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Domingo 26 de febrero de 2017

En Neiva se niegan a soportar más tormento

Una bandera de treinta metros de largo sostenida por todos sus extremos por las manos de los familiares de secuestrados recorrió el centro de la ciudad.

Por: Redacci�n ELTIEMPO

Estaban los familiares de canjeables y no canjeables, civiles y militares, e incluso los parientes de secuestrados con fines extorsivos que se quejaron de estar relegados de los movimientos por la libertad en el país.

Recorrieron lugares de la ciudad que aún mantienen las heridas de la guerra, como el edificio Torres de Miraflores de donde las Farc sacaron a 14 personas el 24 de junio de 2001, entre ellos a Gloria Polanco de Losada y a sus hijos Juan Sebastián y Felipe Losada.

Los muchachos encabezaron la marcha. Su madre permanece en la selva. A su lado caminó Deyanira Ortiz, líder de la movilización en Huila y esposa del también plagiado Orlando Beltrán Cuellar.

"Tenemos que admitir que hubo fallas de logística", dijo Ortiz, al referirse a la llegada del ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, y toda la cúpula militar, que terminaron al frente de la marcha en medio de un desfile de policías y militares, que ondeaban banderas con el mensaje: "Farc, basta ya de mentiras, libertad sin despeje".

Los familiares de los secuestrados y los más de 15.000 ciudadanos que los acompañaron en su marcha en Neiva siguieron erguidos detrás de una pancarta de cuatro metros que decía: "No al rescate, sí a la vida".

En últimas, afirmó Deyanira, la marcha era de todos y el clamor por la paz es el mismo, sólo que visto desde perspectivas diferentes.

Al final de la manifestación, en la que se revivieron historias de secuestrados ya olvidados por la opinión pública, como las de Misael Palma, plagiado el 13 de agosto de 1995 en Gigante (Huila), y la de doña Aminta Polanco Perdomo, secuestrada en 2001 en una finca de Caquetá, los asistentes entonaron una oración por la libertad y la paz.

La alcaldesa de Neiva, Cielo González Villa, pidió combatir la amnesia. "La lucha por la libertad y la paz debe ser permanente y no se puede limitar a un solo día de clamor, dijo la mandataria contra la cual las Farc ya han atentado en tres oportunidades.

El ministro Santos izó la bandera en silencio, mientras los gritos de la multitud, acompañados de cornetas y pitos, se unían en un solo clamor para hacerse sentir ante los violentos, en una ciudad atormentada por los grupos armados.

"Estamos pidiendo que se nos tenga también en cuenta a los familiares de los secuestrados con fines extorsivos, pues siempre nos han dejado al margen".
Gustavo Adolfo Palma, de La Argentina, Huila.

JORGE ELIÉCER QUINTERO
Corresponsal de EL TIEMPO
Neiva

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