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Día 35: Gustavo Moncayo podría ofrecerse en canje por libertad de su hijo, plagiado hace 10 años

El profesor nariñense aclaró que no es una propuesta inmediata y que primero piensa agotar otras instancias.

"En Bogotá la idea es promover una mesa con gobernadores, Álvaro Leyva y Carlos Lozano sobre el acuerdo humanitario. Si no da resultado estaría dispuesto a canjearme por todos los secuestrados", dijo Moncayo.

"Ningún político colombiano, ni de los actuales, ni de los anteriores, han tomado posiciones que lleven a terminar con la angustia de quienes sufren por tener familiares secuestrados", indicó el maestro, que desde el 17 de junio realiza una marcha de mil kilómetros entre Sandoná (Nariño) y Bogotá.

Las guardianas de Moncayo Yuri Tatiana y Carol, hijas del profesor, lo acompañan día y noche en su gesta El caminante llegó este domingo a Espinal (Tolima), en la marcha por un acuerdo humanitario para lograr la libertad de los secuestrados, especialmente de su hijo, plagiado por las Farc.

Yuri Tatiana Moncayo eleva el tono de su voz cuando escucha a sus espaldas el bramido de una tractomula que asciende por la pendiente.

Es inútil. Además del bronco sonido del motor, el monstruo de unas 50 toneladas deja oír el estruendo de sus cornetas en plena carretera.

Yuri Tatiana, una joven menuda, mira de reojo a la mole de 18 llantas que pasa a menos de dos metros de su hombro izquierdo.

Unos metros más atrás, su hermana Carol responde al saludo de un automovilista que hace sonar su bocina ¡ta,ta - ta,ta,ta...! mientras rebasa a la caravana de caminantes que marchan con el profesor Gustavo Moncayo.

Yuri Tatiana cumplió los 21 años durante la caminata. Es técnica en sistemas y en criminalística y está desempleada.

Caminan junto a él.

"Yo te acompaño, 'Tavo' ", recuerda que le dijo a su padre el 17 de junio pasado. Empacó dos pantalones, dos blusas y ropa interior y salió al pie de su padre.

"Yo tenía miedo porque mi papá apenas si caminaba de la casa al colegio y eso son como tres cuadras", dice.

Recuerda que al cruzar el Patía, en el sur del Cauca, el pavimento estaba tan caliente que las suelas de los zapatos se volvieron pegajosas.

Mientras tanto, su hermana Carol, de 25 años, reemplazó a su padre en las clases de inglés y sistemas antes de unirse a la marcha en Popayán, junto con su esposo, Diego Burbano.

Desde entonces ellas están pendientes del profesor Moncayo.

Por las noches, mientras su padre cumple con algunas entrevistas y charlas, le alistan las vendas, el suero, la ropa y las cremas para las ampollas.

A veces se acuestan a la medianoche y generalmente se levantan a las 7 para comenzar otra jornada.

"Usted es la hija del profesor Moncayo", les preguntan en ocasiones en los pueblos a donde llegan.

Ellas, que al principio pensaron que la marcha hacia Bogotá era una idea descabellada, se convirtieron en los ángeles protectores del profesor Gustavo Moncayo.

Dicen que están en la caminata para que su padre no sufra solo los rigores de la carretera y para recuperar a su hermano y volver a jugar como cuando eran unos niños y no pensaban en guerras ni secuestros.

JOSÉ NAVIAEnviado especial de EL TIEMPOEl Espinal (Tolima)

Publicación
eltiempo.com
Sección
Nación
Fecha de publicación
23 de julio de 2007
Autor

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