Cerrar

  • ¿Necesita Dinero?

Publicidad

ElTIEMPO.COM

Archivo

Patrocinado por:

Arqueólogo mexicano hablará de sus descubrimientos en II Cátedra del Museo del Oro

Eduardo Matos Moctezuma estará en Bogotá desde el próximo martes hasta el jueves; sus conferencias se realizarán en el centro de eventos de la Biblioteca Luis Ángel Arango.

En la madrugada del 21 de febrero de 1978, un grupo de obreros trabajaba en una calle cerca de la plaza principal de la ciudad. Cuando rompía la tierra, uno de los trabajadores se topó con una piedra que le impidió el paso. Miró de cerca y se dio cuenta de que no era una piedra común, pues estaba tallada con imágenes que parecían muy antiguas.

Entonces llamaron al Instituto Nacional de Antropología, pues intuían que ahí había algo grande. Así llegó Matos Moctezuma, encargado de las investigaciones en ese sector de la ciudad.

"De inmediato supimos que esa escultura era la de una diosa lunar. Sabíamos que estaba asociada al Templo Mayor Azteca, porque así lo decían los cronistas del siglo XVI", dice Matos.

Lo que habían encontrado era la escultura de la diosa Coyolxauhqui, un descubrimiento que marcó el comienzo de cinco años de excavaciones para revelar parte de los secretos del Templo, el edificio más importante de Tenochtitlan (capital del imperio azteca).

En Bogotá, el científico hablará de la cultura azteca y contará detalles del descubrimiento, excavación e interpretación del Templo Mayor.

Una ciudad bajo otra ciudad El Templo Mayor era el principal edificio de una urbe de 175 mil habitantes, capital de un imperio que controlaba más 370 pueblos, apartados de allí hasta 800 kilómetros.

Según describe Matos, fue levantada en medio del lago Texcoco y tenía grandes calzadas que la unían a tierra firme, aunque el medio más común de transporte era la canoa, porque se prestaba para ir entre los canales.

"Ellos fueron ganando tierra al lago, y rellenaron parte de él para construir su ciudad", asegura el especialista. El imperio tenía caminos y hasta Tenochtitlan eran llevados pescados marinos, aunque estaba a más de 400 kilómetros de distancia del mar.

"El Templo Mayor era el centro del universo para los aztecas -explica Matos-. Allí se encontraban dos deidades fundamentales, que eran el dios del agua y el de la guerra. Estas presencias obedecían a que el sostenimiento de los aztecas estaba basado en las siembras y en los tributos que imponían a otros grupos conquistados militarmente".

En las excavaciones hallaron 12 mil objetos como máscaras, esculturas y restos de fauna y flora.

"La ciudad empezó a ser construida alrededor de 1325. Hasta 1519, cuando llegaron los españoles, el Templo creció por lo menos siete veces, según las decisiones de los gobernantes de turno", cuenta Matos.

Todo fue destruido cuando el ejército conquistador, al mando de Hernán Cortés, atacó la ciudad y, sobre todo, el Templo. "Los españoles arrasaron casi totalmente la última etapa del Templo porque la guerra tenía un aspecto militar y otro ideológico. Para los frailes y conquistadores del siglo XVI, eso era casi obra del demonio", cuenta Matos.

Con las piedras construyeron encima la ciudad colonial. Más tarde se alzó allí la actual Ciudad de México. "Si excaváramos más en el centro de la ciudad, encontraríamos a Tenochtitlan, pero no es la intención", aclara Matos Moctezuma.

Una vida dedicada a la arqueología Eduardo Matos Moctezuma es arqueólogo de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y obtuvo el título de Maestro en Ciencias Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Hizo estudios de doctorado en esta última institución. Ha recibido la Orden de Caballero de Artes y Letras y la Medalla Nacional al Mérito, ambas de Francia; La Medalla Henry Nicholson, de la Universidad de Harvard, y es Doctorado 'honoris causa' en Ciencias, de la Universidad de Colorado en Boulder, entre otras distinciones.

Es miembro honorario del Instituto Arqueológico Alemán, del Colegio Nacional y de la Academia Mexicana de la Historia.

Su segundo apellido no es algo que haya influido en él, según dice: "Se ha dicho que el apellido es de descendientes del emperador. Posiblemente, pero, realmente, eso no me deja sin dormir", dice Matos.

Un templo que fue convertido en museo El Templo Mayor Azteca se encuentra en pleno centro de Ciudad de México, a una cuadra de la plaza de El Zócalo.

En las excavaciones realizadas durante cinco años, desde 1978, se hallaron evidencias de 40 edificios, aunque se tienen referencias escritas de que el complejo está compuesto por 78, que servían como adoratorios y espacios con funciones sagradas.

En el lugar funciona el Museo del Templo Mayor Azteca, que ocupa la cuarta parte de una manzana. Fue inaugurado el 12 de octubre de 1987 y su director es el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma.

"Cuando llegaron los españoles, el Templo tenía unos 45 metros de de altura (15 pisos) y 82 metros por cada lado. Los demás edificios variaban mucho de tamaño. Unos eran pequeños adoratorios y otros alcanzaban hasta 30 metros de altura", explica Matos.

El Museo tiene ocho salas y un vestíbulo, para exposiciones temporales. La arquitectura simboliza la constitución del Templo. El ala sur está dedicada al dios de la guerra, Huitzilopochtli, y la sección norte, a Tláloc, deidad de la lluvia.

El museo tiene también una buena página en Internet: www.conaculta.gob.mx/templomayor.

Informes para los interesados en asistir a la II Cátedra Internacional Museo del Oro: teléfono 343-1206. Valor: 45.000 pesos, general, y 25.000 pesos para profesores, estudiantes, socios de la Biblioteca Luis Ángel Arango y amigos de las colecciones de arte del Banco de la República.

DIEGO GUERRERORedactor de EL TIEMPO

Publicación
eltiempo.com
Sección
Cultura y entretenimiento
Fecha de publicación
8 de septiembre de 2007
Autor

Publicidad

COPYRIGHT © 2009 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.

GDA Miembro de GDA. Grupo de Diarios América