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¿Qué comió Jesús durante la Última Cena con sus discípulos?

Algunas certezas cristianas son cuestionadas por historiadores. Estas son las posibles respuestas a tres preguntas que usted quizás se ha hecho sobre estos días de recogimiento.

¿Qué comió Jesús en la Última Cena?

La Última Cena de Jesús con sus discípulos es probablemente la comida más famosa de la Humanidad.

Sin embargo, aún no hay consenso sobre lo que se comió y bebió en aquellas cruciales horas de hace casi 2000 años. Y los documentos y grandes obras de arte religioso que han reflejado aquel momento no despejan el enigma.

Habida cuenta de que se encontraban en la Pascua, se supone que los invitados debieron comer cordero asado, hierbas amargas, pan sin fermentar y vino. Pero no todos los historiadores coinciden.

"Había que hacer muchas cosas: aderezar la salsa, comprar los panes ácimos, las verduras, el vino, el aceite para las lámparas y el cordero. Luego, sacrificar éste en el templo, después de la oración del mediodía, y asarlo. Realmente no tenían mucho tiempo. Todo tenía que estar a punto antes de que apareciesen en el cielo las primeras estrellas..."

Este relato de la última cena contiene uno de los aspectos más polémicos de aquel momento cumbre de la religión cristiana: los platos que supuestamente conformaron el menú que compartió con sus doce apóstoles.

Según narran los apóstoles Mateo, Lucas y Marcos en los Evangelios, en aquella comida Jesús consagró el pan y el vino, que la religión cristiana identifica con su cuerpo y su sangre, en lo que representó la institución del ritual de la Eucaristía.

Los evangelistas también coinciden en que la Cena se celebró en la tarde del primer día de los Ácimos, ya que la fiesta de Pascua se llamaba también de ese modo, porque durante los ocho días que duraba la celebración no se podía comer pan fermentado.

Pero algunos estudiosos de la historia de las religiones consideran que en la mesa de Jesús y sus seguidores se sirvieron otros platos constituidos por los alimentos más sencillos que comía diariamente la mayoría del pueblo judío, como potaje de verduras, pan y agua.

Entre los componentes habituales de la dieta de esa región, figuraban, además, granadas, uvas, higos, queso de cabra, aceite de oliva y las especias aromáticas de la zona como el tomillo y la salvia.

El plato fuerte de la última cena

Cordero y codorniz: Pertenecen al grupo de alimentos proteicos. Garantizan el buen funcionamiento de músculos y glándulas. Estas carnes contienen más grasa que una porción de igual tamaño, de carne de res; no se debe consumir en exceso.

Pan sin fermentar: (Pan ácimo, integral y sin levadura). Contiene harina mezclada con cereales. Aunque se digiere despacio -por los trozos de cereal- es muy nutritivo. Se clasifica dentro de los carbohidratos, alimentos que aportan entre el 55 y 60 por ciento de la energía requerida.

Vino: Tomar una copa diaria es recomendable por sus propiedades antioxidantes. Beneficia la función cardiovascular y digestiva, siempre y cuando no se sufra sobrepeso, ya que contiene azúcar, fuente de energía que si no se gasta, se convierte en grasa.

¿Murió Jesús en la cruz?

Según la Historia Sagrada, Jesús fue conducido en procesión al Gólgota para ser crucificado. En esta modalidad de ejecución, la víctima quedaba colgada de la cruz mediante sogas o clavándole manos y pies.

El madero principal llevaba un soporte destinado a alargar la agonía de la víctima (los crucificados tardaban dos o más días en fallecer).

La intención del procedimiento era prolongar varios días la agonía del reo. Como no debían quedar colgando de la cruz durante la jornada del sábado, si para entonces no habían muerto, se les quebraban las piernas a golpes y así, faltos del apoyo de madera, perecían por colapso circulatorio.

La cruz en la cual fue clavado Jesús parece que era distinta de las habituales. Por lo general, se clavaba el madero al suelo y se remataba con el travesaño. En la de Jesús, el madero perpendicular sobresalía del travesaño y clavaron delante un madero más corto para permitirle descansar mientras lo ataban.

