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Alfonso L贸pez Michelsen 1913-2007
El editorial de EL TIEMPO hace una semblaza del ex presidente, al que califica como un colombiano excepcional y un protagonista fundamental de nuestra historia reciente.
Reci茅n cumplidos sus 94 a帽os, falleci贸 en la madrugada del mi茅rcoles en Bogot谩 el ex presidente Alfonso L贸pez Michelsen, una de las figuras m谩s sobresalientes de la pol铆tica y el pensamiento colombianos de la segunda mitad del siglo XX. 'El 煤ltimo de los grandes' se titulaba el editorial que aqu铆 escribimos en el 2003 con motivo del homenaje nacional que se le rindi贸 a L贸pez Michelsen al cumplirse por esas fechas los 30 a帽os de su elecci贸n presidencial. Grande en su visi贸n del mundo y del pa铆s; grande en su capacidad para generar ideas y estimular debates; grande en la forma como combinaba al hombre pol铆tico y al de letras; al estadista y al humanista. Con su muerte se cierra un ciclo de la vida colombiana.
La extensa trayectoria pol铆tica de L贸pez fue caracterizada siempre por la controversia. Desde el papel que se le atribuy贸 en los c茅lebres debates de la Handel, que seg煤n muchos analistas de la 茅poca contribuyeron a la ca铆da del Partido Liberal en 1946, pasando por la radical disidencia liberal que fund贸 en 1958 bajo la sigla del MRL, por su posterior incorporaci贸n al oficialismo liberal en los a帽os 60, por su elecci贸n a la Presidencia en 1974, por su derrota electoral en las presidenciales de 1982 y por sus 30 a帽os como activo ex presidente, hasta su 煤ltima y persistente campa帽a en favor de un acuerdo humanitario para la liberaci贸n de los secuestrados, durante todas estas etapas de su vida pol铆tica, Alfonso L贸pez Michelsen estuvo rodeado de pol茅mica.
Y es que el fallecido ex mandatario liberal era un polemista nato, un contestatario por esencia, al que se le un铆a un esp铆ritu rebelde y en ocasiones provocador, que adobaba con un fino sentido del humor. Partidario permanente de la confrontaci贸n de tesis e ideas, a L贸pez le gustaba definirse como "el primer inconforme" del pa铆s, por su irrefrenable tendencia a cuestionarlo todo. Inclusive, a los propios personajes o movimientos que el prohijaba.
Aunque lleg贸 m谩s bien tarde a la pol铆tica electoral -fund贸 el MRL cuando ya asomaba a los 50 a帽os de edad-, su aporte trascendi贸 la mera controversia partidista para moverse en los terrenos de la discusi贸n intelectual m谩s profunda. Por a帽os, y en especial despu茅s de dejar la Presidencia, L贸pez consider贸 que su papel en la sociedad colombiana era traer al pa铆s las grandes discusiones pol铆ticas y econ贸micas que se estaban dando en el mundo.
Para una naci贸n por momentos reconcentrada en su aislamiento -L贸pez la denomin贸 alguna vez 'el T铆bet de Suram茅rica'-, ese ejercicio de importar debates enriqueci贸 y le dio nivel a la pol铆tica criolla. Fue as铆 como, desde la misma Presidencia, les abri贸 las puertas del equipo econ贸mico a los primeros neoliberales, con quienes luego polemizar铆a por d茅cadas. Y la lista de temas es larga: el federalismo, los monopolios econ贸micos, el libre comercio, el r茅gimen parlamentario y, en los 煤ltimos a帽os, el acuerdo humanitario para comenzar a superar el conflicto en Colombia. Y en el campo internacional cabe recordar que su mandato fue audaz e imaginativo: renunci贸 a la ayuda econ贸mica de Estados Unidos, reanud贸 relaciones diplom谩ticas con Cuba y fue instrumental en la firma del tratado Torrijos-Carter, que permiti贸 que Panam谩 recuperara la soberan铆a sobre el la zona del Canal.
Su 谩nimo pol茅mico y un indeclinable esp铆ritu cr铆tico lo llevaron incluso a cuestionar a algunos de los mandatarios que, ya en su condici贸n de ex presidente, L贸pez apadrin贸. Fue as铆 como estuvo al lado de C茅sar Gaviria durante la campa帽a electoral, para luego controvertir duramente la Asamblea Constituyente y la apertura econ贸mica, ejes del mandato de Gaviria. Apoy贸 a Ernesto Samper desde los inicios de este en la pol铆tica, lo convirti贸 en su jefe de campa帽a en 1982, lo respald贸 en la campa帽a para la Presidencia en 1994, pero luego lo cuestion贸 durante la crisis del narcoesc谩ndalo. El caso de 脕lvaro Uribe no result贸 diferente: fue L贸pez quien desde mediados de los 90 lo calific贸 de presidenciable y lo acompa帽贸 incluso en su aspiraci贸n en el 2002, a pesar de que era una candidatura disidente de la oficial del Partido Liberal. Y durante los casi cinco a帽os que Uribe lleva en la Casa de Nari帽o, promovi贸 pol茅micas con 茅l, en especial en el tema del acuerdo humanitario, un asunto que termin贸 por distanciarlos.
En la multifac茅tica personalidad de L贸pez Michelsen sorprendi贸 siempre su incansable activismo intelectual. De 茅l daba muestras todos los domingos en la columna que hace m谩s de 15 a帽os escrib铆a para este diario (con el cual tambi茅n polemiz贸 duramente en las 茅pocas del MRL). O en las conferencias y entrevistas que semanalmente daba. Nunca tom贸 vacaciones ni pidi贸 tregua en la tarea de pensar, opinar y escribir. En este sentido se puede decir que Alfonso L贸pez muri贸 en su ley. Hasta el 煤ltimo momento estuvo intelectualmente activo. Al punto de que dej贸 a medio escribir la columna que estaba preparando para este domingo.
Ha muerto un colombiano excepcional y un protagonista fundamental de nuestra historia reciente. Se puede admirar o discrepar de lo que en su larga y fecunda par谩bola pol铆tica y vital produjo este hombre brillante y pol茅mico. Lo que nadie puede cuestionar es el invaluable aporte de Alfonso L贸pez Michelsen a la construcci贸n de una Colombia m谩s equitativa y justa, ni el amor que profes贸 por una patria que conoci贸 como pocos.
- Publicaci贸n
- eltiempo.com
- Secci贸n
- Pol铆tica
- Fecha de publicaci贸n
- 11 de julio de 2007
- Autor
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