Las vallas publicitarias hablan de la calidad de las viviendas

Las vallas publicitarias hablan de la calidad de las viviendas

Son docenas y docenas de proyectos residenciales los que están siendo promocionados a lo largo y ancho de En Bogotá.

2 de noviembre de 2007, 05:00 am

En prácticamente todos los estratos se están erigiendo conjuntos habitacionales unifamiliares, bifamiliares y en propiedad horizontal por consorcios temporales, pequeños constructores y grandes grupos.

Normalmente estos nuevos proyectos son promocionados en prensa, en revistas, por Internet, entre otros. Pero tanto los pequeños como los grandes constructores acuden a la informalidad de la publicidad para promocionarse.

Es por eso que se ven grandes y pequeños pendones coloridos en los postes de servicios públicos o templados desde cualquier árbol a partir del viernes en la tarde para ser desmontadas a toda la carrera en la noche del domingo o el lunes, cuando es festivo.

Los servicios de estos 'nuevos' artistas urbanos oscilan entre 20.000 y 40.000 pesos por pasacalle tamaño promedio (7 x 1 metros) puesto y quitado, y 2.000 y 4.000 por pendones (1,5 x0,9 metros).

Ahora bien, quienes han podido verlos en escena se darán cuenta de que es todo un desafío para estos malabaristas cruzar en medio del tráfico vehicular, de los charcos y de la gente que los observa para trepar como 'negro en palmas de coco' los postes de energía y desafiar la muerte cuando esquivan los cables de alta tensión para amarrar las cabuyas que sostienen estas vallas publicitarias.

Esta es una carrera por ganarle la pole position a las autoridades de tránsito y los policías, pues, si los ven, se pueden hasta "ganar" el premio de inmovilización de su vehículo (casi siempre una camioneta con escalera a bordo) y un problema con las brigadas del DAMA por colgar avisos prohibidos en espacio público.

Sin embargo, estos astutos conductores y artistas del marketing poste a poste ya saben cómo y cuándo hacer de las suyas.

En pocos segundos ya se anuncia allá, en lo alto, un proyecto que casi siempre dice: "Altos... Balcones... Torres... Villas... Portales...".

Pero también hay algo que tal vez antes no se leía -o por lo menos no como ahora y que francamente es el colmo verlo.

Estos anuncios dicen en alguna parte y bien resaltado: "con patio"; "con ascensor"; "con gas"; "con parque"; con "armarios".

Por Dios, o la ciudad ha crecido tanto que ya tener estas cosas es un lujo o es que cada vez más la calidad de vida habitacional está en detrimento.

Al parecer son ambas...

Antes, lo más común era que una casa tuviera su patio, que un edificio de más de cinco pisos tuviera su ascensor y que un conjunto cualquiera tuviera su parque.

A las 'cajitas de bocadillos' que ahora se erigen, incluidas, por supuesto, las VIS sean casas o apartamentos cada vez les faltan más las cosas básicas para entrar y morar.

Además de sacar con arduo esfuerzo la cuota inicial, las familias deben 'reventar' para comprar la puerta de entrada principal junto con su chapa de seguridad, colocar vidrios para las ventanas, tejas para los micropatios y el inodoro para sus necesidades básicas. El resto, puede esperar.

Así que poco a poco colocan las puertas de los cuartos, el lavaplatos, el lavamanos, la pintura y lo demás, que es casi todo.

Porque lo que la gente recibe, en rigor, son solo paredes y techo parcial.

Lo sorprendente es que, en estos momentos de auge y de crédito fácil, esas unidades residenciales se venden rapidísimo.

Quienes viven en Bogotá y hace unos pocos meses dejan de pasar por alguna parte de la ciudad, dicen: "Uy, ¿ya están construyendo aquí también!"; "¿Cómo así, pero aquí no habían unos invernaderos?

Lo más triste es que ya los acabados interiores de las viviendas se ven pero solo en el estrato cuatro para arriba y los espacios entre torres de edificios es cada vez menor y, por lo tanto, menor las horas de luz natural en el día que entra a las habitaciones u otros ambientes de la vivienda.

Si siguen las cosas como van, pronto llegaremos a ver a los malabaristas poste a poste colocar pendones que digan en negrilla y resaltado: "con cocina"; "con baño"; "con piso", como si esto fuera un lujo...

Y tal vez, algunos años después de compradas, muchas de esas viviendas con carteles de las corporaciones y los bancos que anuncian su venta en remate, porque, así como pasó algunos años atrás en el país, y ahora pasa en Estados Unidos, los compradores se 'colgaron' en sus cuotas y ya no pueden 'reventar' más.

Esperemos que eso no suceda, o por lo menos no tan rápido....

CARLOS ROBERTO PEÑA*
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
* Ingeniero Catastral y Geodesta, consultor e investigador de la Universidad Nacional