resulta peligroso. Por lo tanto, no puede estar en presencia de otros sin usar alguna máscara.
Manipuladores: se sienten incapaces de aceptar un no como respuesta. Sienten que deben satisfacer de inmediato sus necesidades.
Atribuyen a los demás sus propios fracasos: creen que el dolor debe evitarse a toda costa, pues es un estorbo del que hay que salir, anestesiarse o evadirse.
Fuente: 'Vidas Adictivas'.
Publicidad
COPYRIGHT © 2009 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.