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"Yo vi cavar mi fosa", dice taxista que se escapó de morir a manos de los 'paras' en 2002
Juan Carlos Cano Giraldo, de 25 años, cuenta lo que le pasó el 30 de noviembre de ese año, 15 días después de que, oficialmente, el Gobierno dio por terminada la operación militar bautizada Orión.
"Como por 10 o 15 segundos yo mismo pensé que estaba muerto. Tenía un tiro en la garganta y otro en la mano izquierda. Sangraba mucho. Uno de los 'paras' me movía con el pie y me decía: 'Diga algo, hable gran marica'", recuerda Cano.
La misión del operativo era recuperar la Comuna 13 de Medellín, dominada por guerrilleros y 'paras'. Los elegidos para ello: 1.500 miembros del Ejército y de la Policía, apoyados por DAS, CTI y Procuraduría.
Cinco años después, periodistas de Estados Unidos andan tras Cano -hoy en el exilio- para ahondar en una historia que revivió hace 20 días Los Ángeles Times tras publicar un informe de inteligencia en manos de la CIA según el cual el Ejército recibió apoyo de hombres del jefe 'para' 'don Berna' para ejecutar la operación. El Gobierno de Estados Unidos se disculpó después con el de Colombia porque, dijo, el informe no estaba verificado.
"Antes y después de Orión -le siguió narrando Cano a EL TIEMPO- dos hombres jóvenes, con armas cortas, vestidos de civil, me pidieron mis papeles dizque para investigarme: me dijeron que no me preocupara. Eran del bloque Metro (de los paramilitares), conocidos en la comuna. Ya antes gente del Ejército había hecho lo mismo y había llevado a un camionado de muchachos al CTI ubicado en la zona de Sandiego. A mí me acusaron de tener un arma, pero 15 días después me dejaron libre y me dijeron que fue un error".
"El 30 de noviembre, pasadas las 8 p.m., los mismos muchachos de las Auc llegaron a la comuna. Uno de ellos me dijo que lo acompañara y me subió a un taxi Mazda 323".
Cano dice que varias veces tuvo que transportar en su carro, "obligado", a los milicianos que mandaban en la zona, pero niega cualquier vínculo directo con la guerrilla.
"Me llevaron hasta donde estaban otros cuatro hombres, uno de ellos con chaleco del CTI y los otros, con brazaletes de las Auc. A mí y a otros dos muchachos que venían en un taxi Chevette, nos montaron en una Toyota Hilux, azul oscura".
Allí, le pusieron una pistola en los testículos y luego en la boca, le gritaban '¡malparido!... ¡guerrillero hijueputa!' y le daban puños en la cara.
"Cuando íbamos llegando a la terminal de La Loma, uno de los de las Auc le dijo a otro: 'Hermano, cuando mi cabo me dijo que me quitara el uniforme y me vistiera de civil, yo creí que era para hacer inteligencia, no creí que era para venir hasta donde ustedes'. El otro se rió. Al momento, pasó por el lado de la camioneta en la que nos llevaban, una patrulla de la Policía, que no hizo nada aun viendo que en el volco (platón) de la camioneta, que era destapada, iban seis de las autodefensas con armas largas y con distintivos del CTI y de las Auc".
Cano dice que nunca supo si quien hablaba del cabo era militar o policía, y ahora asegura que también pasaron por un puesto del Ejército sin que los detuvieran.
"Cuando se encontraron con la Policía y con el Ejército, yo creí que se iba a armar una balacera y me agaché en la camioneta, pero no pasó nada".
Siguieron rumbo a una zona despoblada en el sector de La Loma de San Cristóbal, en la cumbre de la Comuna 13.
Con una navaja
"Cuando llegamos bien arriba, nos bajaron de la camioneta. Luego, le dijeron a un grupo de trabajadores de un predio que abriera las tres fosas de nosotros y seis más para los que venían en camino".
"No sé cómo se llamaban los dos muchachos que iban conmigo, pero uno era un buñuelero, que aún llevaba su delantal, y el otro, un señor de una fábrica de arepas. Nos dijeron, 'cójanse de la mano y caminen en filita que esto pega duro'. En una parte nos mostraron una tierra removida y nos dijeron: 'Miren, ahí están sus amigos'".
Según Cano, el señor de la venta de buñuelos intentó escaparse: "Lo agarraron del delantal y lo mataron. Luego, se molestaron porque no llevaban machete y lo empezaron a descuartizar con una navaja o con un cuchillo, no sé bien. Y ahí vi cuando cogieron para arriba para abrir mi fosa".
"Luego, me pusieron un fusil cerca al oído y me dispararon, me dieron otro en la mano izquierda (...)".
Cano dice que sacó fuerzas, no sabe de dónde, se puso de pie y se abalanzó contra el muchacho que lo vigilaba y se lanzó por una pendiente.
"Mientras caía, me dispararon en la cadera, rodé por la falda y me escondí entre matorrales y en un pantano. Uno me gritaba: 'Juancho, salí que no te va a pasar nada'. Me quedé callado y esperé a que se fueran. Luego, empecé a caminar, pero mi lado izquierdo se empezó a paralizar".
Al filo de la medianoche, y con la ayuda de un par de personas, ingresó a la Unidad Intermedia de Salud de Castilla.
Mapa de las fosas
Tras salir del hospital, y cuando supo que los 'paras' lo buscaban, decidió contárselo todo a la Defensoría del Pueblo -que lo envió de inmediato a Bogotá- y a las oficinas de Derechos Humanos de Mininterior y de la Vicepresidencia.
¿Qué tan creíble es su versión? EL TIEMPO obtuvo copia de su historia clínica en la que consta que llegó con tres heridas de fusil y pistola en el cuello, la mano izquierda y la cadera; que presentaba hipovolemia (casi desangrado) y tinnitus, zumbido en los oídos, que todavía lo acompaña.
Además, aportó un mapa hecho por él, con la ubicación del lugar de los hechos: allí, la Fiscalía encontró 20 cuerpos en fosas. "Solo espero volver para contarle al país esto y otras cosas más. Lo que me sucedió a mí les pasó a muchos inocentes que no tuvieron la suerte de salir vivos".
Mientras esto sucede, 36 indagaciones en la Procuraduría sobre 'Orión', se cerraron. Las autoridades siempre han negado cualquier vínculo con los paramilitares en esta operación.
36 expedientes sobre 'Orión' se cerraron en 2005
La Procuraduría General inició 36 indagaciones disciplinarias poco después de que culminara la 'Operación Orión'. Y aunque algunas ameritaron apertura formal de un expediente, todas terminaron cerradas en el 2005 por falta de mérito o porque los denunciantes nunca fueron a aportar las pruebas. Según lo confirmó EL TIEMPO, tres de los expedientes fueron remitidos a control interno de las fuerzas que intervinieron en 'Orión' para que se tomaran medidas contra los implicados. La Justicia Penal Militar también cerró los casos. Por el lado de la Fiscalía, 'don Berna' y algunos de sus hombres son investigados por las muertes y desapariciones. Pero no aparecen cargos contra miembros de la Fuerza Pública.
u.investigativa@eltiempo.com.co
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Justicia
- Fecha de publicación
- 14 de abril de 2007
- Autor
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