Los casos más crÃticos se concentran en Cota y Guavio (Cundinamarca), pero también hay alerta en Antioquia, Meta, Norte de Santander, Boyacá, Huila y Valle del Cauca.
Según el Ideam, febrero será el mes más caluroso del año, por lo cual diversas autoridades ambientales llamaron la atención sobre la posibilidad de nuevas conflagraciones.
En el Huila se registran tres incendios en los municipios de Rivera, Pitalito y Bedoya. Un basurero en Cali también está siendo consumido por las llamas.En Cota, el incendio más grave en el altiplano cundiboyacense, trabajan 339 personas con el apoyo de cuatro helicópteros del Ejército y la Fuerza Aérea, pero es posible que las llamas no puedan ser controladas hoy mismo, según voceros de los organismos de socorro desplazados en la zona.
En el paÃs, las llamas han causado la pérdida de especies que son indispensables para la producción del agua que alimenta los acueductos.
Las reservas forestales afectadas se encuentran en San Vicente de Chucurà (Santander); Chocontá, Guasca, La Calera, Sutatausa y Cota (Cundinamarca), y Bogotá.
En Cundinamarca también hubo incendios en Soacha, Tabio, Chipaque, Quetame, Guayabetal, Gachalá y Ubalá.
En lo corrido del año 2007 los incendios han arrasado 13.000 hectáreas de reservas, según la Dirección Nacional de Atención y Prevención de Desastres. Cerca de Cúcuta (Norte de Santander) se afectaron dos nacimientos de agua.
Pierden acueductos veredales Solo en la capital han ocurrido 53 incendios que han destruido 140 hectáreas: 60 en los cerros orientales y 80 en el páramo de Sumapaz. Herman Bravo, de la Corporación Autónoma Regional (CAR), explica que en el caso de Cundinamarca se perdió vegetación de bosque andino, en el que viven encenillos, sauces, cedros y alisos, que demoran más de 30 años en desarrollarse y que acumulan agua para los acueductos veredales.
No descartó que Cota y la zona aledaña al lugar donde ocurrió el incendio del lunes, conocida como Cetime (de un resguardo indÃgena), presenten en un futuro dificultades de abastecimiento del lÃquido.
En Sumapaz, el páramo más grande el mundo y esponja de agua que forma rÃos del piedemonte llanero tan importantes como el Orinoco, se quemaron musgos y frailejones que tardarán hasta 100 años en crecer un metro.
Las consecuencias del incendio en esta zona son parecidas a las que dejó la conflagración del año pasado en el Parque Nacional Los Nevados.
Apagan con naves prestadas Entre 1986 y el 2002, 400 mil hectáreas se quemaron por incendios forestales. El año más grave fue 1997, cuando se perdieron 167 mil. Fue, como este, un año marcado por las sequÃas de 'El Niño'.
El control de las emergencias se ha dificultado por la escasez de bomberos y la falta de aeronaves entre los organismos de socorro. En el caso de Cota - el más grave de las últimas 72 horas-, Atención y Prevención de Desastres ha sido apoyada por tres helicópteros de la Fuerza Aérea que usualmente están destinados a operaciones de orden público y que, en consecuencia, podrÃan volver a la guerra en cualquier momento.
El ministro de Medio Ambiente, Juan Lozano, dijo ayer que las emergencias estaban bajo control, pero recomendó a los comités locales de emergencia mantener la alerta. Aunque la temporada seca es determinante, el 90 por ciento de los incendios forestales en Colombia son provocados por el hombre, según un estudio de la Agencia de Cooperación Espeñola (Aeci) y la Presidencia.
Por eso, el llamado es a que se tome conciencia sobre las pérdidas ambientales que le dejan al paÃs.
¿Qué recursos tiene Colombia para atacar incendios? En Colombia hay 482 cuerpos de bomberos que tienen, entre oficiales y voluntarios, 18 mil personas.
La cifra, está por debajo de las necesidades del paÃs. Tanto por territorio como por número de personas, en Colombia debÃa haber al menos el doble de unidades.
En emergencias, la primera responsabilidad es de los municipios. Como ningún cuerpo de bomberos -ni siquiera los de las grandes capitales- tiene helicóptero, contra los grandes incendios se usan naves del Ejército y la Fuerza Aérea para arrojar agua.
PaÃses como Estados Unidos, Canadá y Australia destinan millonarios presupuestos a sus cuerpos de bomberos forestales. Muchos tienen helicópteros propios.
La lucha contra los incendios que afectan zonas agrÃcolas y de bosque no es fácil. El año pasado, en Texas (E.U.), unas 9 mil hectáreas fueron arrasadas por incendios asociados a una intensa sequÃa.
Los bomberos, apoyados por helicópteros y personal de la Guardia Nacional, lucharon por dÃas contra las llamas, que llegaron a tener un frente de 55 kilómetros y destruyeron dos pueblos.
REDACCIÓN NACIONAL
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