La explotación sexual infantil es una de las formas más preocupantes de abuso a menores en Colombia

La explotación sexual infantil es una de las formas más preocupantes de abuso a menores en Colombia

Eso revela un estudio sobre demanda de la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes en Bogotá y Medellín que se presenta hoy, en el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil.

11 de junio 2007 , 12:00 a.m.

El estudio, contratado por el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (Ipec), de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), revela que no hay un perfil único del explotador o cliente.

Sin embargo, los describe como niños en cuerpos de grandes que abusan de los menores por desequilibrios emocionales que traen desde la infancia: violaciones o maltratos.

"Puede ser cualquiera", dice Roberto Moncada, coordinador del estudio, al explicar que hay sujetos de todas las edades, profesiones y oficios metidos en esta actividad.

Sin embargo, la investigación muestra que dentro del gremio de los taxistas -sin generalizar- existe una importante cantidad de 'clientes'.

En el caso de las niñas, el informe indica que hay explotadores adolescentes que son llevados por sus padres para que se inicien sexualmente, hasta sujetos de más de 70 años.

Con los niños la situación es distinta. Quienes pagan por tener un contacto sexual con ellos son hombres de edades que superan los 40 años.

A través de la investigación -desarrollada en el sector de la Alameda y en un centro comercial del centro de Bogotá, así como en el parque Bolívar y San Diego, en Medellín- se identificó que existe una censura social contra los niños, más no con el explotador.

"Socialmente no está mal visto que un hombre pague por tener sexo con un menor de edad. Muchos se basan en el dicho: toro viejo... pasto fresco", señala Maritza Díaz, antropóloga que participó en el informe. Ella agrega que los explotadores de niños y niñas sienten que al pagarles les hacen un favor. "Dicen que de esta forma los ayudan para que no mueran de hambre. En el caso de las niñas, no las consideran como tal sino como mujeres recorridas sexualmente", puntualiza.

"La conducta de estos sujetos tiene rasgos evidentemente adictivos. Se envician con los niños", asevera Moncada, quien afirma que el remordimiento está presente antes, durante y después del acto. "Saben que lo que hacen está mal, pero no lo pueden controlar", comenta el investigador, quien agrega que la mayoría de estos sujetos no busca una relación sexual completa sino acciones específicas dentro del acto.

Preocupa el caso de los niños

Dentro del informe se destaca la participación de niños varones que se ven involucrados en conductas homosexuales, así no lo sean.

"Hay muchos jóvenes con novias, que se ven casados y con hijos más adelante, y que repudian a los hombres que los explotan", dice el estudio. Otros, por su parte, sí se declaran homosexuales.

También se establece que los niños deben reinventarse para sostenerse en el negocio. Es decir, empiezan con conductas varoniles normales, hasta el maquillaje y el amaneramiento, terminando en el travestismo.

Incluso, muchos de los menores acuden a prácticas rudimentarias como inyectarse aceite de cocina en el pecho para asemejarse a una mujer.

Así funciona el negocio

Según el libro Escenarios de la Infamia, publicado por las fundaciones Restrepo Barco, Renacer y Plan Internacional, en Colombia unos 35 mil menores de edad son explotados sexualmente.

Al respecto Roberto Moncada, coordinador del estudio en mención, considera importante reforzar las medidas para contrarrestar la problemática, pues quedó comprobado que las autoridades son permisivas con el tema. Aunque la explotación sexual infantil está contemplada como delito, no existe mayor información sobre condenas a los explotadores.

Los hombres que pagan por los niños los buscan en zonas de tolerancia o centros comerciales, o a través de proxenetas que hacen el contacto. Las tarifas van desde los 30 mil pesos.

La mayoría de los menores que están en el negocio lo hacen por necesidades económicas, con el consentimiento de sus padres, e interrumpen sus estudios.

Panorama desolador del trabajo infantil

Además de la explotación sexual de menores, la OIT llama la atención sobre el trabajo infantil en labores de agricultura. En el mundo, más de 132 millones de niños y niñas entre 5 y 17 años de edad trabajan en el campo. En Colombia, según la encuesta del Dane hecha en el 2005, el 37 por ciento de los niños trabajadores se concentra en el sector rural. Una de estas actividades es la minería artesanal.

La Universidad Nacional, a través del estudio 'Del socavón a la vida' estableció que en el país unos 200 mil niños y niñas trabajan en minas ilegales (que no cuentan con las mínimas normas de seguridad), exponiendo sus vidas. Ese fue el caso de Freddy Alexander Chaparro, un niño de 13 años de edad que el pasado mes de febrero murió en medio de una explosión de gases presentada en una mina de carbón en Gámeza, en el departamento de Boyacá.

REDACCIÓN VIDA DE HOY