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Niñas de 10 y 12 años de Colegio de Neiva reconocieron que eran 'prepago'

El caso se descubrió porque a la mayor de ellas le fue descubierta una enfermedad venerea en la enfermería del colegio, a donde acudió porque sentía un fuerte dolor en los genitales.

El hecho disparó las alarmas del Colegio Jesús María Carbonel, localizado en la comuna nueve de Neiva, una zona deprimida de la capital huilense.

La menor no tuvo más opción que confesarle todo al orientador de la institución.

"La revelación surgió del proceso diario de seguimiento que se realiza en el colegio.

"Los profesores observamos el comportamiento de los niños y hablamos con ellos. Así nos dimos cuenta de que algo pasaba", señala un docente del colegio.

Los profesores de la institución quedaron aterrados con la revelación y remitieron el caso al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y a la Policía.

De acuerdo con las primeras investigaciones, las niñas habrían sido reclutadas por una estudiante de un grado superior del mismo colegio - ubicado en un sector pobre de la comuna nueve de Neiva- para que atendieran citas con hombres mayores.

Las dos niñas recibían entre 30 y 50 mil pesos por cada uno de esos encuentros. El dinero, según contaron a la Policía, lo utilizaban para comprar ropa.

Bajo la tutela de Bienestar

La directora del ICBF, Elvira Forero, dijo que la explotación sexual está afectando de manera grave a los niños pobres y que surge en medio de la búsqueda para satisfacer necesidades de subsistencia de ellos o sus familias.

El defensor de familia Juan Carlos Pérez Vargas declaró a las dos menores "en peligro" y denunció el hecho ante la Fiscalía.
Además citó a los padres de las niñas para conocer la realidad de su núcleo familiar.

Ellas quedaron bajo la tutela del ICBF y serán atendidas regularmente por especialistas en trabajo sicosocial.

La Policía y las directivas del colegio indagan por los posibles contactos dentro de la institución educativa que llevaron a las menores a involucrarse en la prostitución.

Atrás quedaron las muñecas

A sus 12 años Juanita* ya no juega con muñecas ni sueña con príncipes azules.

Su inocencia terminó meses atrás cuando alguien del barrio le ofreció dinero a cambio de sus servicios sexuales.

Aunque parezca sorprendente, esa menor, que cursa el primer año de bachillerato, es ya una pequeña prepago en Neiva (Huila).

Ella va al colegio en la mañana, pero en la tarde, antes de hacer las tareas, se dedica a cumplir las citas que alguien le ha hecho.

Lo grave del asunto es que este caso apenas evidencia los niveles a los que ha llegado el drama de la prostitución infantil.

Barranquilla, Cartagena, Medellín y el Eje Cafetero enfrentan fenómenos similares y muchos padres y maestros jamás se percatan de lo que ocurre.

Según se conoció, los hombres que visitan a las menores son bastante mayores. Ellos les pagan entre 30 y 50 mil pesos por los servicios.

Ese dinero, según conoció HOY, lo utilizan para comprar la blusa y el pantalón de moda, zapatos y accesorios.

Pero las autoridades temen que Juanita y su compañerita solo sean dos niñas de un grupo de chiquillas que 'trabajan' como prepagos.

Aparentemente esas menores son 'reclutadas' por una organizada red que, a través de otras estudiantes, las contactan y les ofrecen dinero y algunos lujos.

Este caso llamó la atención de la alcaldesa de Neiva, Cielo González, quien convocó a los padres a aumentar el cuidado de sus hijos.

"El núcleo familiar es el primero que debe detectar qué hacen y con quienes andan los hijos", advierte la burgomaestre.
Entre tanto, las autoridades buscan a los adultos responsables de este trafico sexual.

*Nombre cambiado

NEIVA, BOGOTÁ con información del Diario HOY

'4 niños víctimas de abuso y explotación al día'

En un día cuatro niños, niñas o adolescentes son abusados o explotados sexualmente en Colombia.

A junio del 2007 el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) había atendido 741 casos.

En el 2006, la cifra llegó a 3.443 menores.

