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Estos son algunos papás que siguen siendo los héroes de sus hijos

No importa si tienen cinco o veinte años, los hijos ven en los padres un modelo para seguir y respetar. Claves para ser buen papá.

¿Qué cree usted que pediría un niño si se le diera una varita mágica y se le alentara a expresar tres deseos?

Si pensó primero en un XBox o un Play Station, acertó. Si le dedicó el segundo deseo a un IPod o un MP3, también está en lo cierto.

Pero no se le ocurra pensar para la tecera casilla en nada diferente a "estar más tiempo con mi papá", que es lo que la gran mayoría de niños contesta cuando se les pregunta por una de las tres cosas que más quieren en el mundo.

Así lo relatan expertos en psicología infantil que ahora como nunca le otorgan una importancia indiscutible a la figura paterna en la crianza de los hijos. Según nuevas teorías, hay cosas en la vida que enseñan mejor los padres con su ejemplo, su presencia y sus palabras (ver recuadro expertos).

El respeto por los demás, el amor por la mamá, el manejo de las finanzas, el gusto por el deporte y el desarrollo de sus habilidades tecnológicas, entre otras cosas.

Y es que sin importar lo avanzados que estén los tiempos, hay algo que no ha cambiado ni cambiará: que los hijos vean a sus padres como los héroes de su mundo.

'Yo hago el mercado y los alisto para el colegio'

A sus 42 años y casi 25 de matrimonio a Luis Alfredo Arroyave le cuesta recordar una época en que no lo hayan llamado papá.

Y eso que hoy en día su hijo mayor Luis Alfredo, de 23 años, le dice "parcero", mientras que Nandy Alejandra, su única hija de 19 años, lo llama "papi", y David, el pequeño de la casa, de tan solo 5 años, lo bautizó simplemente "pa".

Todos ellos, más Luis Esteban, de 16, tienen razones de sobra para adorar a este papá. "Siempre soy el que los ha despachado para el colegio... toda la vida, me levantaba, los bañaba y los alistaba, siento que eso me acerca más a ellos, me hace más hombre", dice Arroyave aclarando que con el menorcito ya lo ayudan los mayores de la casa.

Y no es que Dora Luz, su esposa, no esté al tanto de los muchachos, sino que hay cosas en la familia de Luis Alfredo que él hace mejor que nadie. "Yo soy el que 'merco' y hago la compra", dice, reconociendo que en su familia se burlan de él porque los muchachos lo llaman por teléfono y le dicen "papá, se me acabó el desodorante" y él sabe sin necesidad de pensarlo dos veces qué marca de productos usa cada quien.

"Yo sé exactamente que la niña usa champú de marca Sedal y que a los muchachos les gusta una marca extraña de desodorante", dice.

Y aunque mantener a flote el taller de accesorios para carros que posee y administra con su esposa en el centro de Medellín le demanda buena parte de su día, Luis Alfredo siempre tiene tiempo para sus cuatro hijos.

Así ha sido siempre, desde que nacieron, cuando pasaron de niños a adolescentes y ahora que están creciendo.

"Yo también soy el que les hago de comer. Mis hijos me molestan y me dicen que preparo el mejor Milo del mundo".

Y es que cuando la comida en la casa corre por cuenta de Luis Alfredo (porque Dora Luz se quedó en el negocio), siempre llama a sus hijos a la cocina y les dice: "a ver, hagan fila y pidan. Entonces uno me pide sánduche de queso, el otro huevo revuelto, el otro arepa y el otro salchichas fritas".

La mejor sensación del mundo para él es cuando los llama: "muchachos, ya está servido" y todos brincan del televisor al comedor. "Eso sí, advierte, la cocina queda un poco revueltica".

'Siempre doy espacio para una sana discusión'

La casa de Roberto Bernal es para los amigos de sus hijos Pablo, de 25 años, y Juanita, de 23, ese lugar que muchos jóvenes envidian por la armonía y la alegría que allí se respira.

"Tengo una buena relación con mis hijos, más que de papá que da las órdenes y se tienen que cumplir, tengo una relación de confianza con ellos, donde las cosas en la casa se hacen no porque yo lo digo, sino porque ellos están convencidos y se ha dado espacio para la discusión", dice Bernal, arquitecto y economista de 56 años.

Explica que esa filosofía para educar a sus hijos con firmeza, pero desde el diálogo y la discusión, la asumió desde que ellos eran muy pequeños.

De hecho, la aprendió de su padre. "Desde que Pablo y Juanita eran niños, siempre los hemos incluido con mi esposa en las decisiones que tomábamos. Así ha sido siempre y nos ha funcionado muy bien hasta el momento", asegura.

Este papá cree que la exagerada autoridad y la idea de que 'aquí se hace lo que yo diga, porque yo soy el que manda', crea una cortina difícil de sobrepasar entre padres e hijos que no se justifica en tiempos como los actuales en donde las dos partes deben estar en capacidad de hablar de casi todos los temas.

Incluso cuando sus hijos atravesaron los años difíciles de la adolescencia, Bernal recuerda haber tenido éxito con su fórmula.

