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Compra de votos llegó a Bogotá: ofrecen hasta $ 50 millones a líderes por sus votos
Más de diez políticos consultados por EL TIEMPO confirmaron que este fenómeno se vive con particular intensidad en Kennedy, Engativá y Suba, las localidades más densamente pobladas de la ciudad.
En esos lugares, un edil logra sacar más de 2.000 votos, que se convierten en todo un botín para los candidatos al Concejo de la capital que aspiran a quedarse con alguna de las 45 sillas que tiene esa corporación.
Aunque el fenómeno no es nuevo, el hecho de que Jorge Durán Silva, un concejal ya tradicional en el escenario electoral, diga que esta es una de las campañas "más corruptas en términos de dinero" deja entrever que la situación comienza a preocupar hasta los políticos más curtidos.
Casos como el de Daniel García, un joven candidato al Concejo capitalino, son muy dicientes: inscribió a 23 ediles y a las pocas semanas se quedó solo con 8. "Se me fueron 15 porque les ofrecieron plata en otras campañas, y ahí sí ni modo", dice resignado.
Paseos para personas de la tercera edad, dotaciones para ancianatos, rifas para madres comunitarias, tejas, sillas y ladrillos para construir salones comunitarios hacen parte de la variada oferta para comprar votos durante estos meses en Bogotá.
En el centro de la polémica está la cabeza de lista de Convergencia Ciudadana, Rafael Alberto Escrucería, hijo del tristemente célebre Samuel Alberto Escrucería Manzi (primer político colombiano que perdió la investidura), pues lo acusan de tener 'amarrados' 98 candidatos a ediles en una ciudad en la que nunca él ni su familia han hecho trabajo político. Él niega las acusaciones y dice que no tiene dinero ni compra votos.
Tamal, lechona y plata
EL TIEMPO conoció el caso de un líder que tiene una pequeña fábrica gracias a la cual les da trabajo a 150 mujeres cabeza de familia. Una de ellas cuenta que Escrucería le ofreció al jefe 5 millones por amarrar el voto de todas ellas y de sus familias.
En Bogotá, dicen candidatos al Concejo, las cosas han cambiado mucho: "Para entrar a una localidad se necesita de un líder, que hace las veces de cacique de barrio".
Candidatos como Jhon Mario González, conservador, admiten que les toca hacer política en los semáforos "porque en algunos barrios los líderes dicen que ya están con alguien o piden dinero abiertamente para brindar su apoyo".
La Candelaria es la localidad donde los líderes, que usualmente son integrantes de la Junta de Acción Comunal o aspirantes a ediles, son más baratos de 'comprar': solo 10 millones de pesos, pues el número de votos que pueden conseguir es menor.
Jorge Salamanca, concejal de Bogotá, sostiene que en Bogotá se está imponiendo el TL$: tamal, lechona y plata. "Estamos a un paso de estar como en la Costa", dice.
Otro candidato al Concejo, que lleva 15 años de vida pública, advierte que el día de elecciones no solo se entrega el tamal sino un billete de 10.000 pesos debajo del suculento plato.
En estos días, por ejemplo, es difícil conseguir una lechona en Bogotá, porque los políticos tienen monopolizado el mercado para atender a quienes asisten a las reuniones que les organizan los líderes en los barrios con unas costosas cotizaciones.
En Ciudad Bolívar, una de las zonas más deprimidas de Bogotá, cuentan que varios candidatos han invertido más de 300 millones de pesos en organizar paseos a Girardot y Melgar para personas de la tercera edad, quienes agradecen el gesto con su voto el día de elecciones.
Por supuesto, invertir 50, 20 ó 10 millones de pesos en la compra de líderes implica un riesgo. ¿Quién le asegura a un político que el dirigente comunal o el edil le pondrá los 300 o 500 votos que 'compró? Nadie.
Es por eso que durante toda la campaña los políticos tienen que vigilar a los líderes y ediles con métodos muy singulares: envían motos a sus casas para verificar si tienen puesto el afiche de aspirante o montan un call center para llamar a las casas de estas personas, simulando que están haciendo una encuesta, y preguntan: "Señor, ¿y usted por quién va a votar?"
La idea, dicen los políticos, es conseguir el porcentaje de endoso, es decir, que de los 3.000 votos que el líder dice tener, al político le quede entre el 30 y el 70 por ciento. Eso sí, líder que se respete lleva el registro de sus votaciones anteriores a la mano para demostrar su 'eficacia'.
Después de las elecciones, toda esta 'danza de los millones' termina y los políticos, dicen los líderes, se vuelven tan tacaños que "ni siquiera te vuelven a pasar al teléfono. Otros, eso sí, exigen lo que en el mundo político se conoce como el 'oxígeno': un pago mensual para mantener la fidelidad hasta las próximas elecciones.
Y mientras todo esto ocurre en Bogotá, una ciudad que en palabras del concejal Jorge Salamanca cada vez más se parece a la Costa, las autoridades electorales y la Policía admiten que poco pueden hacer para impedir estas prácticas.
El Consejo Electoral dice que el tema no le compete y la Policía que es difícil corroborar estas denuncias.
Con un panorama así, políticos como Jorge Pastrán, que este año decidió volver al ruedo, no dudan en decir: "Si hubiera sabido antes que las cosas estaban así, no hubiera tomado la decisión de lanzarme de nuevo".
Nadie castiga la compra de votos
Ninguna autoridad está castigando la compra y venta de votos, pese a que se considera un delito contra el sufragio.
El presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Pablo Gil, dijo que la organización electoral no se encarga de este tema.
"Se anularon más de 355 mil inscripciones de cédula por trasteo de electores, pero al CNE no le compete determinar si allí hubo o no compra de votos", dijo.
Un asesor de la Policía Nacional indicó que en elecciones siempre se presentan en Bogotá decenas de denuncias sobre estos casos, pero son muy difíciles de comprobar.
"La Policía no puede investigar rumores y en la mayoría de los casos nunca se tienen las pruebas necesarias para actuar con efectividad", dijo.
JOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ Y CARLOS ANDRÉS ESPEJO O.
Redactores EL TIEMPO
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Política
- Fecha de publicación
- 7 de octubre de 2007
- Autor
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