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Conciliación en accidentes de tránsito es una buena opción para evitar llegar a los tribunales

Es posible que los afectados en un choque simple 'arreglen por las buenas' y no se desgasten en largos procesos judiciales.

Esta fue una de las reformas que trajo consigo la Ley 769 del 2006 o Código Nacional de Tránsito.

Fue así como se les dio la facultad a los diferentes centros de conciliación del país para ofrecerles a los conductores públicos y privados sus servicios como mediadores y garantes para la resolución de los conflictos derivados de choques.

Tan solo en Bogotá, al día se producen más de 80 colisiones simples. 

"Anteriormente, era obligatorio que las partes en conflicto adelantaran un proceso contravencional frente a un inspector de tránsito, que emitía una resolución y condenaba a los conductores a pagar una multa -explica Yecid Rojas Otálora, coordinador jurídico del Centro de Conciliación y Arbitraje del Transporte, único especializado en tránsito del país-. En cuanto a los daños, el inspector le recomendaba a la víctima acudir a la justicia ordinaria para demandar".

Lo malo de esta modalidad es que el afectado se demoraba seis meses instaurando la demanda (si le iba bien), al cabo de los cuales tenía que esperar otros dos años sin saber si le iban a resarcir los daños.

"Después de un tiempo se daba cuenta de que le tocaba demandar dentro de un proceso ordinario, el cual era, y sigue siendo, uno de los más largos que existen en la jurisdicción colombiana -continúa Rojas-. De allí surgió la necesidad de buscar otro espacio para que las personas pudieran solucionar sus conflictos más fácilmente". 

Así funciona

A diferencia de la justicia ordinaria, en la que un juez tiene que decidir quién es el responsable del hecho, dentro de la conciliación son las personas las que resuelven sus diferencias. 

Esto les garantiza llegar a un acuerdo de forma rápida y menos costosa, pero también 'cerrar las heridas' de manera pacífica y legal. 

"Hoy en día, la conciliación se constituye en un requisito para acceder a la justicia ordinaria, es decir, si las partes no la agotan, ésta las obliga a arreglar primero 'por las buenas', antes de abrir un proceso", añade el coordinador jurídico.

La logística es muy simple: las partes en conflicto son asistidas por un conciliador, que les plantea propuestas de arreglo y les informa cómo se maneja el proceso conciliatorio. Sobre esa base, les informa que él no es quien determinará cómo se arregla el asunto, sino que serán ellos, los implicados, quienes lo harán.

Luego de negociar, y si se llega a una acuerdo, se suscribe un acta de conciliación que tiene efectos de cosa juzgada y mérito ejecutivo, es decir, da fe de que las partes profirieron una especie de sentencia, sobre la base de que no se va a debatir más sobre los hechos y, obviamente, de que van a responder según lo pactado.

"Si la contraparte no responde, el documento se presta a mérito ejecutivo y le permite al demandante ir con su acta a donde un juez para que la obligue a pagar", puntualiza Rojas Otálora.

Es importante decir -además- que no es necesario asistir a una conciliación con abogado, pues lo importante es que estén presentes los afectados, sin los cuales es imposible realizar las audiencias. 

Todos ganan

Según datos del Centro de Conciliación y Arbitraje del Transporte, el 60 por ciento de las audiencias llegan a feliz término, mientras que el 40 por ciento restante está supeditado a 'constancias de imposibilidad' (cuando las personas no llegan a un acuerdo) y 'constancias de inasistencia' (cuando alguna de las partes no comparece).

Esto significa que la mayoría de los afectados está llegando a acuerdos en los centros de conciliación y así ahorran mucho tiempo y dinero por el simple hecho de no acudir a la justicia ordinaria para resolver el conflicto.

Las empresas transportadoras ganan porque sus dueños se ven en la obligación de ir con el conductor a las audiencias para resolver el lío. Esto les significa rapidez y, por lo tanto, menos lucro cesante para el bus, la buseta o el taxi.

Por supuesto, los despachos judiciales son los más beneficiados con esta nueva forma de administrar justicia, toda vez que se están descongestionando y dedicando a resolver líos de mayor envergadura.

Hasta los abogados ganan porque no tienen que dedicarle tanto tiempo a resolver conflictos menores que, a la larga, no les representan muchas ganancias, pero sí demasiada pérdida de tiempo.

"A fin de cuentas, lo que se concilia aquí es el monto del deducible cuando los vehículos están asegurados, el cual puede ser de 400 mil pesos, a lo sumo -explica Yecid Rojas-. Es más el tiempo y las canas que pierden un abogado y su apoderado peleando por ese dinero, que el beneficio real que se saca del pleito. Mediante la conciliación, en cambio, resuelven el problema en una hora o, a lo sumo, hora y media". 

