Camacho Roldán lleva 150 años haciendo muebles; hace 10 engalana una calle de Chapinero

Camacho Roldán lleva 150 años haciendo muebles; hace 10 engalana una calle de Chapinero

Sobrevivió a la Guerra de los Mil Días, las dos Guerras Mundiales, la depresión de 1929 y el Bogotazo.

28 de marzo 2007 , 12:00 a.m.

Su fundador fue Salvador Camacho Roldan (1827-1900), un importante comerciante bogotano del siglo XIX. Su negocio comenzó en 1830 como una pequeña ferretería en la Plaza de Bolívar, entonces epicentro comercial santafereño.

Allí se vendían toda clase de artículos, desde herramientas y cacharrerías hasta objetos para el hogar, libros y algunos enseres, que según el pedido, eran transportados en un elegante carruaje de la época a sus ansiados compradores. Una vez se encontró un anuncio antiguo de los años 30 que decía que se vendían hasta píldoras contra el paludismo.

Camacho siempre tenía lo último de la moda. Comercializó equipos de oficia, papeles de colgadura y cuando fue la época del furor inglés, vendía zapatos Johnson & Murphy y blazers elegantísimos.

El establecimiento pronto adquirió fama a tal punto que en 1855 tuvo que trasladar sus productos de escritorio a la Librería Camacho Roldán y Tamayo, ubicada en a Calle Real, hoy carrera 7a., y se convirtió en lugar de encuentro de la élite intelectual capitalina.

Además de libros, se vendían las más solicitadas partituras musicales de los afamados pianos Weber, las finas pianolas de Aeolian y Orchaestrelle, instrumentos que después fueron utilizados en el Teatro Colón por artistas como Andrés Dalmau. También continuó la venta de muebles de estudio, desde bibliotecas hasta escritorios de socios (partners desks), muy apetecidos en esa época.

Fue tan alta su acogida, que ya en el siglo XX surgió Camacho Roldán Hnos, empresa destinada a la producción de muebles deseados por las más prestigiosas familias, hasta de la presidencial.

En 1991 la empresa cambió de manos a su dueño actual, Alexander Benett, quien le dio un vuelco a sus medios de producción y diseño, pero manteniendo siempre su corte tradicional, elegante y acogedor.

"Somos tradicionales, muy eclécticos, mezclamos mucho los estilos", explica Benett. La sala de exhibición es una muestra de finas lámparas Fortum & Harris y Town's & Country; porcelanas Capo di Monte y Rosenthal; Cristales Baccarat y St. Louis y algunas antigüedades, además de sillas, bibliotecas y otros artículos decorativos.

Hoy, entrar a la casona recuperada en la calle 93A con 10a. es todo un placer: salas de diferentes ambientes, flores, cortinas de cordón con borla y un gran jardín en su parte trasera, todo, bajo música clásica y una taza de té. Como dicen, 'es como ir a un delicioso café vienés'.

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.