Cerrar

  • ¿Necesita Dinero?

Publicidad

ElTIEMPO.COM

Archivo

Patrocinado por:

Un día en la primera plataforma de Colombia que busca petróleo a 540 metros bajo el nivel del mar

El taladro comenzó a perforar el pasado 11 de septiembre frente a la bahía de Santa Marta. Unos 120 operarios e ingenieros de Estados Unidos, Colombia y Brasil trabajan día y noche.

Frente al panorámico del helicóptero, silueteada contra el azul del mar Caribe, aparece la primera plataforma de exploración petrolera instalada en aguas profundas de Colombia.Se llama Marianas. Es un gigantesco armazón metálico anclado en el fondo del mar con ocho cables de acero de 2.500 metros de largo, tan gruesos como el brazo de un hombre. Eso no impide que la plataforma, del tamaño de una cancha de fútbol, se mueva imperceptiblemente con el vaivén de las olas.El lugar, ubicado a unos 45 kilómetros al noroccidente de la bahía de Santa Marta, tiene cuatro pisos, incluida la plataforma donde está el taladro y el helipuerto. Debajo de estos existe un vericueto de escaleras, salones y pasadizos. "Es como un pueblo", dice Félix Montañez, un puertorriqueño de bigote, menudo y amable. Montañez se encarga de la seguridad industrial en este lugar donde viven y trabajan, en promedio, unas 120 personas, desde aseadoras y lavaplatos hasta personal altamente especializado.La mayoría de ellos son estadounidenses. También hay unos 40 colombianos y algunos brasileños.

Trabajan día y noche en turnos de doce horas. Las labores son tan agotadoras que casi todo el tiempo que les queda entre turno y turno lo dedican a comer y a dormir. Algunos van al gimnasio o al sauna, pero no puede abandonar la plataforma, así haya transporte disponible. Únicamente lo hacen cuando les llega la notificación del descanso que les asigna la empresas contratista con la cual trabajan. Los americanos que operan en esta plataforma trabajan 21 días y descansan un lapso igual.Viajan a Barranquilla y toman vuelos a Estados Unidos, como Jhon Deshotel, el jefe de los operadores, que se va para Luisiana a pescar y a consentir a su nietos. Deshotel lleva 30 años en el oficio, aparenta más de 60 años y dice que tiene 53 años, pero ninguno de sus compañeros le cree. Los colombianos y los brasileños trabajan 28 días y descansan 14. Una buena parte de colombianos, catorce, están en la cocina. Allí elaboran menús para todas las nacionalidades. Preparan frijoles y sancocho, pero también pankakes, hamburguesas o rodizio. Y también tratan de satisfacer algunos antojos, como el de Félix Montañez, que quiere comer morcilla y ya se la encargaron a Santa Marta. Hombres como estos son los encargados de perforar durante tres meses en el bloque Tayrona en busca de crudo para la sociedad conformada por Ecopetrol, la brasileña Petrobras y la estadounidense Exxon.El monstruo de acero fue remolcado desde el Golfo de México, en un viaje de 26 días, en los que le tocó desviarse por detrás de la isla de Cuba para evitar el huracán Félix. Uno de los remolcadores, el Astro Urabana, permanece todo el tiempo cerca de la plataforma por razones de seguridad. Su casco rojo se alcanza a ver desde la cubierta de Marianas, dando vueltas alrededor de la plataforma. También existen tres botes salvavidas y un estricto protocolo de emergencia en caso de que haya necesidad de evacuar la ciudadela.Aunque parece una labor titánica, el anclaje de Marianas demoró tres días con ayuda de barcos equipados con herramientas especiales. En esa labor no participan buzos debido a la profundidad a la que deben ir los anclajes. Finalmente, el 11 de septiembre pasado, el taladro bajó 540 metros entre el agua hasta tocar suelo. La torre donde funciona el taladro parece una nave espacial de La guerra de las galaxias. Tres hombres grandes, con pinta de luchadores, colocan algunas guías al pie del aparato.Pero la operación de este animal de acero está a cargo de una sola persona: Carlos Undewoo. El hombre es del estado de Luisiana, Estados Unidos, y lleva diez años en el mundo petrolero. En los descansos largos, cuando abandona su cabina de vidrio de seguridad, Carlos se va pescar con sus hijos a los lagos de Alexandría.Algunos de sus compañeros trabajan en la plataforma desde que esta comenzó a operar hace unos diez años. Marianas no siempre estuvo dedicada al petróleo. Inicialmente fue un hotel flotante en los mares de Singapur. Se quemó y Transocean la compró y la remolcó miles de kilómetros para remodelarla. La empresa le instaló todas las comodidades posibles. Un comedor amplio, otro en acero inoxidable, llamado salón de la merienda, sucio, para que los obreros coman sin quitarse el overol.

También tiene un hospital con dos camas. Y una paramédico de nivel 4, Sherri Brenner, de Oregón. Está entrenada en medicina avanzada, pero en los dos años que lleva en la plataforma solo ha atendido la cortadura que se hizo un cocinero bogotano en un dedo cuando picaba un pepino cohombro.

JOSÉ NAVIA Enviado especial de EL TIEMPO

Publicación
eltiempo.com
Sección
Economía
Fecha de publicación
25 de septiembre de 2007
Autor

Publicidad

COPYRIGHT © 2009 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.

GDA Miembro de GDA. Grupo de Diarios América