Durante los últimos 40 años, Jorge Enrique Robledo Castillo, el actual vocero del Polo Democrático en el Senado, ha ido contracorriente.
No es gratuito que su columna en varios periódicos regionales se llame así. Ni que la recopilación de sus escritos tenga un salmón en la portada. Esos peces tienen la particularidad de remontar los ríos y volver al mismo sitio donde nacieron para reproducirse.
"Muchos mueren en ese intento, pero también muchísimos logran su objetivo", dice Robledo, quien esta semana se convirtió en la piedra en el zapato del uribismo y del Gobierno en el Congreso.
El martes, le dijo al senador conservador William Montes que por ser uno de los firmantes del 'pacto de Ralito' con los 'paras', no podía presidir la Comisión Quinta. Fue solo a eso y se retiró, dejando al ministro de Agricultura, Andrés Arias, gritándole: "Quédese, si es tan valiente, quédese".
Pero esa no fue la única pelea que casó ese día. Más tarde llegó a la plenaria y literalmente le 'voló la piedra' al ministro Diego Palacio, cuando habló de 'parauribismo'.
Desde los 21 años en el Moir Así, de ese talante es Robledo. Duro en sus críticas, convencido de sus principios. Y así ha sido siempre, desde cuando a los 21 años, siendo estudiante de arquitectura de la Universidad de los Andes, empezó a forjarse política e intelectualmente hasta llegar a ser uno de los más destacados representantes de la izquierda en el país.
Eran los 70, época de gloria del movimiento estudiantil, de la influencia de mayo del 68 en París, de Camilo Torres.
En ese momento, Robledo ya hacía parte de la organización juvenil del Moir, partido de tendencia marxista inspirado en las ideas de su fundador, Francisco Mosquera, caracterizado por sus posturas radicales de izquierda y férreo defensor de la soberanía nacional.
- ¿Qué les dice a los que lo califican de recalcitrante? "No me conocen, soy de principios y me gusta la honradez, la decencia, la gente que estudia, los patriotas, los demócratas. Soy duro porque tengo principios".
Es uno de los críticos más duros del gobierno de Álvaro Uribe. Incluso, tiene lista una denuncia "por traición a la patria" en contra del mandatario por la firma del TLC.
Para él, "la soberanía y el interés nacional sufrirán daños mayúsculos" si el tratado entra en vigencia.
-Senador, pero es que a usted parece no gustarle nada...
"Me gusta la belleza, la naturaleza, mis hijos, mi familia, la escritura. No me gusta el hambre, la miseria, que este país sea satélite de E.U.".
-Y de Uribe, ¿le gusta algo? "Yo no tengo pleitos personales, mis debates con él son los mismos que tuve con Pastrana o con Samper, el libre comercio. Tengo una posición. ¿Qué culpa tiene la estaca?... Si mañana el Presidente es otro y hace lo mismo, pues yo sigo en las mismas".
Aunque muchos en el Congreso no estén de acuerdo con sus ideas, la mayoría lo escucha con atención, reconoce sus capacidades, y algunos en voz baja dicen: "Lástima que sea del Polo".
-¿No se le fue la mano con los ministros? "Cumplí con mi deber, ellos se salen de las casillas, están irritados porque que les metan sus amigos a la cárcel".
La uribista Nancy Patricia Gutiérrez admite que es un hombre estudioso, pero asegura que "se ha excedido desde que es vocero del Polo, tiene un afán de protagonismo que lo lleva a imprecisiones y a agresiones personales".
En general, Robledo goza de una gran reputación en el Congreso.
Para Carlos García, jefe del partido de 'la U', Robledo es "un hombre serio, decente, defiende sus ideas y tiene sus estrategias políticas respetables". Y agrega: "Es un error tratar de reprocharle su legítima intervención tanto en la comisión como en la plenaria. A los senadores no se les puede insultar por sus planteamientos reposados y serenos, que contrastan con las altisonantes reacciones del ministro".
Es un hombre estricto, estudioso, buen conversador y, como buen arquitecto, muy cuidadoso. Se precia de ser el hombre que más sabe en Colombia de la historia de la construcción con bahareque. Su libro, La ciudad en la colonización antioqueña, fue premiado en la XVII Bienal Colombiana de Arquitectura.
Él mismo prepara sus escritos y sus comunicados. También es un gran estratega político. Su apoyo fue clave en los resultados obtenidos por Carlos Gaviria en las pasadas elecciones presidenciales.
'Contra el régimen apátrida' Nacido en Ibagué (Tolima), Robledo, de pelo blanco, es demoledor con su palabra cuando se trata de defender sus posiciones. En el 2002 llegó al Senado a nombre del Moir con una idea clara: "Combatir un régimen apátrida que ha subastado el campo y la ciudad con una política neoliberal".
Hoy, en su segundo periodo en el Senado, sigue siendo fiel a esa máxima. Y ante las dificultades, como el salmón río arriba, Robledo insiste. El martes no logró que se aprobara una citación al ministro del Interior, Carlos Holguín, a un debate sobre paramilitarismo. "El martes la vuelvo a presentar, Holguín se equivoca si cree que se me va a volar".
CARLOS CAMACHO MARÍNRedactor de EL TIEMPO
Publicidad
COPYRIGHT © 2010 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.