¿Se hizo quizás de esta manera con la intención de salvarle la vida? Es sabido que José de Arimatea había regresado a Palestina y que fue recibido por Pilatos. Este amigo y discípulo de Jesús, que pertenecía a los esenios, era un hombre rico e influyente, de quien se dice que fue además bueno y justo. Podría ocurrir que junto a sus hermanos esenios estudiaran alguna estrategia para salvar a Jesús.

No le rompieron las piernas

Jesús fue clavado en la cruz la víspera del sábado, que era también día de preparación de la Pascua. Al anochecer debían cesar las actividades y estar descolgados los cadáveres de los reos. Parece probable, pues, que Jesús permaneciese solo tres horas en la cruz.

Y cuando los soldados se acercaron a él creyeron que había muerto y no le rompieron las piernas, sino que uno de de ellos le asestó una lanzada en el costado derecho y, según el evangelista Juan, brotaron de la herida sangre y agua. El soldado no reparó en esto, sino que se alejó, permitiendo que los deudos descolgasen a la víctima.

En efecto, sorprende que, mientras a los otros dos reos se les remató rompiéndoles las piernas, no se hiciera lo mismo con Jesús, lo cual se puede atribuir a negligencia, ignorancia, soborno o complicidad.

Es posible, entonces, que Jesús, se hallase en coma, o en trance.

El hecho de que manasen sangre y agua de la herida podría indicar que estaba aún con vida, según los conocimientos médicos de hoy.

Así pues el misterio, uno más alrededor de la vida y muerte de Jesús de Nazareth, permanece. ¿Estaba Jesús en coma cuando lo hicieron descender de la cruz o había muerto realmente?

¿Por qué se ayuna en la Cuaresma?

La Iglesia actual tiene una disciplina penitencial que invita a los católicos a hacer un sacrificio con el ayuno y la abstinencia el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.

La costumbre del ayuno ha cambiado a través del tiempo. Aunque hay fieles que la siguen al pie de la letra, la misma Iglesia alienta a los creyentes a practicar otro tipo de penitencias. Hoy, el ayuno puede ser dejar de comer carne u otros alimentos, incluso se invita a los católicos a ofrecerlos a familias necesitadas. También se aceptan otro tipo de sacrificios como perdonar a un enemigo, dejar de fumar o de beber alcohol.

La costumbre del ayuno viene de la iglesia primitiva. Se estima que su implantación proviene del siglo IV de nuestra Era y, aunque al parecer nació con la intención de depurar el espíritu, muchos dicen que también son válidas las razones alimenticias.

Más allá de la explicación religiosa, la medicina naturista estima que el ayuno sirve para eliminar toxinas. Al no comer, el organismo se alimenta de sus propias reservas, y esto sirve para que elimine los elementos perjudiciales que tiene en exceso. Beber mucha agua ayuda también a este proceso.

Como si se tratara de una dieta milagrosa, en 40 días el ayuno y el no comer carne los viernes, ayuda a los cristianos a su purificación.

Con respecto a los católicos, los cristianos ortodoxos llevan a cabo una dieta más estricta. No pueden comer carne ni ningún producto de origen animal, ni lácteos. Son, por tres semanas, los más estrictos vegetarianos.

REPORTAJES EFE

Los ritos más importantes de la Semana Mayor

Domingo de Ramos: se conmemora la entrada de Jesús a Jerusalén. La misa comprende dos aspectos centrales: alusión al triunfo y la lectura de la pasión Cristo.

Jueves Santo: una misa en la que se conmemoran tres misterios: la institución de la eucaristía, el sacerdocio y la proclamación del mandamiento del amor. Visita a los monumentos.

Viernes Santo: no hay misa, pero hay una serie de conmemoraciones. Se hace la lectura de la pasión de Cristo. Se hace la procesión del Santo Sepulcro y el Vía Crucis. Hay ayuno y abstinencia. El cristiano debe hacer algún sacrificio.

Sábado: misa en la noche.
Domingo de Pascua: Se celebra la resurrección Jesús.

Fuente: Monseñor Fabián Marulanda

Publicación
eltiempo.com
Sección
Vida de hoy
Fecha de publicación
30 de marzo de 2007
Autor

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