La moneda venezolana habÃa alcanzado su tope máximo en 1983, cuando llegó a cotizarse a 16,80 pesos.
Los 614 mil bolÃvares que se ganó en abril Mario Suárez como empleado de una empresa de carga en San Antonio (Venezuela) no le alcanzarán este mes para sufragar la totalidad de gastos en Cúcuta, donde vive con sus padres.
El empleado, de 25 años, es uno de los tres mil colombianos afectados por la depreciación del bolÃvar, pues casi todas las compras las hacen en el área metropolitana de Cúcuta, donde la semana pasada estuvo por encima de los 60 centavos antes de empezar a bordear el medio peso.
Expertos consideran que es otra consecuencia de la revaluación de la moneda colombiana frente al dólar.
La depreciación de la moneda venezolana se sintió más al otro lado de la frontera. Incluso hubo nerviosismo.
Bajonazo ya no golpea Algunas agencias de cambio de San Antonio y Ureña, vecinas a Cúcuta, en el estado Táchira, no compraron ayer bolÃvares porque los cambistas creen que la tendencia es a la baja por la sobreoferta.
"La gente que compra y vende bolÃvares se ha reducido en casi el 50 por ciento este año y algunos negocios tuvieron que despedir a sus empleados y extender los horarios con el personal que les queda", dijo Jorge Ortiz, operador cambiario en San Antonio.
En Cúcuta, sin embargo, el desplome del bolÃvar no ha cambiado mucho la situación para los 1.500 cambistas, que dicen seguir vendiendo la misma cantidad.
"El que necesita bolÃvares siempre los va a seguir comprando al precio que sea", aseguró Jorge Serrano, vendedor callejero de divisas.
Pedro Sayago, director de la Cámara de Comercio de Cúcuta, cree que con la caÃda de la moneda venezolana se resiente el comercio, pero su impacto, dice, ya no es tan fuerte como cuando dependÃa casi por completo del comprador de ese paÃs.
"Ha ido asimilando (el comercio) el diferencial cambiario y ahora trata de producir bienes y servicios para sostenerse con compradores locales".
Todos pierden en la frontera Con la baja del bolÃvar pierden poder de compra los venezolanos, que en 1983 ostentaban el más alto poder adquisitivo de Latinoamérica; su moneda se cotizaba a 16,80 pesos.
Se afecta la región fronteriza, porque el venezolano, al perder poder de compra, evitará hacer inversiones y negocios a este lado de la frontera, pues está en desventaja, y eso también afecta a los colombianos.
Y aunque los colombianos podrÃan tener una eventual ganancia debido al diferencial cambiario favorable, la ventaja la pierden porque en Venezuela no solo los productos básicos son más costosos sino que hay escasez. Es decir que lo que se ganan por cambio lo pierden por inflación.
ARTURO PEÑALOZACorresponsal de EL TIEMPOCúcuta
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