Pasos para conciliar

  • Lo primero que tiene que saber es que debe llegar con propuestas y con la intención de ceder en algo a las pretensiones.
  • En el sito del choque, llame a un agente de tránsito para que levante un informe (croquis).
  • Si tiene compañía de seguros, llámela y deje que ella se encargue de solicitar la audiencia. Si no la tiene, vaya directamente o llame al centro de conciliación y pida la audiencia directamente. Por el volumen de trabajo, su cita le será otorgada a un mes, aproximadamente.
  • Al solicitar la audiencia, es necesario aportar los datos del conductor o propietario, los de la aseguradora y los del vehículo. Con ellos se empieza a trabajar.
  • Cumpla la cita o, de lo contrario, se suspende la audiencia y tendrá que asistir a la justicia ordinaria si quiere que le paguen los daños.
  • Pídale a su aseguradora que no falte a la cita, pues ella necesita el acta para pedir que se le paguen por los daños.
  • No incumpla lo pactado, pues el paso por la justicia ordinaria es largo, engorroso y, en la mayoría de los casos, estéril y costoso.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un conciliador?

Es un tercero neutral, imparcial y calificado, que sirve de apoyo a las partes para resolver sus diferencias, no de juez. Lo vigila el Consejo Superior de la Judicatura, mientras que al centro lo vigila el Ministerio del Interior y Justicia.

¿Qué no es conciliable?

Los accidentes con lesionados y muertos son juzgados por la Fiscalía; los vehículos oficiales son vigilados por la Procuraduría y las conciliaciones laborales las pueden hacer, exclusivamente, los inspectores de trabajo.

¿Qué pasa si una de las partes no comparece a la audiencia?

Se decreta la inasistencia para que la otra parte pueda demandar ante la justicia ordinaria.

¿Quiénes deben comparecer a una audiencia?

El propietario del vehículo, el conductor, la aseguradora y en el caso de los servicios públicos, la empresa transportadora, que son los que más adelante se tendrían que ver las caras en un eventual proceso.

¿Qué pasa si no tiene dinero para pagar la audiencia?

Centros de conciliación, como las universidades autorizadas o la Cámara de Comercio, prestan este servicio de forma gratuita para quienes no poseen recursos y carecen de seguro. Además, la Alcaldía Mayor realiza jornadas de conciliación gratuitas en diferentes centros autorizados.

¿Se puede enviar un abogado en representación del usuario?

El abogado no puede conciliar porque llega con instrucciones precisas, cuando la idea es lograr un acuerdo mutuo, sin presiones de terceros, ni siquiera del conciliador. Si el abogado llega solo, se decreta la inasistencia.

¿Qué pasa si es un choque entre varios vehículos?

Se realiza una 'audiencia multipartes', a la cual asisten todos los involucrados. Si falta uno, se concilia entre los restantes.
El listado de los centros de conciliación autorizados en Bogotá se puede consultar en la página de la Secretaría de Movilidad, www.transitobogota.gov.co.

Trato de primera

Otra de las ventajas de los centros de conciliación tiene que ver con el servicio que, a diferencia de una inspección de policía, está dedicado exclusivamente a quienes solicitan una audiencia de conciliación.

El Centro de Conciliación y Arbitraje del Transporte, por ejemplo, cuenta con una cómoda sala de espera, en donde son recibidos los usuarios, mientras empieza la audiencia.

Una vez son llamados, ingresan a cómodos recintos dotados de una mesa redonda, en donde se sientan las partes y el conciliador y, por igual, charlan acerca del incidente motivo de la audiencia.
Incluso cuentan con pequeños vehículos de juguete, con los cuales las partes pueden recrear el accidente, cuando lo suyo no es la expresión oral. Así, mediante la charla y el juego, se van poniendo de acuerdo sobre lo ocurrido, mientras el conciliador ejerce de guía.

"Días después de la audiencia, hacemos un seguimiento social a todo el proceso: verificamos si se cumplió el acuerdo o las razones que se tuvieron para incumplirlo. Una sicóloga ubica a las partes para ver en qué condiciones está todo, pues la idea es que el procedimiento no se quede en el papel", asegura el abogado.

Algunas cifras

Las infracciones más usuales que llevan a choques y terminan con conciliaciones son el desobedecimiento de las señales de tránsito, no conservar una distancia de seguridad con otros vehículos, el exceso de velocidad y no respetar las prelaciones viales.

En Colombia hay 230 centros de conciliación autorizados, de los cuales 173 se ubican en Bogotá.

El Ministerio del Interior y de Justicia autoriza a los centros de conciliación el cobro del 4 por ciento sobre la pretensión (por ejemplo, si el monto es de 400 mil pesos, el centro se queda con 16 mil).

Desde el 2003 hasta marzo de este año, el Centro de Conciliación y Arbitraje del Transporte manejó 70.829 audiencias, 60 por ciento de las cuales llegaron a feliz término.

Los conciliadores del Centro de Conciliación y Arbitraje del Transporte adelantan alrededor de 1.500 diligencias mensuales, cada una de las cuales dura, en promedio, hora y media.

El Centro de Conciliación y Arbitraje del Transporte maneja el 30 por ciento de las conciliaciones de todo el país. Hoy tiene dos sedes en Bogotá y otras en Cali, Medellín, Barranquilla y, próximamente, Bucaramanga.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
8 de junio de 2007
Autor

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