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Con el término 'Social bacanería', Uribe estaría atacando al Polo y al Partido Comunista

Cuando lo dijo el presidente Álvaro Uribe, el 7 de septiembre en Cartagena, 'social bacanería' sonó como sacado del carriel de los recuerdos.

Nadie lo captó muy bien, porque en aquel acto, el Seminario Internacional Biocombustibles: potencia de Colombia, los medios se centraron en el lanzamiento del ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, como su delfín presidencial.

¿Quién le pudo instalar en su discurso esa expresión, contemporánea de otras como 'mamerto', 'pequeñoburgués' y 'la línea correcta'? ¿Tomás y Jerónimo, sus hijos, la Primera Dama, el propio Andrés Felipe o José Obdulio Gaviria? Sonó tan añejo que se habría pensado que ya todos sabíamos qué significaba. Porque la noción de Uribe sobre el término no fue la setentera de izquierda, cuando se identificaba al social bacán con sectores del M-19, para quienes la guerra y la rumba pesada podían ir de la mano.

La semana pasada, Uribe comenzó con ironías. Luego pasó al tono directo del padre que advierte: "Me da miedo que eso contagie a Colombia y que lleguemos a elegir aquí, por allá en el 2010 o adelante, a gobernantes de la social bacanería, que tanto daño hacen por su debilidad".

Soltó un rosario de palabras difíciles, de esas que casi ningún colombiano entiende y el diccionario de word desconoce: "porquinaza", "desahorro", "asociatividad", "bancarización"... Cuando dijo "cirirí" el país volvió a sentir: es nuestro Uribe.

Este miércoles, retomó el término con un grupo de estudiantes. Dijo que es "esa manera frívola como algunos sectores abrazaron el apoyo al terrorismo, la indulgencia frente al terrorismo, por frivolidad (...). Simplemente (...) porque se creía que eso daba estatus social. Entonces, apoyar el terrorismo era como la posición in". Y se vino a entender que se refería a los miembros del Polo Democrático y el Partido Comunista que han rehusado señalar a las Farc como terroristas.

Recordando el ayer EL TIEMPO les preguntó al escritor y catedrático universitario Manuel Hernández Benavides, al publicista Ángel Beccassino y a un antiguo militante del M-19 apodado 'Sebastián', que vivieron la época en que la expresión hizo carrera.

Todos concuerdan en que, dependiendo de quién la diga, es algo distinto, como lo anota Beccassino, aunque hay puntas que se llegan a tocar con la acepción usada por el Presidente.

"Si se descompone etimológicamente, social es que le gustan las fiestas y le preocupa la sociedad; bacano, que nació con la salsa y que sigue siendo una buena persona. Uribe tacó burro, porque la acepción es muy agradable. No veo como se pueda satanizar", dice Hernández.

Beccassino recuerda: "En conversaciones con Carlos Pizarro (el asesinado dirigente del M-19) hablábamos de la socialdemocracia, y decíamos que la democracia era una cosa demasiado manoseada. Planteábamos la necesidad de renovar el lenguaje y la semántica. Ahora la expresión social bacanería cogió otros significados, pues la semántica va mutando. A veces en cosas más claras, otras en pequeños monstruos".

'Sebastián' es ácido. "Social bacanes son los de izquierda que ya resolvieron todos los problemas de las clases sociales. Para ellos no hay ningún problema, se superaron las contradicciones. Y resuelven todo después de las 9 de la noche, a la vera de unos tragos, en lugares conocidos de Bogotá, Cali y Medellín. Hoy son asesores del Partido Liberal, mañana de la Nueva Fuerza o del Partido de la U".

'Sebastián' y Hernández coinciden en que la pulla de Uribe iba para Luis Eduardo Garzón. "'Lucho' quiere ser Presidente como sea", dice 'Sebastián'.

Se distancian en que Hernández piensa que "Uribe sí sabe cuál es el enemigo. Es 'Lucho', no Carlos Gaviria".

La versión de José Obdulio El asesor presidencial José Obdulio Gaviria también habló del tema, advirtiendo que el vainazo no fue de su autoría. "Ese término fue muy común en los 70, cuando el Presidente estudiaba en la Universidad de Antioquia -dice-. Se hablaba de los irresponsables de los clubes, que combinaban billetera muy espesa con carreta maoísta o elena".

Y profundiza a punta de metáfora: "El cielo de esa social bacanería fue Maguncia, donde pactaron que los secuestrables debían ser mayores de 15 años, y el Caguán, donde se reunían con gente armada, que seguía secuestrando, en largas sesiones sobre reformas inaplicables, en medio de rumbas pantagruélicas, con fondos del secuestro y el narcotráfico".

Con todo, Beccassino declara su perplejidad con el episodio: "Hay muchas cosas que en boca del Presidente son tan enigmáticas. A veces me hace acordar de un texto de Cortázar sobre un 'agujero pegajoso', en el no había nada, pero se le iban pegando cosas y al final parecía que era alguien o que era muchas cosas".

FRANCISCO CELIS ALBÁNEDITOR INTERNACIONAL

Publicación
eltiempo.com
Sección
Política
Fecha de publicación
16 de septiembre de 2007
Autor

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