Expertos recomiendan al Dane ser mucho más claro en los cambios que planea hacer en la medición del nivel de precios para evitar suspicacias, también que mantenga las series nuevas y las antiguas.
Desde enero el Departamento Administrativo Nacional de EstadÃstica (Dane) calculará la inflación con una nueva canasta familiar como resultado de la Encuesta de Ingresos y Gastos que esta a punto de quedar lista.Ataques a la credibilidad de las cifras del Dane sobre inflación, similares a los hechos contra los datos de empleo, tendrÃan peores consecuencias, como una mayor dificultad en alcanzar las metas que fija el Banco de la República.Los problemas con los datos de empleo, que ayudaron a la salida abrupta del Ernesto Rojas de la dirección del Dane, surgieron justamente por cambios aplicados por el Dane en la manera de recolectar la información.Franz Hamann, economista jefe del Citibank Colombia, asegura que es evidente que se necesita actualizar la canasta familiar, pues aún se está usando la que se estableció hace diez años, pero que realizar este tipo de cambios en un momento en el que algunos funcionarios del Gobierno están cuestionando la credibilidad del Dane, podrÃa generar mucho ruido."Creo que antes de hacer cualquier cambio en la medición de la inflación, se debe primero restaurar la credibilidad del Dane", dice Hamann.Varios analistas coinciden en que los cambios en la canasta familiar no deben generar problema alguno siempre que el Dane no cometa el mismo error que cometió tras los cambios en la encuesta de hogares (base para medir el desempleo), pues no mantuvo simultáneamente los resultados de la metodologÃa antigua y de la nueva, sino que solo dejó los de la nueva, imposibilitando las comparaciones.Para el subdirector de Fedesarrollo, Mauricio SantamarÃa, siempre existe el riesgo de que al afectado -en este caso el Banco de la República- no le guste el resultado. Pero si los cambios están bien sustentados, cualquier discrepancia se dirime rápidamente.En este tipo de información, dice SantamarÃa, la experiencia muestra que la opinión es desconfiada por naturaleza. Si la aplicación de los cambios coincide con resultados favorables no faltarán quienes atribuyan lo observado a los cambios.El ex ministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo es de los que opinan que para evitar cualquier trauma con los cambios es indispensable llevar un paralelo de las series nuevas y las antiguas.
"Aunque hay que actualizar la canasta familiar cada cierto tiempo, esta vez se debe hacer un mayor esfuerzo para explicar los cambios y evitar mayores discordias", sostiene Restrepo.Por el contrario, el ex director de Planeación Nacional, Juan Carlos Echeverry, considera que los temores por los cambios en la canasta familiar no tienen sentido, pues él no cree que lo que estaba en duda con el tema del empleo era la credibilidad del Dane, sino su antiguo director. "Era un problema de gobernabilidad que ya se solucionó".
El caso de Argentina La credibilidad del dato de inflación es indispensable y no debe ser cuestionada, pues de lo contrario se pueden presentar problemas como los que hoy vive Argentina, paÃs en donde este tema provocó la renuncia de quien dirigÃa el instituto de estadÃstica y ha afectado negativamente la imagen del presidente Néstor Kirchner. Junto con Venezuela, Argentina era uno de los paÃses con mayor inflación en América Latina. Aunque los precios han venido bajando (este año la inflación oficial va en 5 por ciento), muchos argentinos no le creen y piensan que está en 15 por ciento.
Los que se despiden y los que llegan Más de un producto desaparecerá de la nueva canasta, que recogerá el consumo actual de los hogares. Se puede apostar a que las infaltables compras de antaño de cremalleras ya no existen o simplemente no pesan nada en los gastos de las familias de ingresos medios y altos. Lo mismo puede decirse de los fósforos y de las cartas.Televisor no es lo mismo que una pantalla LCD de plasma, y este, con seguridad, hará su ingreso triunfal a la lista de compras de los hogares. En este misma lÃnea tecnológica se moverán Internet, MP3, el iPod, y celulares inteligentes. Aunque los preservativos y anticonceptivos ya están en la canasta, todo apunta a que aumentarán su peso en el gasto familiar.
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