El viernes pasado, por primera vez y en en dos ocasiones, el Presidente se atrevió a sugerir de manera pública que su ministro de Agricultura sea su sucesor en el 2010.
Lo hizo cuando hablaba sobre biocombustibles a industriales en Cartagena, y pidió "pensar en el 2010 y escoger colombianos con mano firme. ¡No la vaya a aflojar, ministro Arias!", dijo mientras miraba a su pupilo con aire socarrón, quien se encontraba en la mesa central.
Claro que Uribe lleva varios días diciéndolo en privado. Dos semanas atrás, durante un encuentro en Palacio con los senadores Efraín Cepeda, Hernán Andrade, Ciro Ramírez y Luis Humberto Gómez, del Partido Conservador, ya había dejado conocer su inclinación por Arias.
Al responder preguntas de sus contertulios sobre qué expectativas tenía para el 2010, el mandatario vaticinó que serían unas "elecciones atípicas, con candidatos atípicos", en las que cada partido tendría un aspirante, eso sí, destacando a Arias.
El perfil que Uribe quiere.
Estos hechos se enmarcan dentro de la campaña que Uribe inició hace dos semanas ventilando en reuniones públicas su interés en que los colombianos definan desde ahora el perfil de su sucesor, que según los trazos esbozados en sus discursos, más parece un retrato de sí mismo.
El primer llamado público en este sentido lo hizo el pasado 30 de agosto en Bucaramanga y Cartagena, pero su discurso fue silenciado por la presencia del presidente venezolano, Hugo Chávez, el siguiente día en Bogotá, con su mediación para el acuerdo humanitario.
"Les pido a mis compatriotas que empiecen a pensar ya en el escrutinio de la personalidad y el carácter de quienes se presenten a las elecciones del 2010, en materia de firmeza o debilidad frente al terrorismo", dijo Uribe ese día en Cartagena.
En Bucaramanga prometió inyectar mayores recursos al programa Familias en Acción para inclinar la balanza del 2010 a su favor. "Confío que la situación fiscal nos ayude a subir en 2009 de millón y medio de Familias en Acción a 2 millones y así preparar la decisión que tiene que tomar el país en el 2010".
El comienzo del destape de Uribe coincidió con el mensaje que el embajador en Italia Sabas Pretelt, quien estuvo en Bogotá, le hizo llegar en el sentido de que dirigentes de su partido le pedían presentar su nombre como candidato en el 2010 y que lo haría.
Efraín Cepeda, presidente del Partido Conservador, admitió que Arias y Pretelt son parte de su baraja presidencial para el 2010, pero añadió otros nombres como los de Carlos Holguín, Fernando Araújo y Carlos Rodado.
"No es guiño".
Miembros del primer anillo de los afectos de Uribe, como Marta Lucía Ramírez y Armando Benedetti, creen que Uribe no ha escogido a Arias como su sucesor.
Sobre todo Ramírez, quien ha hecho públicas sus aspiraciones presidenciales y que tuvo que presenciar el viernes personalmente la declaración de apoyo a Arias, se negó a admitir que haya un señalamiento del Ministro, como heredero.
Una fuente de la Casa de Nariño hizo notar que el viernes en Medellín, Uribe también alentó al ministro Oscar Iván Zuluaga a mostrar sus aspiraciones políticas.
¿Despiste?.
La oposición reaccionó advirtiendo que el respaldo del Presidente a Arias no es más que un "despiste" para dividir al uribismo y buscar su tercera elección.
El senador Gustavo Petro, del Polo Democrático Alternativo, dijo que "lo que Uribe hizo no le va a gustar ni a Francisco Santos, ni a Juan Manuel Santos, ni a Germán Vargas, ni a Sabas Pretelt o Carlos Holguín, que se creen los verdaderos herederos".
El senador liberal, Camilo Sánchez, aseguró que "el lanzamiento del ministro Arias no es es más que una jugada, pero que esta vez a Uribe le va a resultar muy difícil lograr una nueva reelección".
Y en esto último coinciden hasta los mismos uribistas. Marta Lucía Ramírez, Armando Benedetti y Ciro Ramírez, dijeron que no ven ambiente favorable en el Congreso para pasar un nuevo proyecto de reelección de Uribe.
La controversia sobre si es 'guiño o despiste' se refleja en una afirmación de José Obdulio Gaviria, al diario El Colombiano: "Reelección no, por la coyuntura. Pero soy partidario de que se levanten todas las prohibiciones de reelección. ¡Todas!".
De cualquier manera, el debate promovido por Uribe, precipitará la campaña del 2010, que obligará a muchos candidatos, del uribismo y de la oposición, a salir a destiempo a ventilar sus aspiraciones, mientras él recorre el país, aparentemente, fuera de sospecha.
EDULFO PEÑAREDACTOR DE EL TIEMPO
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