Heider Yesid Trujillo trabaja ahora en otro automóvil que saldrá del taller en un mes y ya tiene el diseño de una camioneta con reductor de gases para luchar contra la contaminación.
El 'Hejeder 22' 'vuela' a 120 kilómetros por hora, tiene nueve cambios, doble sistema de fuerza -dos cajas de cambios que hasta le permiten andar solo-, frenos de disco en las cuatro llantas, cuatro tubos de escape y forma aerodinámica.Desde finales del 2005, Trujillo lo puso a rodar por las calles de la provincia de Ocaña. Tras un año de diseños y tres de ensamble hizo realidad su sueño de niño: tener un carro diseñado y construido con sus propias manos."A los 9 años comencé a pintar carros, hacÃa maquetas en barro y las ponÃa a andar con motorcitos de grabadoras. Con esos inventos gané un concurso sobre diseños de carros en la Casa de La Cultura", cuenta este bachiller de la nocturna del colegio Guillermo Quintero Calderón.La idea 'cuajó' con los consejos del padre de Heider y la ayuda de un puñado de sus amigos. En un mes otro carro deportivo para un pasajero adecuado para andar en la arena saldrá del taller de los Trujillo Quintero, en Convención (Norte de Santander).AllÃ, desde niño, Heider ve, escucha y respira todo lo relacionado con carros. En su casa, en el segundo piso del taller, solo se habla de motores, chasises, transmisiones, suspensiones y llantas porque la vida de los 11 miembros de la familia gira alrededor de la reparación de automotores.Aunque por falta de dinero el joven no ha hecho realidad otro sueño -estudiar en la universidad y por eso se apoya en libros e Internet-, revela que ya tiene listo los diseños de un carro con un reductor de gases para mermar la contaminación.El 'Hejeder 22', que a primera vista parece uno de esos carros que muchos transforman a su capricho, tiene innovaciones inéditas para un fabricante artesanal.Autopartes de aquà y de allá"El chasis es de tubo de dos pulgadas que compré por metros, el motor era viejo en desuso y lo acondicioné y le compré pistones, las latas las compré por láminas cada dos meses y les fui dando forma, las llantas las traje de Bogotá, las sillas las rescaté de cachivaches del taller, el volante lo compré y el resto de repuestos son segundas compradas en Ocaña. También tiene piezas hechas por mÃ", dice Trujillo.La marca la 'compuso' de Heider (su nombre), Jesús, el de su padre, y Deiner, de su hermano mayor. El 22 es el dÃa de su cumpleaños (22 de agosto). Le invirtió 4 millones de pesos, incluidos 1,5 millones que ganó en el chance, lo demás es la paga de trabajos que hacÃa entre semana. Y aunque le han ofrecido hasta 9 millones de pesos por su auto, Heider no piensa, por ahora, vender lo que fue su sueño infantil.
Camioneta 4x4 con congelador de gases Otro vehÃculo que tiene en ejecución Heider Trujillo es el que ha llamado 'carro del desierto', que empezó a construir este año con cuatro amigos, con quienes se reúne en un improvisado taller del pueblo sábados y domingos.Ya tienen montado el esqueleto, la suspensión y la parte aerodinámica. Les falta instalar el motor, la 'catalina' (que hace andar el carro) y los frenos de disco en las llantas de atrás. Estiman que costará unos 2,5 millones de pesos y esperan terminarlo en un mes.Heider también quiere fabricar una 4x4 especial, de la que ya tiene el diseño. Lo nuevo es que tendrá un congelador de gases para que el carbono que arroje al medio ambiente se vuelva lÃquido y salga por un desagüe a manera de exosto para reducir la contaminación.
ARTURO PEÑALOZA PINZÓNENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPOCONVENCIÓN (NORTE DE SANTANDER)
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