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Testimonio de un vigilante que se tatuó el número 666, el sÃmbolo de la iglesia Creciendo en Gracia
Se trata de Nelson Castillo, un vigilante de edificio, que llegó al mediodÃa a Store Tatoo, ubicado en una esquina de Chapinero, en Bogotá.
VenÃa de su casa en Bosa, con gafas oscuras y una camiseta marcada con tres eses, que significan Salvo Siempre Salvo.
Era martes 13, su dÃa de descanso y el señalado para ponerse la marca. Con sigilo entró a ese lugar, frecuentado por rockeros que se tatúan calaveras, rosas y demonios.
Nelson, que tiene 39 años y fue católico y de los pentecostales, pertenece desde hace tres años a la iglesia Creciendo en Gracia, donde creen que el nuevo Jesucristo es un puertorriqueño llamado José Luis de Jesús Miranda, que vive en Miami, en una lujosa casa, anda en carros último modelo y se pone trajes finÃsimos, al que sus seguidores llaman 'Papi' o el 'Doctor de doctores' y sus detractores, falso profeta.
"El evangelio dice que todas las cosas fueron creadas por él y para él, es justo que las disfrute", piensa el vigilante, que fue mesero y barman, tiene tres hijos y su esposa, una evangélica, lo dejó porque no creÃa que Miranda fuera el nuevo hijo de Dios.
En el segundo piso del lugar se encuentran un grupo de miembros de esta iglesia, que dice estar en 23 departamentos y tener unos 5.000 seguidores en el paÃs, listos para ponerse la marca del anticristo. Entre ellos está Luis MartÃn GuÃo, su representante en Colombia, quien explica que ellos siguen el evangelio de Pablo y recita versÃculos. El vigilante se sienta en un sofá negro a esperar su turno.
¿Qué significa para ustedes el 666?
Es la marca del anticristo, pero no del diablo, porque el diablo ya fue derrotado. Esta no es una secta satánica, este es el sÃmbolo del nuevo hijo de Dios, el resucitado, que es nuestro señor Jesús Miranda.Entonces, ¿usted cree que él es el nuevo Jesucristo?
SÃ, totalmente. Es mi papi y me ha hecho feliz.
¿Y no le han dicho que está loco?SÃ, mis compañeros de trabajo y en la unidad residencial donde vivo, me miran raro, pero no les hago caso porque vivo feliz, nosotros vamos a tener una recompensa.
¿Cuál recompensa?
Nuestros cuerpos van a ser transformados por nuestro apóstol.
¿Y cómo serÃa eso, ustedes se convertirÃan en qué?
Bendecido, eso no se lo puedo contestar.
¿Y eso cuándo va a ser?TodavÃa no sabemos.
A la 1 de la tarde le llega el turno a Nelson, que da el 10 por ciento de su sueldo, que es un poco más del salario mÃnimo, a la iglesia.
Se sienta en una silla parecida a las de odontologÃa y por 30 mil pesos lo marcan de por vida con el 666.
LUIS ALBERTO MIÑO RUEDA
SUBEDITOR DE REPORTAJES
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Bogotá
- Fecha de publicación
- 13 de marzo de 2007
- Autor
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