Durante varias horas, se revelaron contra el hombre quien, al parecer, también abusó de la pequeña de ocho años.
Sin que nadie los convocara, los mismos habitantes que despidieron en el cementerio a Yeisy Yojana Arenas, la pequeña de 8 años asesinada y presuntamente violada, se dirigieron como autómatas hasta el juzgado promiscuo municipal de Santa Fe Antioquia, occidente antioqueño.
Si era necesario se atornillaban allí pues su intención era quedarse "hasta darle su merecido" al presunto asesino.
Minutos antes la Policía había trasladado allí a un hombre de 33 años, vendedor de frutas y principal sospechoso del homicidio. Pero lo que sería la indagatoria del hombre se convirtió la revuelta que más recordará este pueblo, conocido como uno de los más tranquilos.
Para sus habitantes, que aún hoy hablan del tema, la desmesura del dolor se apoderó del pueblo.
Botellas, machetes y piedras se veían, según testigos, en algunas manos de viejos, señoras y jóvenes que se arremolinaron afuera del edificio en pleno parque principal y le bloqueaban la salida.
Pasaba la tarde y el grupo se hacía mayor. Los cuarenta policías de la estación esperaban pacientemente a que la turba se cansara y se fuera pero ésta, igual de paciente, aguardaba el momento en que trasladaran al hombre.
Cuando iba a estudiar.
El caso de la niña tenía en vilo a este municipio desde el jueves pasado cuando sus padres reportaron la ausencia. La última vez que la vieron viva fue al medío día iba rumbo a la escuela Laura Hoyos, donde cursaba cuarto de primaria. Un día después, vecinos de un sector periférico llamado La Loma de Alonso reportaron el hallazgo de un cuerpo. De acuerdo con la Policía, Yeisy murió al recibir un golpe en la cabeza con una piedra. Entre sollozos, su madre Yeny Milena contó que el capturado era conocido de la familia y que días atrás había visitado su casa donde le brindado comida. "La misma niña le sirvió desayuno", dijo la mujer.
"Llegó la noche y la cosa se agravó porque los policías ya no daban para contener a la gente. Llegó una tanqueta del Esmad y ahí fue Troya. La pedrea duró media hora", contó un habitante.
Entonces hubo gases lacrimógenos que mandaron a más de uno al hospital y pedreas que dejaron a dos policías heridos.
"Nueve personas fueron detenidas por desmanes", aseguró el secretario de Gobierno de Antioquia, Jorge Mejía.
Al final de la noche la revuelta fue controlada pero por seguridad la Policía trasladó ayer a Medellín.
MEDELLÍN Otras protestas por violencia contra menores.
El homicidio de Cleyver Darío Hoyos es uno de los más recordados en Marinilla, en el oriente de Antioquia. Allí también hubo marchas contra quienes lo descuartizaron.
En Tarso, en el norte del departamento, fueron los niños quienes se manifestaron contra el homicidio de Adriana Isaza, de 10 años. El homicida confesó el crimen.
En Barbosa, en el norte del Valle de Aburrá, también hubo fuertes movilizaciones para pedir justicia en el caso de Maía Alejandra Lizcano, una niña de 6 años que estuvo desaparecido por ocho días y cuyo cadáver fue hallado en un pastizal con evidentes signos de violación.
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