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Gaviria venció con amplio margen a quienes trataron de bloquear su reelección en jefatura Liberal

La ratificación del ex presidente como cabeza de esa colectividad se definió a "voto limpio" por más de mil delegados de todo el país que asistieron, en Medellín, al segundo congreso nacional liberal.

La decisión no fue tan fácil y rápida como se creyó en un principio. Tras cerca de 5 horas de tire y afloje entre serpistas gaviristas, la votación fue: 780 por la jefatura única y 276 por la dirección colegiada. En seguida el ex mandatario liberal fue elegido por aclamación.

Pero hacia las 7:00 de la noche de este domingo no se sabía si el triunfo iba a ser completo para Gaviria, pues las reformas que él y sus aliados en el partido pensaban sacar adelante no habían sido siquiera puestas a consideración de los delegados que ya comenzaban a abandonar el recinto a eso de las 6 de la tarde. Horacio Serpa quería que fueran votadas artículo por artículo.

Cómo se enredó todo La elección de Gaviria como jefe único se comenzó a complicar, cuando se supo que el ex presidente, en alianza con los miembros de su bancada parlamentaria, querían sumar a su favor más poder del que tienen, lo que a juicio de sus críticos (los serpistas) relegaba a los sectores sociales como las mujeres, los jóvenes y los sindicatos.

La noche del sábado quedó planteada la ruptura entre los dos bandos, cuando Horacio Serpa y Piedad Córdoba desafiaron el poder del gavirismo y exigieron al Congreso decidir mediante el voto asuntos como negar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y asignar funciones a la Dirección Alterna que acompañaría al jefe único.

El gavirismo pretendía que decisiones como esas fueran tomadas por el jefe único del partido y la bancada parlamentaria. Y tal vez lo más duro: cuando Piedad Córdoba le pidió el sábado a Serpa que se conviertiera en jefe único del Partido, lo que significaba un portazo a la cara de Gaviria.

Era claro que los serpistas no querían dejar que Gaviria liderara el Partido. Temían que el ex mandatario pudiera emprender un movimiento hacia la derecha y aproximarse al uribismo.

Los esfuerzos por conciliar las diferencias se tomaron la noche del sábado y toda la mañana de este domingo.

Primero, la bancada parlamentaria se reunió con Gaviria hasta la 1 de la madrugada del domingo. Después unos delegados suyos prolongaron su sesión, sin resultados, casi hasta las 5 de la madrugada. Y ayer lo volvieron a intentar hasta última hora, repitiendo el fracaso.

Las tensiones fueron de tal nivel, que Gaviria, que estuvo casi cuatro horas y media frente a la mesa principal del Congreso, yendo y viniendo, mirando la hora en su reloj a la espera de una respuesta conciliadora, amenazó con abandonar el lugar y renunciar a su posición.

"No estoy dispuesto a seguir con un partido que tenga más problemas que los que tenía cuando lo recibí. Si no se facilitan las cosas, me voy", le dijo a uno de los dirigentes serpistas que trataban de tranquilizarlo.

El punto clave que Gaviria se negó a aceptar de los serpistas es que los directores alternos tuvieran funciones específicas ordenadas por el Congreso. Pero los serpistas sentían que tenían que limitarlo.

Entre tanto, las bases serpistas, que parecían más numerosas y con mayor habilidad en la práctica de la mecánica política, se dispersaron en grupos por el inmenso salón de más de dos mil metros cuadrados y se entregaron a la configuración de planchas y listas para aspirar a todos los cargos de secretarías, veeduría, tribunal de garantías, entre otros.

Casi a las2 de la tarde (la sesión había sido citada para las 9 de la mañana) Gaviria dio instrucciones de proceder a votar, pasara lo que pasara.

El proceso de votación fue supervisado por la Registraduria Nacional, que instaló varios módulos en el recinto.

Habían pasado ya las 3 de la tarde, cuando se conoció la decisión con la cuál se sanjó el tema de la jefatura única, pero quedaron pendientes temas como la reforma a los estatutos y las directrices para las elecciones de octubre.

Poco antes del cierre de esta edición se supo que José Noé Ríos fue reelegido como secretario General y se esperaba que se conociera en cualquier momento la conformación de la dirección adjunta que fue elegida por votación.

Ecos del Congreso rojo.

En la sala VIP, Horacio Serpa reunió a los congresistas y les propuso un acuerdo para que la Dirección Adjunta fuera aclamada y no elegida. A unos no les gustó la idea y se retiraron muy bravos. Otros se comprometieron a ponerle votos a Iván Marulanda, el candidato de Serpa para esa instancia.

La quinta papeleta para promover en las elecciones de octubre que los colombianos expidan un mandato al Gobierno para hacer el acuerdo humanitario, fue una de las ideas que más agitó el candidato a la gobernación de Cundinamarca Andrés González.

Sin chaqueta se quedó Horacio Serpa. El ex candidato tuvo que pedir en varias oportunidades a través de los micrófonos que le devolvieran su chaqueta negra que dejó en la mesa principal.

Buen transporte, pero muy mal de comida. El Partido Liberal financió a cada departamento el viaje de un bus para los delegados, lo que garantizó la concurrencia masiva de liberales, los mismos que ayer pasaron hambre todo el día, pues no les dieron ni la prueba de la arepa paisa.

EDULFO PEÑAEnviado especial de EL TIEMPOMedellín

Publicación
eltiempo.com
Sección
Política
Fecha de publicación
30 de abril de 2007
Autor

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