"Yo no sé si he sido muy suertudo, pero mis dos hijos han sido demasiado pilos y no tengo queja de ellos. No hay ninguna situación de la familia que yo pueda decir que hubiera sido mejor manejarla de una manera distinta a como lo hicimos", señala.

Parte del éxito de este padre reside en la relación que tiene hace 26 años con su esposa Helena. "Siempre nos mostramos juntos ante los hijos y los motivamos al diálogo desde un frente unido", dice.

En su casa en Bogotá hay un ambiente sano y tranquilo. "Aunque mis hijos ya crecieron y son profesionales, los dos viven en casa, con nosotros", agrega.

Por eso en este Día del Padre, esta familia disfrutará como siempre de un almuerzo en casa, donde se abrirán algunos regalos y habrá sobre todo, abrazos y agradecimientos para un padre exitoso y muy feliz.

'He creado un 'link' directo hacia mis dos hijos'

Desde que Víctor Miguel, de 11 años, y Gabriela, de 6, tienen uso de razón siempre han visto a Víctor Solano, su papá, encarretado con el mundo de la tecnología.

Solano, de 34 años, es lo que los demás niños llamarían un papá moderno, de esos a los que la tecnología no les queda grande, que se disputan de tú a tú un juego de fútbol en el X Box, que conoce al derecho y al revés el mundo del Internet y que, por lo tanto, tiene un 'link' directo al corazón de sus hijos. "En nuestro caso, la tecnología ha sido un punto de comunión donde nos hemos encontrado", dice Solano que describe a su hijos como niños que parecieran nacer con el teclado del computador incorporado en los dedos.

Ha sido tal la empatía de Solano con su hijo mayor en estos temas que, siguiendo el ejemplo de papá, Víctor Miguel creó hace su propio blog que ya registra más de 25.000 visitas y hasta ha sido premiado. "Mi hijo me veía alimentando mi blog, y un día me dijo que quería tener uno. Le ayudé en lo básico, pero es él quien lo mantiene", cuenta Solano. Una relación 'tecnológica' tan exitosa que 'Gaby', la pequeña, también se antojó y hace unos meses creó su propio sitio.

Pero el computador no es el único lugar de reunión de los Solano. Como cualquier padre, Víctor pasa tiempo con ellos en el parque o el cine. "Nos gusta ir de compras, sobre todo a las tiendas de juegos electrónicos. Mi hijo siempre me dice vamos a mirar papá, mientras mamá y Gabriela compran lo suyo".

Lo que los expertos recomiendan para ser un buen padre

  1. Sea papá antes que amigo de sus hijos. No caiga en el error de querer acercarse a sus hijos con recursos propios de la amistad, como complacer todos sus deseos y hablar siempre su lenguaje. Los hijos deben estar al cuidado de adultos sensatos, que les pongan límites y que sepan decir no. Muchos padres dejan huérfanos a sus hijos por creerse sus mejores amigos.
  2. Defina un estilo de crianza para su hijo. Bien sea autoritario, flexible o permisivo, pero elija uno para establecer desde allí las reglas y castigos. Sepa, eso sí, que elegir un estilo no quiere decir que tenga que mantenerse en él aunque no le funcione. No olvide que muchos niños mienten para llenar las exigencias de sus padres, y otros se sienten dejados por tener padres tan flexibles.
  3. Deles tiempo en cantidad y calidad. Muchos papás creen que tiempo de calidad es necesariamente sinónimo de diversión. No siempre eso funciona. Si los hijos son importantes para usted, dedíqueles tiempo. Salga temprano de la oficina, comparta con ellos, pierda tiempo a su lado y conózcalos en la calma y el sosiego, que así aprenderá mucho más de ellos.
  4. Respalde a la mamá y muéstrense juntos en las decisiones importantes.
    Muchos papás deciden delegar lo importante en la mamá, quedando ella como el tirano de la casa y el papá como el amigo de los hijos. Esa combinación no sirve. Lo que un niño necesita es padres coherentes que se respaldan y le dan a él la solidez que precisa para sostenerse y confiar en la idoneidad de los mayores.
  5. Proteja la infancia de sus hijos. No quiera volverlos grandes desde pequeños, no fomente en ellos gustos por ropa, películas y planes de niños grandes, antes de tiempo. Privar a un menor de vivir a plenitud esos años es presionarlo a actuar como adulto desde su frágil condición infantil. Motívelos más bien a la práctica de algún deporte o a actividades como la lectura.
  6. Manténgase en la jugada. Ser papá hoy significa estar actualizado en cosas tecnológicas en que los niños son expertos. No deje que los juegos de video y el Internet lo pateen. Sea un papá moderno que comparte los gustos de ellos. Tenga mente abierta también ante las relaciones prematrimoniales, el homosexualismo y otras vivencias que ellos pueden experimentar.

TATIANA MUNÉVAR B.
SUBEDITORA DE VIDA DE HOY
ASESORÍA: PSICÓLOGAS
ÁNGELA MARULANDA Y ANNIE DE ACEVEDO.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Vida de hoy
Fecha de publicación
16 de junio de 2007
Autor

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