De todos los extranjeros que están en el 'mundo desarrollado', son los que más sufren, junto con los filipinos y los nacidos en las antiguas repúblicas soviéticas.
La razón está en que son sobrecalificados para el trabajo que realizan, de acuerdo con el estudio anual sobre migración que acaba de terminar la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde).
La Ocde, también conocida como el club de los paÃses ricos, explica que el problema de la sobrecalificación se da porque muchos emigrantes son refugiados y, por ende, se deben enfrentar de un momento a otro a un mercado laboral que desconocen.
El fenómeno también se produce por la calidad de educación del paÃs de origen, la falta de dominio del idioma nativo y la dificultad para homologar diplomas, a lo que se puede sumar discriminación y xenofobia.
El informe de la Ocde titulado 'International Migration Outlook 2007', indica que en promedio 30,6 por ciento de los emigrantes colombianos están sobrecalificados frente a sus puestos.
Australia es el paÃs en donde este problema es más agudo, pues con datos al 2000 (que son los más recientes), 44,9 por ciento de los colombianos que trabajan allá están sobrecapacitados para sus labores.
El segundo paÃs en donde más se ve este problema es el Reino Unido, con el 35,1 por ciento de los colombianos.
Por el contrario, el paÃs rico en donde los nacionales están menos afectados por su sobrecalificación es Estados Unidos, con un 21,3 por ciento del total de emigrantes.
En el caso de los colombianos el factor de refugiados tiene bastante peso en este problema. El informe sostiene que los emigrantes de Serbia y Montenegro, Rusia, China, Irak, TurquÃa e Irán son los que más solicitan asilo en los 30 paÃses que conforman la Ocde, pero los de Haità y los de Colombia son los que están mostrando más crecimientos de un año a otro.
La segunda exportación del paÃs En el 2005, los colombianos fueron los sextos emigrantes a Canadá, séptimos a España y novenos a Estados Unidos.
Según las cifras de la Ocde, la población de colombianos en España pasó de ser 7.900 en 1996 a 204.300 hace dos años. De ellos 118.100 eran mujeres. Asà mismo, en el 2005, 7.334 colombianos adquirieron la nacionalidad española, 11.396 la estadounidense y 360 la italiana.
Dado que para la Ocde es difÃcil tener cifras al mismo año de todos sus paÃses miembros, en el caso de México se destaca que para el año 2000, 3.100 colombianos formaban parte de la fuerza laboral de ese paÃs, lo que los convertÃa en el quinto grupo de trabajadores extranjeros más importantes en México.
En España, de nuevo al 2005, 130.200 colombianos estaban dentro de la fuerza laboral.
Asà mismo, las cifras de la balanza de pagos, que calcula el Banco de la República, ratifican que hoy el segundo rubro de exportación del paÃs, después del petróleo, son los colombianos que emigran al exterior.
Por las ventas de crudo entraron en el primer trimestre de este año 1.319 millones de dólares y por remesas 969 millones. El tercer rubro fue el carbón, que representó 928 millones.
1.570 colombianos buscaron asilo en Estados Unidos en el 2005, asà como 1.487 hicieron el mismo pedido en Canadá. En ambos paÃses, los nacionales fueron el tercer grupo de emigrantes que más pidieron asilo.
30 son los paÃses de la Ocde, entre los que están Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, HungrÃa, Islandia, Irlanda, Italia, Japón, México, la República Checa, E.U., España, Suecia y Suiza.
Fabio, un odontólogo varado Fabio (uno de los casi 3 millones de colombianos que, según el Dane, viven en el exterior), es un odontólogo payanés que hace seis años emigró a Estados Unidos con su familia y pese a tener el estatus de refugiado, en el tiempo que lleva en ese paÃs no ha podido ejercer, pues su tÃtulo no es válido allá.
Al igual que Fabio, muchos colombianos profesionales que se van a vivir al exterior deben conformarse con trabajos de meseros, en la construcción o en labores domésticas, para las que están sobrecalificados.
En el caso de Fabio, quien practica la odontologÃa en su casa a sabiendas de que eso es ilegal, dado que no tiene licencia para hacerlo, sus ingresos los percibe en trabajos como mensajero y ahora como camionero.
"Es muy triste saber que puedo hacer cosas mejores... pero lo importante es que con los ingresos que tenemos por las demás actividades vivimos bien en este paÃs", dice.
LAURA CHARRYRedacción de EconomÃa y Negocios
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