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Para evitar problemas en la economía del país este año, se deben corregir seis factores

Varios indicios dan razones para declarar la alerta temprana: acelera la inflación, empresas trabajan al tope, EE.UU. vacila y las familias incumplen pagos de créditos.

Además, Colombia compra al exterior más bienes y servicios de los que vende. En Nueva York, el banco de inversión Bear Stearns recomienda a los inversionistas salir de parte de las acciones colombianas que tengan y pasarse a chilenas.

Inflación al alza El primer indicio de alerta y, que de por sí ya ha sido objeto de gran debate, es la inflación, que entre enero y marzo creció más rápido de lo que esperaban los expertos.

El costo de vida aumentó 3,18 por ciento en tan solo tres meses, lo que implica que va ser muy difícil cumplir la meta del Banco de la República para fin de año (entre 3,5 y 4,5 por ciento).

"Una mayor inflación, por sí sola, no necesariamente sugiere que la economía vaya a crecer menos, excepto si, como sucede en Colombia, las autoridades monetarias suben las tasa de interés cada vez que alguien menciona la palabra inflación", dice Álvaro Montenegro, catedrático de economía de la Universidad Javeriana.

El Emisor explica el alza de la canasta familiar por un tema coyuntural de los alimentos, pero las alarmas están prendidas porque la inflación sin alimentos también está alta "y además el precio de productos regulados como combustibles y energía, tampoco está ayudando. Eso no se puede descuidar", sostiene el ex codirector del Banco, Salomón Kalmanovitz.

Empresas a tope.

Aunque el sueño de muchos empresarios es poder usar toda la capacidad que tienen instalada en sus plantas, hoy están utilizando en promedio el 81,6 por ciento y eso preocupa a más de uno.

Por un lado, se teme que ese nivel de uso de la capacidad instalada ayude a recalentar la economía. Varios economistas piensan que el crecimiento va más rápido de lo que el sector productivo aguanta.

En últimas, lo que ocurre es que la gente quiere comprar más pero las empresas no alcanzan a producir esas cantidades. Kalmanovitz explica que una situación así estimula a los empresarios a subir los precios.

El 'coco' de E.U.

Otro factor clave para la economía colombiana es el desempeño de Estados Unidos, pues si a este país le va bien, le compra más exportaciones a Colombia. Pero si no, las cosas comienzan a andar mal.

De hecho, los temores sobre una posible recesión estadounidense han contribuido a que no suba el precio del dólar y que los mercados financieros 'brinquen' cada vez que se conoce un dato que indique que esa amenaza de desaceleración se puede convertir en realidad.

La firma estadounidense Credit Suisse realizó un estudio para medir qué tan sensibles son los países latinoamericanos a una recesión en E.U. El más golpeado sería México, pero Colombia tampoco 'la sacaría barata'.

Colombia es el cuarto país más dependiente de E.U. en la región, pues allá envía 37 por ciento de sus exportaciones. Y la dependencia del Tío Sam no es solo comercial, sino también en tecnología y formación de expectativas.

Más importados.

El dólar 'barato' y el mayor consumo de los colombianos están haciendo que las importaciones crezcan más rápido que las exportaciones.

Mientras en el 2005 aún las exportaciones superaban en 1.453 millones de dólares a las importaciones, para el 2006 ya las importaciones superaron a las ventas al exterior en 143 millones.

Kalmanovitz dice, por ejemplo, que al paso actual, el déficit en cuenta corriente podría pasar del nivel de 2,5 por ciento del PIB hoy a 4 por ciento.

Germán Umaña, director del Centro de Investigación para el Desarrollo (CID) de la Universidad Nacional, sostiene que la ventaja comercial viene cayendo no solo con los grandes países, sino también con los vecinos. Por ejemplo, desde que entró en vigencia el acuerdo comercial entre los países de la CAN y los del Mercosur, se ha triplicado la balanza negativa para Colombia.

Sobre el déficit en cuenta corriente, Umaña advierte que se ha venido financiando con inversión extranjera y las remesas de los trabajadores. Pero estas últimas podrían volver a su nivel normal de 1.500 millones de dólares si se controla el lavado a través de ellas, mientras que la inversión ha dependido de las privatizaciones, por lo que ahora habría que echar mano de empresas regionales como la Licorera de Antioquia.

Montenegro, por su parte, agrega que de seguir este desbalance habrá un desplazamiento del empleo desde la manufactura hacia los servicios de importación y el comercio. "La situación puede agravarse si entra a funcionar el TLC, que hace aún más barato y más fácil importar".

Algunos analistas dicen que el alza de las importaciones no debe preocupar pues el 80 por ciento de lo que se trae del exterior son maquinaria y equipos y bienes intermedios, que a su vez sirven para que las empresas produzcan más.

Consumismo.

Las ventas de electrodomésticos, el mayor uso de tarjetas de crédito y los almacenes al tope cada fin de semana, son síntomas de un crecimiento del consumo que para analistas como los del departamento de investigaciones del Citibank deben generar una advertencia temprana para la política monetaria.

El consumo de los hogares creció casi 2 por ciento en el cuarto trimestre del 2006, mientras la inversión creció solo 0,61 por ciento. "Creemos que el dinamismo fuerte del consumo sobre la inversión puede ser un punto decisivo en las condiciones macroeconómicas. Entre el 2004 y mediados del 2006, el buen comportamiento de la inversión fue un clave en el descenso de la inflación, ahora lo que más crece es el consumo y este puede ser inflacionario"sostienen en el Citi.

Deudas en mora.

El aumento de las compras no solo ha disparado el crédito de consumo, que crecía en febrero 43 por ciento real anual, sino que aumenta el incumplimiento.

Para febrero, los saldos de las deudas atrasadas estaban creciendo a 61 por ciento real anual, de manera que la cartera vencida llegó a ser el 5 por ciento del total, un nivel que sigue siendo bajo pero que es el mayor desde marzo del 2005. La cartera vencida de consumo llega a 1,35 billones de pesos.

Franz Hamann, economista jefe de Citibank, explica que el crédito se disparó desde abril de 2006 básicamente por una recomposición de los portafolios de las entidades financieras "que dejaron de comprar TES y se enfocaron más en el negocio de prestar.

El Gobierno sigue gastando Otro factor de preocupación frente a la economía, está relacionado con el gasto público, pues entidades como el Banco de la República insisten en que este disminuya.

El ex codirector del Banco, Salomón Kalmanovitz, agrega que no ve progreso y que el Gobierno "le echa más leña al fuego", gastando más en vez de ser austero.

MAURICIO GALINDO, LAURA CHARRYRedacción Económica

Publicación
eltiempo.com
Sección
Economía
Fecha de publicación
14 de abril de 2007
Autor

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