Elvira Forero, directora del ICBF, señala que la explotación sexual de niños y niñas es un fenómeno que afecta principalmente a Arauca, Antioquia, Bolívar, Atlántico, Chocó, Magdalena, Norte de Santander, Quindío, Risaralda y Bogotá.

Entre otros programas que buscan contrarrestar el abuso y la explotación sexual, la entidad ha desarrollado un plan nacional de prevención y erradicación en 15 ciudades.

Así mismo, según Forero, se ha promovido la estructuración de redes sociales en Villavicencio, Girardot, Calarcá, Cartago, Barranquilla, Leticia, Palmira, Neiva, Cajicá, Chiquinquirá, Santa Marta, Fusagasugá, Melgar, Flandes, Ibagué, Cajamarca, Cali, Mitú, Mocoa, Pereira, Bucaramanga, San Andrés, Cúcuta, Sincelejo, Tolú, Cobeñas, Bahía Solano, Quibdó, Itsmina y Tumaco.

Niños se ofrecen en parques de Medellín

Según las ONG, en Medellín la explotación sexual de menores ocurre a la vista de los ciudadanos que frecuentan zonas como la estación del Metro de Prado Centro, el Parque Bolívar y en la Plaza Berrío.

Esos sitios son frecuentados por niñas y niños, entre 10 y 15 años, que ofrecen sus servicios.

En los bajos de la estación del Metro de Prado Centro permanecen cerca de 20 niñas, de 10 y 11 años, que son explotadas por taxistas. A cambio reciben 1.000 pesos o un frasco de pegante.

En el Parque Bolívar y en la plaza Berrío se confunden los niños que venden alucinógenos y los explotados sexualmente. A esos dos sectores llegan hombres en vehículos lujosos en busca de los menores. Ellos pagan entre 5 y 10 mil pesos.

Así opera el abuso en Cartagena

No todos los turistas llegan a Cartagena en busca de sol y mar. Muchos van a conseguir sexo, especialmente con niños y niñas.

Una investigación del ICBF, Unicartagena y Renacer revela que muchas jóvenes frecuentan los alrededores del aeropuerto los días que aterrizan vuelos procedentes de Europa o de Ecuador, Argentina o Chile, para hacer personalmente sus contactos.

Otras lo hacen a través de una red que opera desde que el turista llega al aeropuerto, al puerto o a la terminal de transportes.

"Es allí donde el taxista, el 'guía turístico' y el comisionista hacen su primer abordaje; y dentro de los servicios que ofrecen al visitante incluyen la compañía de niñas y jovencitas", dice la investigación.

Esos servicios también se ofrecen en Internet, agencias matrimoniales y casas de modelaje.

Mercado del placer en vía a La Línea

En el sector de Versalles, en Calarcá (Quindío), los conductores de camiones que transitan por la vía al Alto de La Línea no solo paran para comer y descansar.

Algunos de los sitios que allí funcionan ofrecen como 'valor agregado' la compañía de una mujer, que en muchos casos no ha cumplido la mayoría de edad.

Ellas cobran entre 10 y 30 mil pesos por sus servicios.
La mayoría de estas jóvenes van a esos lugares en busca de dinero; y obligadas por su situación económica. Se les ve después de las 10 de la noche.

"Uno para a buscar algo de tomar y comer, y las 'viejas' caen buscando plata. Entonces aprovechamos los hoteles que cobran a 12 y 15 mil pesos y nos quedamos allí con una muchacha de esas", expresa Jhon Hernández, conductor.

Ese comercio del sexo existe desde hace años en este lugar, en donde además de cafeterías, restaurantes y hoteles, funcionan algunos bares que sirven de sitio de encuentro para las trabajadoras sexuales.

Allí también son comunes los escándalos por las golpizas que algunos hombres les propinan a las mujeres. Igualmente, con frecuencia se reportan casos de violación.

Este tenso ambiente se vive también en otros sitios de la vía a La Línea. Incluso, entre Cajamarca e Ibagué (Tolima) se ha reportado la presencia de menores que esperan a los conductores de camiones.

Con información del diario HOY de CEET

Publicación
eltiempo.com
Sección
Colombia
Fecha de publicación
28 de agosto de 2007
Autor

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